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Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

El recurso a la calle: inseguridad política


G.D.H. Cole escribió “Historia del pensamiento socialista”, debiéndose aclarar que la historia que se narra y las conclusiones que se obtienen no tienen nada que ver con la ideología socialista actual, aunque algunos de los procedimientos para alcanzar el poder se mantienen.

¿Estos procedimientos fueron creados por Marx o Lenin? Rotundamente no, como veremos lo fueron muchos cientos de años antes. ¿Han sido utilizados en los siglos XIX, XX y lo que transcurre del XXI por una sola ideología? También hay que contestar que no. De hecho el libro VII de Cole, trata del socialismo y fascismo entre 1931 y 1939, plasmando sus concomitancias y sus diferencias, comprendiéndose con ello el “Tratado de no agresión”, firmado en agosto de 1939 entre el III Reich y la URSS días antes de iniciarse la Segunda Guerra Mundial.

De una forma muy simplista, pero clara y perceptible, uno de los medios, según Lenin, que debía emplearse para adueñarse del estado era la “conquista de la calle”, haciéndolo a través de unas selectivas unidades de vanguardia, integradas por personas muy preparadas y con argumentos convincentes en la agitación social.

No conozco manifestaciones multitudinarias en contra de los gobernantes en los imperios egipcio, persa, etc., pueden barruntarse que existieron tras leer a Platón y a otros filósofos griegos, pero la historia recoge episodios concretos en tiempos de la república romana y durante el imperio. De hecho un gran número de emperadores fueron asesinados, acompañándose el acontecimiento con una intensa agitación social.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX se recuerdan en España el “motín de Esquilache” o el “Aranjuez”. Algún historiador aducirá que fueron de carácter nobilario, lo cual es cierto, pero fueron los criados y deudos de los nobles los que tomaron las calles.

Con el XIX entra el liberalismo en las sociedades europeas, entre ellas España y con él, una “supuesta democracia” o al menos una “democracia imperfecta”, dado que el voto era censitario, es decir que sólo podían hacerlo los que pagaban una contribución al estado. En dos de mis libros: “Gloria y muerte en Málaga: una revolución en busca de un Rey” y “Málaga en el reinado de Amadeo de Saboya”, en donde se narra el “Sexenio Revolucionario” (1868-1874), efectúo referencias explícitas a distintas elecciones que se sucedieron a lo largo del siglo y en las cuales participaban unos cientos de miles de ciudadanos, quedando al margen de las decisiones políticas los campesinos, obreros y jornaleros, constituyendo un buen caldo de cultivo para los incipientes movimientos social-políticos que surgieron a mediados del siglo.

Pero antes que los partidos “democrático” y “socialista” se echaran a la conquista de la calle, lo hicieron los llamados “progresistas” que tenían en el general Espartero su líder más carismático. Los progresistas englobaban a una buena parte de la oficialidad del ejército, de raíces liberales tras la guerra de la Independencia, y de la pequeña burguesía (tiendas, talleres, empleos básicos, etc.), muchos de los cuales imposibilitados de votar.

Más de dos mil pronunciamientos, algaradas, motines, levantamientos, etc., la inmensa mayoría armados, se produjeron en el sufrido siglo XIX español. En todos ellos, el general que solicitaba el poder se apoyaba en las manifestaciones populares. ¿Tenían legitimidad democrática aquellas usurpaciones del poder político al margen de la democracia imperfecta imperante?

Tras la revolución de septiembre de 1868 mediante la que se expulsó al corrupto régimen de Isabel II, se aprobó la Constitución de 1869, una de las más democráticas de Europa. A pesar de ello las elecciones siguieron siendo amañadas, llevando siempre las de perder la clase obrera, de tal manera que en 1872 se produjo la primera huelga general en una zona localizada de la geografía nacional, concretamente en Málaga, una de las ciudades más industrializadas.

La Restauración consagró el “caciquismo” como forma de ganar elecciones, de tal modo que las ideologías que no podían presentar sus programas políticos no tenían más remedio que recurrir a la “calle” para que se les escuchara y mostrar de esta forma su capacidad de influir en la sociedad.

Tras la Segunda Guerra Mundial los países evolucionaron hacia democracias cada vez más avanzadas, sin atreverme a presentarlas como “casi perfectas” porque no lo son y es probable que con la democracia inorgánica nunca lleguen a serlas, lo que está claro que con esta democracia el “recurso a la calle” queda fuera de lugar, pudiéndose recurrir a ella para alertar a los poderes públicos de un problema sobre los que parte de la sociedad, supuestamente representada por los que se manifiestan se muestran sensibles al mismo o entienden que su superación no está siendo acorde con sus intereses.

España traspasó el umbral del régimen democrático occidental tras la muerte de Franco y la promulgación de la Constitución de 1978, es decir en el año 2012 llevamos más de treinta años de democracia parlamentaria, en total diez legislaturas, contando con las elecciones de noviembre pasado, sin añadir la constituyente al quedar enmarcada entre 1977 y 1979. ¿Se puede decir que tras diez elecciones en donde cada español es un voto nuestra democracia no se ha consolidado? A veces hay que dudar de ello.

¿Puede un partido político declarar públicamente que recurrirá a la calle y a la agitación social para imponer sus ideas? En Occidente, gracias precisamente a la democracia inorgánica pueden convivir ideologías totalitarias, aunque se arropen con vestiduras afines al resto de las ideas, pero no se puede olvidar que allí donde han gobernado e incluso gobiernan, las llamadas “democracias populares” no tienen de democracia más que el nombre, porque los derechos fundamentales del ciudadano se encuentran totalmente cercenados. No digamos sobre la “preservación del medio ambiente”, recordando con horror los mares Caspio y Aral, mientras que en Occidente se muestran afines a los grupos ecologistas.

Nuestra Constitución, en su artículo 21 proclama el “derecho de reunión pacífica”. Habría que reflexionar sobre lo de “pacífica”, porque parece que para algunos quemar contenedores, romper escaparates y destruir mobilario urbano no está en contradicción con “pacífica”.

La realidad es que en los últimos años, a pesar de la supuesta consolidación de la democracia, los partidos que están en oposición recurren constantemente a la calle para demostrar que son la “voz del pueblo”, cuando no es cierto: el Pueblo expresa sus sentimientos y su opinión a través de las elecciones.

Recurrir constantemente a la calle cuando se está en la oposición, para crear una sensación de inseguridad política, es nefasto para la democracia y la credibilidad exterior de una nación. Nuestros políticos deberían percatarse de ello y considerar que su recurso a la calle debe ser muy excepcional.

¿Queremos expresar con lo anterior que la calle debe permanecer tranquila? Nuestra Constitución reconoce el derecho de reunión, pero estoy seguro que le legislador, cuando redactaba el artículo estaba pensando no en el “desgaste y derribo del gobierno” por parte de un partido perdedor de unas elecciones, sino en otras colectividades corporativas: sindicales, religiosas, escolares, etc., que espontáneamente, si ven que sus derechos se encuentran perjudicados, alertan a los poderes públicos y al Pueblo sobre ellos, para que se rectifique si es que no daña a otros colectivos, pero desde luego no parece de recibo, que estas lícitas manifestaciones se empañen de presiones de partidos que no gobiernan.

Suplemento Temático: Crisis Económica y Seguridad

 


Fuente: Belt Ibérica
Fecha: 28/02/12

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