Ver Suplemento Temático...


Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

La seguridad en los emprendedores (IV)


LA MISIÓN (Parte 1ª)

Introducción

Hemos visto de una forma global el Método de Planeamiento que debe emplear el emprendedor. Veamos ahora, de forma lo más pormenorizada posible, los distintos factores que hay que estudiar y analizar. Recordemos que debemos plantearnos la “misión” y posteriormente estudiar el “ambiente”; el “terreno/mercado”; y los “riesgos, amenazas y competidores”; los “medios” con los que contamos, para posteriormente proceder a relacionar unas “líneas de acción”, elegir, mediante confrontación y comparación, una de ellas y desarrollarla adecuadamente para que surta sus efectos en el negocio que se va a iniciar.

Este proceso no es primero ni único, sino que debe quedar enmarcado en la mente del emprendedor, porque un negocio no es estático, sino muy dinámico y constantemente habrá que efectuar las modificaciones pertinentes para no perder, ni el rumbo ni la potencia inicial.

Pongamos ejemplos: La Directiva 2010/31/UE del Parlamento y del Consejo Europea, aprobó una serie de normas, de implantación obligatoria en los estados miembros, relativa a la eficiencia energética de los edificios, de tal manera que en un futuro los edificios europeos “ahorren energía” y los inquilinos y propietarios de los mismos conozcan el “valor energético” de lo que poseen.

Posteriormente, el Gobierno español mediante el Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios. En estos años, en España, se ha producido una secuencia normativa, a base de disposiciones técnicas y jurídicas, llegando hasta la forma concreta en cómo se llega a conocer el “valor energético” del edificio.

Desde 2008 la crisis económica española (dejemos aparte la europea y mundial) se cebó fundamentalmente en la construcción, cayendo drásticamente la venta de inmuebles, obligando a dejar edificios a medio construir y muchas empresas y profesionales quedaron sin trabajo, precisamente en un momento “dulce” del mercado inmobiliario, de tal manera que ante la demanda de profesionales, las universidades y demás centros educativos, formaron al mayor número de arquitectos, ingenieros y técnico de grados superior y medio de la reciente historia de nuestro país.

La Directiva europea abre un gran mercado, porque no solamente los nuevos edificios, tienen que disponer de su valoración energética, sino que también deben disponer de ella los millones, ya construidos, y repartidos por todo el territorio, bien es verdad que en estos último, solamente es obligatorio ante un alquiler o cambio de propietario.

Las entidades bancarias disponen, a causa de la crisis, de enormes stock inmobiliarios. El diario El Mundo, en su edición de 6 de marzo de 2012, publicaba que había 140.000 viviendas en poder de los bancos, con un valor de mercado de 26.700 millones de euros, con la previsión de que los precios se redujeran en un 35%. La situación desde marzo de 2012 a otoño de 2013 no ha mejorado, aunque para los políticos la cuestión es más favorable porque “se ha ralentizado el problema”, con lo que se puede predecir que un año más tarde el stock inmobiliario alcanza las 180.000.

Para el emprendedor que quiera introducirse en el mercado de la “certificación energética”, se encuentra con un montante de treinta y seis millones de euros, contando con que el trabajo para certificar, al existir gran demanda, tirará a la baja y por tanto será de unos 200 euros por vivienda.

Como máximo, un técnico competente: ingeniero o arquitecto, puede llevar a cabo tres certificaciones diarias, teniendo en cuenta que tiene que inspeccionar el local, tomar medidas, levantarlo topográficamente, estudiar la estructura de las paredes exteriores, comprobar la orientación solar del edificio, etc. y a continuación realizar un trabajo de gabinete de varias horas, dibujando los planos, analizando los daros recogidos y evaluándolos con los parámetros oficiales y elaborar el informe, todo lo cual le va a llevar más de diez horas de trabajo.

Con este cálculo nos da que el “negocio” fuerte es de 60.000 días. Si concebimos que existan 300 emprendedores, tenemos que su “trabajo” se termina en menos de un año.

Con este breve análisis de una línea de negocio que puede materializarse en una “misión”, el emprendedor debe de pensar:

·         ¿Cuál es la “misión” que se ha planteado la UE y por ende España con esta normativa? ¿Verdaderamente es la de optimización energética de todas las instalaciones y de esta forma ahorrar energía? ¿Pretende con el impulso de la obligatoriedad de la norma ayudar a la superación de la crisis económica? ¿Qué pretende la UE cuando todos los edificios dispongan de la certificación? ¿Será posible impugnar una certificación energética? ¿Será necesario validarla en algún organismo público?, etc.

·         Que la misión que va a asumir no es única y duradera: Con suerte y con don de gente para captar clientes, tiempo que no hemos añadido al estudio didáctico anterior, tendrá trabajo para un año, a lo sumo dos, con lo cual debe plantearse “factores limitativos” a la misión.

·         Que la inversión a realizar debe ser proporcionada porque abrir un despacho y contratar a técnicos cualificados, administrativos, etc., para una línea de negocio de menos de un año, puede dar quebraderos de cabeza.

Por supuesto este análisis previo de fijarse una “misión”, no debe hacer caer en el desánimo al emprendedor, sino asentarlo en la realidad y hacerle pensar que hay que ir creando nuevas líneas de negocio, conexas como la de certificación energética, que proporcione continuidad a su negocio.

El emprendedor debe estar visualizando siempre el futuro, porque éste solamente será del que llegue primero. De hecho el emprendedor español debió prever, ya en 2010, la línea de negocio que se abría en España con la Directiva europea, de tal manera que nada más ser aprobada ya tenía que estar posicionado, ya tenía que haber visitado a los clientes potenciales y ya tenía que haberlo hecho suyos, y en el momento de ejecución, en ese año de duración del mercado de la certificación energética, estudiar el futuro para volver a posicionarse adecuadamente.

Retengamos en la mente de que la “misión” tiene un plazo y cuando ya la estamos cumpliendo, tenemos que otear el horizonte para plantearnos una nueva misión o modificarla para que el futuro esté siempre en manos del emprendedor.

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: Rafael Vidal
Fecha: 2013-10-14

   Mas artículos de Rafael Vidal Delgado       Otros Expertos   

Este experto ha sido visto por 1448 personas.