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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Carlos Blond Alvárez del Manzano


General de Brigada de Infantería (R)

El sacerdote de las víctimas


Corrían los años 80, los asesinados por ETA se contaban por decenas al mes y la mayor parte de la sociedad vasca no se inmutaba al ver el cuerpo de un policía con un tiro en nuca.

Los obispos de entonces no hicieron mucho por aliviar el sufrimiento de las víctimas. Mujeres, padres e hijos tenían que enterrar a sus seres queridos de forma clandestina. En las misas jamás se nombraba la causa de la muerte y solo se pronunciaban las iniciales del fallecido. Para muchos, el asesinato iba incluido en el sueldo.
 
En medio de esta situación vivió Javier Mendizabal. Era sacerdote en la iglesia de San Nicolás, en Bilbao. Fue el único párroco que dio a las víctimas lo que hasta entonces se les había negado: dignidad.
Celebró los funerales de todos a los que los terroristas arrebataron su vida. Pronunció sus nombres completos y afirmó sin miedo que eran héroes. Y como tales los trató.
 
Esto fue más de lo que el obispo de Bilbao pudo soportar. Le apartó de su parroquia y le recluyó en su casa. Las víctimas reaccionaron pronto. La Policía, la Guardia Civil y el Ejército le acogieron y se convirtió así en el Pater. En el que oficiaba todas las misas para estos Cuerpos.
 
Se le veía por los pasillos de las comisarías, con sotana, txapela y las condecoraciones al valor que se había ganado a pulso, siempre con una palabra de aliento y consuelo para los que no se atrevían a tender su uniforme por miedo a una muerte por la espalda.
 
Javier Mendizabal murió el viernes en Bilbao. La parroquia de San José se llenó de gente que no ha olvidado que él fue el sacerdote de las víctimas. El que alzó la voz para denunciar lo que estaba pasando, para despreciar a los que asesinaban a inocentes, para ofrecer su hombro al que sufría por culpa del terrorismo.
 
ETA se ha acabado. Pero no debe hacerlo a cualquier precio. Muchos están intentando pervertir la palabra “víctima”. Igualar al que muere asesinado al que lo hace porque la bomba que iba a poner debajo del coche de un inocente estalla antes de tiempo.
 
Quizá la historia de este sacerdote sirva para no olvidar que no todos los muertos son iguales, nunca lo fueron. Para recordar a cada hombre que dio la vida por defender la libertad. Para entregar a las víctimas lo que nunca les debió ser arrebatado: dignidad y justicia.
 
En Recuerdo del "Páter" Mendizábal
 
A Javier Mendizábal, nacido en Bilbao en Febrero de 1937, bueno a Don Javier, le conocí cuando mandando la BRIL V de 1998 a 2001 en mi primera visita a una de mis unidades al Regimiento Garellano en Soyeches, Munguía , en la Navidad de 1998 (me habían entregado el mando de la Brigada el 23 de Diciembre) allí estaba él entre los que recibían en su primera visita al nuevo jefe.

No era Castrense pero ejerció como tal, desde muchos años antes de aquel 1998 en que le conocí hasta su muerte oficiaba la misa de 1200 los domingos en Garellano así como todas las que celebraban en las Juras de Bandera, Inmaculada, aniversario del Rgto,.. practicamente a diario lo veíamos por la unidad, pero no solo eso, Patrones de la Policía, Guardia Civil, Comandancia Militar (antiguo Gobierno Militar), y Comandancia de Marina, Don Javier era el oficiante.

El 14 de Setiembre del año 2006, el arzobispado castrense le nombraba, Capellán del SARFAS jubilado, de las comandancias militares y navales de Vizcaya y Guipuzcua, Mi último destino como Comandante Militar de Vizcaya desde 2003 al 2009 me permitió trabar una buena y larga amistad, como no recordar sus cafés de los martes, miércoles y jueves de 1030 a 1100 en la cafetería Lepanto en el centro de Bilbao, muy cerca del hotel Carlton donde se reunía con un grupo de vascos y muy españoles, de los de verdad, a los que algún día que otro yo me unía y disfrutaba de hechos y aconteceres del día y del pasado que en animada conversación surgían, es mas, en mis visitas al Bocho, menos frecuentes de lo que uno desea, no he dejado de pasar por Lepanto a la hora del café para encontrarme con él y los que eran su cuadrilla.

Con sus mas de 1,80 de altura y grandes espaldas nunca dejaba su sotana, bueno casi nunca pues en la Feria de Bilbao en la semana Grande por la Virgen de Agosto hacia la fila 20 del tendido tres entre sol y sombra, de clerimán, txapela y buen habano, allí disfrutaba de las buenas tardes de toros en la plaza de Vista Alegre, invitado por alguno de sus muchos y buenos amigos. Hablando de tabaco y dado que el que habla pocas veces lleva tabaco encima, lo primero de D Javier cuando nos veíamos hacia era ofrecerme un ducados, "mi general un cigarrito" que por supuesto aceptaba.

Txocos de Abando, casa Ferreras y otros compartimos mesa, mantel y mus aunque hay que reconocer que en el arte del envite y del órdago era mas bien flojillo pues se la veía venir.

Como no recordar en días próximos a la Navidad la bendición del Belen en lo alto del Sollube, monte próximo al acuartelamiento 800 metros del desnivel a donde tadicionalmente subían mandos y tropa del acuartelamiento a los que acompañaba, para tras la imposicion y bendición del Belen que quedaba en la cumbre disfrutar de unas maravillosas vistas tomando un caldito aunque he de reconocer la mayoría de las veces soportando el chirimiri y bajas temperaturas como correspondían a las fechas.

Javier, grandote con imagen de vasco recio, era plena dulzura, Coroneles que lo fueron en el Rgto, Pepe Sierra, Timón, Armero, Bernabeu, Miguez, Caride o el último San Gil con los que coincidí en tiempo y la mayoría en destino conocían de hechos y acontecimientos de los amigos de la villa de Bilbao y acuartelamiento por una oportuna llamada de D Javier que nos actualizaba noticias y eventos.

Si alguna vez estuvisteis en comida de amigos, de cuadros, vino o copa de honor en establecimiento militar o fuera de él, tras la bendición inicial que impartía, asistiese quien asistiese, miraba al mas caracterizado y tras un gesto de asentimiento finalizaba su bendición con aquel "QUE EL SEÑOR NOS DE LA PAZ" contestado al unísono por los numerosos comensales con un " Y EL PEÑÓN DE GIBRALTAR".

Le queríamos los militares, le querían los civiles y le quería todo el mundo, lo mismo que su hermano Miguel también sacerdote fallecido en el 2007 , conocido como DONMI y que era el Cura del Circo, eran respetados, queridos y populares en su tierra y Javier que ostentaba en su pecho, las cruces del merito de la Guardia Civil, Armada, Policía y por fin en el 2009 la del ET a pesar que durante años que me conste al menos desde el 1999 se le proponía y no conseguíamos se la concediesen.

Ese era D. Javier el que sin importarle su seguridad ni los problemas que podría acarrearle el relacionarse y decantarse por asistir espiritualmente a Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en una época tumultuosa y en donde el uniforme era blanco preferente para los asesinos dio un paso adelante y con su sotana, thapela, e inmensa humanidad nos atendió espiritualmente, vaya desde aquí mi reconocimiento, cariño y recuerdo para D. Javier Mandizabal Ruiz el Capellán del SARFAS jubilado, de las Comandancias Militares y Navales de Vizcaya y Guipuzcua cargo que ostentaba desde el 14 de Setiembre del año 2006 pero que llevaba ejerciendo prácticamente desde que los asesinos comenzaron su sinrazón.

Ah se me olvidaba el que tantas veces ofició funerales por tierras vascas, fue despedido en la iglesia de San José en el centro de Bilbao por una multitud de amigos entre los que se veían uniformes en su honor y que así describía uno de los muchos civiles que asistió

" Emocionante y como todos triste funeral. Le echaremos de menos.La iglesia repleta, concelebrada por 12 sacerdotes y presidida por el obispo Iceta y el arzobispo castrense que arengo alabando su figura sin ningún complejo,muy bien , ......bastantes uniformes y aplausos, ningún incidente." Jose Urquizu. 

 

 

Especial: Campeones del mundo

 


Fuente: Belt
Fecha: 2013-02-07

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