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Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)


Centro de investigación y pensamiento del Ministerio de Defensa de España en el nivel estratégico político-militar responsable de coordinar, impulsar y difundir la acción cultural de dicho ministerio.

Terrorrismo y tráfico de drogas en África Subsahariana


 

Artículo cedido por:


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En el marco de la colaboración bilateral entre los Ministerios de Defensa de España y Argelia, durante el pasado año 2012 se ha llevado a cabo una investigación sobre "terrorismo y tráfico de drogas en África Subsahariana", conjuntamente elaborada por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) y el Instituto Militar de Documentación de Evaluación y Prospectiva (IMDEP).

Esta investigación quedó reflejada en dos trabajos realizados por el IEEE y el IMDEP que fueron discutidos en una jornada de trabajo llevada a cabo en Argel el día 19 de diciembre de 2012. El presente Documento de Trabajo presenta las conclusiones alcanzadas conjuntamente por ambas instituciones española y argelina, así como los trabajos que sirvieron como base al proyecto.

Conclusiones

1. África subsahariana se revela un terreno fértil para la proliferación del terrorismo y todo tipo de tráfico ilícito.

2. A pesar de haberse convertido en actor de "yihad" global tras afiliarse a al Qaeda en 2007, el repliegue estratégico de Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) hacia el Sahel es prueba del fracaso de sus propósitos ideológicos y de unas dificultades logísticas y operativas crecientes que le han obligado a buscar nuevos espacios carentes de control estatal y ajenos a su territorio original de actuación.

3. La importancia de AQMI se debe principalmente al eco mediático generado por algunas de sus actuaciones, sus métodos guerrilleros y la impotencia de la mayoría de los estados subsaharianos. Además, aunque sus capacidades operacionales son limitadas, de AQMI ha logrado integrarse en un sistema o escenario híbrido (en el que coexisten varios actores no estatales armados con ideologías y objetivos diferentes) y ha sabido aprovechar a su favor algunas oportunidades creadas por el conflicto librado en Libia durante 2011.

4. Desde principios del presente siglo África subsahariana ha adquirido un papel relevante para el tráfico internacional de drogas, convirtiéndose en paso intermedio para el traslado de diversas sustancias estupefacientes e ilegales desde los países productores hasta los países consumidores. Esto concierne principalmente a la heroína producida en Asia y consumida en Europa y Norteamérica, la cocaína sudamericana destinada a Europa Occidental y los derivados de cannabis producidos en numerosos países africanos y consumidos en el resto del mundo. El más preocupante de todos esos flujos, por los ingresos que suponen, es el de la cocaína.

5. La incorporación de África subsahariana al mercado mundial de la droga ha sido causado por realidades y sucesos diversos, algunos de ellos exógenos y otros endógenos. Entre los aspectos exógenos o ajenos al continente africano destacan la combinación entre incremento creciente de la demanda de drogas en Norteamérica y Europa y la presión que las autoridades vienen ejerciendo sobre las actividades de narcotráfico, la cual obliga a los traficantes a explorar nuevas rutas de tránsito, incluyendo las que atraviesan África subsahariana.

6. Los factores endógenos que han contribuido a impulsar las actividades de narcotráfico en África subsahariana son variados y se corresponden con los problemas y deficiencias de tipo político, económico y social que tradicionalmente han venido afectando a esa región. Más en concreto, los principales problemas son la fragilidad de las instituciones gubernamentales y la escasez de recursos disponibles para reprimir actividades delictivas, la corrupción endémica, el subdesarrollo de la mayoría de los países subsaharianos y la porosidad de las fronteras. Esa conjunción de factores han fomentado la proliferación de grupos delictivos locales y han atraído a África subsahariana a las organizaciones criminales transnacionales.

7. Una de las derivaciones más preocupantes del tráfico internacional de drogas radica en la posible incorporación a ese negocio de ciertos actores no estatales armados (elementos terroristas e insurgentes). Como ya ha ocurrido en Colombia o Afganistán, el potencial de violencia y el control que ejercen sobre ciertos territorios habilita a esos actores para imponer tasas al tránsito de drogas y vender protección a los propios narcotraficantes, logrando así su incorporación al lucrativo negocio de la droga. Dicho riesgo es ya una realidad en la franja occidental del Sahel donde AQMI lleva ya algunos años financiándose mediante actividades ilícitas, incluyendo su colaboración con el narcotráfico.

8. El vínculo entre terroristas y narcotraficantes ayuda a cada parte a persistir en sus actividades criminales. Hay que tener en cuenta que los narcotraficantes evalúan las pérdidas por el número de incautaciones y no por el costo del transporte. Lo esencial, para ellos, es transportar a buen puerto su mercancía con un mínimo de incautaciones por parte de servicios de seguridad, cualquiera que sea el coste de la travesía. En este sentido, la asociación con terroristas e insurgentes bien equipados permite a los narcotraficantes reducir significativamente las pérdidas debidas a las incautaciones efectuadas en las rutas antiguas. Una progresiva implicación de las organizaciones terroristas e insurgentes en el narcotráfico aumenta su potencial desestabilizador dentro y fuera de África subsahariana. En tercer lugar, el fracaso ideológico de organizaciones terroristas como la propia AQMI o alguna de sus ramas abren la posibilidad de que una evolución gradual hacia el narcoterrorismo.

9. La continuidad de actividades del narcotráfico internacional en África subsahariana por los próximos años parece garantizada. Nos enfrentamos, por tanto, a un desafío de primera magnitud que requiere una respuesta contundente. Dado que el desafío es trasnacional y podría tener repercusiones de alcance mundial la respuesta debe ser transversal y estar basada en un amplio grado de cooperación internacional. Es necesario adoptar medidas que influyen tanto sobre los puntos de origen y producción como sobre los de destino y consumo. En segundo lugar, puesto que los condicionantes y consecuencias del problema tienen tanto que ver con la seguridad como con la fragilidad de numerosos Estados y con el problema del subdesarrollo, es indiscutible que la solución a desarrollar ha de ser integral. Dicho de otro modo, los problemas de seguridad mundial que se derivan del narcotráfico internacional en África subsahariana no deben subestimarse y requieren una reacción seria y rigurosa. Empero, dicha reacción no puede convertirse en pretexto para aplazar el tratamiento de las deficiencias institucionales de los países subsaharianos ni la promoción de políticas de desarrollo para la región. La integración económica regional se impone como consecuencia de la lucha contra el terrorismo y las drogas.

 

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Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)
Fecha: 2013-02-01

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