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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

 Expertos

José Luis G. Calvo

Director de seguridad en empresas por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid
Director de seguridad del Gremio de Joyeros de Madrid
Asesor de la Comisión de Seguridad de CEIM (Confederación Empresarial de Madrid
Asesor de seguridad de COCEM (Confederación Comercio Especializado Comunidad Madrid)
Consultor-auditor independiente de seguridad en empresas

¿De verdad… son tan listos los delincuentes?


Con frecuencia leemos en la prensa escrita que, con motivo de un robo con fuerza en una joyería o almacén de relojes de alta gama, los ladrones consiguieron desactivar o anular los sistemas de seguridad.

Eso está creando la leyenda urbana de que estamos expuestos a bandas organizadas de delincuentes extranjeros, expertos en sabotear sistemas de seguridad, frente a los cuales no hay dispositivo que se resista.

Bandas organizadas sí las hay, delincuentes expertos en electrónica también, pero es que sus conocimientos no les son necesarios aplicarlos, dado que en muchos casos, anular un sistema de seguridad, está al alcance de alguien con un conocimiento básico, sobre lo que es un sistema de alarma de intrusión y cómo se conecta con una central receptora de alarmas.

En una conferencia que tuve la ocasión de pronunciar en la sede de una organización empresarial hace dos meses, sobre inseguridad en los comercios, me dirigí al auditorio, diciendo que había conseguido hacerme con la “sofisticada tecnología”, que utilizaban los delincuentes para anular los sistemas de alarma, y que además la tenía allí mismo y podía mostrarla a los asistentes.

Ante mi anuncio, la expectación creció entre el auditorio, y todos me miraban atentamente, en espera de que les mostrara la anunciada “maravilla”  tecnológica.

Metí la mano en un bolsillo de mi chaqueta, y de él,  extraje el dispositivo, pero cuando lo enseñé al auditorio, las caras de las personas allí congregadas, cambiaron su expresión de atenta espera por la de estupor, cuando lo que yo mostré era un humilde alicate corta cables.

Y es que esa es la herramienta que necesitan los delincuentes, en muchos de los casos de robo con fuerza, para asaltar establecimientos y locales cuando están cerrados al público, porque la línea telefónica de conexión entre ellos y la central receptora correspondiente es simplemente una RTC (Red Telefónica Conmutada), con lo que al ser cortada físicamente, la central de alarmas no tiene conocimiento de ello, y por lo tanto, no avisa a la Policía, permitiendo a los delincuentes actuar con plena tranquilidad.

Los pasos siguientes, una vez cortada la comunicación entre el establecimiento o local y la central receptora, es un “butrón” o el forzado de puertas y el posterior reventado de cajas fuertes mediante soplete o lanza térmica.

Cuando las comunicaciones telefónicas son un poco más consistentes, por tener una segunda línea de respaldo mediante telefonía móvil GSM, los delincuentes con utilizar un inhibidor de frecuencia de los que se encuentran, no solo en el mercado libre de la electrónica, sino incluso a través de Internet, por un precio menor de 600€, anulan también esa línea, incomunicando totalmente al establecimiento respecto a la central receptora.

Ante esta exposición de los hechos, los empresarios asistentes a mi conferencia, se quedaron con una enorme preocupación, e incluso algunos empezaron a hacer comentarios en voz alta, como "¡Entonces estamos indefensos!" o "¿Qué podemos hacer?”.

Tras unos segundos pidiéndoles calma, les tranquilicé diciendo… "Señores, esto tiene solución", y la solución consiste en la aplicación de los cinco puntos siguientes:

  1. Sistema de transmisión de alarma adecuado (ATS) (*)
  2. Protección del sistema.
  3. Supervisión de comunicaciones de transmisión.
  4. Frecuencia de supervisión correspondiente al riesgo considerado
  5. Protocolo de alarma confirmada, según las señales recibidas por parte de la central receptora de alarmas, para saber incluso, si el corte de comunicaciones es intencionado, o fortuito por una avería o caída red.

Evidentemente en la conferencia no me limité a enunciar los cinco puntos anteriores, sino que también expliqué con detalle en qué consistían, lo que no puedo hacer en este artículo, por razones obvias de prudencia y confidencialidad, al ser de lectura abierta a todas las personas que quieran entrar en el portal de Belt Ibérica.

Con esto no podemos evitar que los ladrones intenten robar, pero si tener conocimiento inmediato de cuando inician su intento, pudiendo avisar la central receptora de alarmas inmediatamente a la Policía, para que esta, pueda intervenir a tiempo de abortar el robo.

Tras esta parte de mi exposición, los comentarios surgieron como cabía esperar hacia el papel indispensable de las empresas de seguridad, y a su función de:

  • Detectar las vulnerabilidades en materia de comunicaciones, que pueden dar lugar a la materialización de los riesgos.
  • Estudiar las soluciones tecnológicas de protección correspondientes a cada caso.
  • Disponer del servicio de receptora adecuado.
  • Ofertarlo al cliente dentro del preceptivo Proyecto de instalación del IAS, si se trata de una instalación nueva, o como mejora de la obligada comunicación entre el IAS (**) y la ARC (***).

La conclusión a este artículo, es que en los casos que nos ocupan, los delincuentes no son tan listos, sino que se lo ponemos tal fácil, que hacemos que lo parezcan.

Es decir, que estemos  elevando a la categoría de superexpertos, a quienes con encaramarse a un cubo de la basura, cortan a tres metros de suelo, un cable telefónico que discurre con total visibilidad por la fachada.

Esto no es dar pistas a los delincuentes, que conocen sobradamente esta situación, sino alertar a los empresarios, que son los que no conocen las causas de la situación que padecen, creyendo estar protegidos cuando no lo están.

Resolver esta situación les corresponde evidentemente a las empresas de seguridad. Algunas ya lo han hecho y lo están haciendo, de forma eficaz y efectiva, y son las empresas en las que hay que confiar, independientemente de su tamaño. Las otras, irán quedando apartadas de un mercado, en el que los clientes, cada vez más, cuentan con un asesoramiento independiente  que les hace conocen mejor sus necesidades, y saber distinguir entre las empresas que saben satisfacerlas y quienes no lo hacen.

 

 


Denominaciones según la Norma UNE-CLC/TS 50131-7 V2:

 

(*)         ATS                 (Alarm Transmission System) Sistema de transmisión de alarma.

(**)       IAS                  (Intruder Alarm System) Sistema de Alarma de intrusión

(***)      ARC                 (Alarm Receiving Centre) Central Receptora de Alarmas

Suplemento Temático: Seguridad en Centros Comerciales

 


Fuente: Belt Ibérica
Fecha: 15/07/11

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