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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

 Expertos

Enrique Tadeo Rodríguez

Graduado en Seguridad y Control de Riesgos por la ULPGC.
Suboficial Reservista Ejército de Tierra.

Director de Seguridad.
Técnico de Emergencias y Logística en Catástrofes.


etadrod@gmail.com

El Técnico Competente dentro de la Norma Básica de Autoprotección (III)


Analizadas las competencias formativas de las titulaciones mencionadas en la segunda parte de este artículo, en referencia a aquellas titulaciones o profesiones que más se acercan a la definición del Técnico Competente que se menciona en el Art. 4.1.b del RD 393/2007, solo me queda aportarles las conclusiones a las que he llegado con este análisis.

La Autoprotección

Lo primero que me llamó la atención fue que el contenido de la Norma Básica de Autoprotección establecía unos parámetros mínimos de obligado cumplimiento por el resto de administraciones (Gobiernos Autonómicos, las Diputaciones, los Cabildos Insulares y los Ayuntamientos), y que por tanto se pueden y deben adaptar esas exigencias al resto de actividades desde el punto de vista de la protección de los ciudadanos, promoviendo una misma cultura de seguridad a través de la aprobación de su propia normativa al respecto. He de reconocer que la percepción que tenía de algunos conceptos incluidos en la literatura sobre la Seguridad y las Emergencias, habían marcado un falso axioma sobre la Seguridad. Tras mi paso por la universidad creo haber encontrado otra definición que ha superado la anterior traducción latina, una más adaptada a la cultura anglosajona que establece una diferenciación más clara de lo que entendemos hoy en día por Seguridad, concibiendo la Norma Básica de Autoprotección como la Security (Protección) y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales como Safety (Prevención), lo que permitiría caracterizar las futuras normativas, que en mi opinión, deberían establecer ciertas líneas de diferenciación que esclarezcan por sí mismas las competencias de cada Técnico Competente en ambos términos, para conseguir con ello una rigurosa diferencia en nuestra comprensión de la Seguridadcomo ciudadanos de habla hispana. Sobre todo porque creo firmemente que la Autoprotección en España, al igual que se hace en otros países, debe por fin entenderse como la capacidad de protección de uno mismo para sí mismo. Utilizando para ello elementos de análisis que permitan equilibrar la inversión y las necesidades reales, cuyos fundamentos legales actuales han pasado de una mera recomendación, a una obligación sujeta a condiciones, encontrando umbrales de exigencias, poco coherentes con la realidad actual, lo que me llevó a la idea de plantear que futuras exigencias de calidad también afecten a la seguridad y que fomenten medidas reales, en un claro intento por no evolucionar la seguridad a golpe de normativa al igual que ha ocurrido en otros sectores como el turístico o el laboral.

Es evidente que la Normativa de Autoprotección española fue una evolución más de las medidas de seguridad implantadas tras los atentados del 11-S (NY, 2001), donde la capacidad gubernamental se vio mermada por la falta de instrumentos de protección personal cimentados en la cultura de seguridad, lo que me lleva a pensar en la necesidad de establecer medios y recursos suficientes para equilibrar eficazmente los riesgos, las vulnerabilidades y las amenazas que pueden afectarnos, siendo capaces de auto-protegernos de los posibles peligros o agresiones internas y/o externas, para que solo en última instancia solicitemos ayuda externa.

Volviendo a la Norma Básica de Autoprotección, considero que existen notables diferencias con respecto a la Leyde Riesgos Laborales, por cuanto; la primera se basa en el concepto de Security (Protección) y la segunda en el Safety (Prevención), no solo por mi análisis, sino porque así viene recogido en el propio RD393/2007. Cuya diferenciación, en España, aún hoy seguimos sin tener clara.

La necesidad de registro del correspondiente Plan de Autoprotección, a diferencia de los Planes de Seguridad Laboral, no solo son el cumplimiento a los trámites exigidos para la puesta en marcha de las actividades, sino que al igual que en otras Comunidades Autónomas[1], donde ya cuentan con Normativa de Autoprotección Autonómica, sirven para que los organismos de Emergencias y Seguridad tengan conocimiento directo de los aspectos más importantes que conforman dichos planes, permitiéndoles actuar con información real de la actividad a la que se enfrentan. Cuestión aparte es el Visado de estos Planes de Autoprotección por Colegios Profesionales, y que no es requisito obligatorio según lo que se desprende de la Normativa de Autoprotección, tanto en su modalidad Nacional como en las diversas modalidades autonómicas que he revisado, sobre todo porque este proceso de visado se ha venido malinterpretando con la creencia de que garantizaban la fiabilidad de los aspectos técnicos que se incluyen en los proyectos, cuando en realidad simplemente daban conformidad a que el Técnico que lo redactaba tenía las atribuciones y competencias exigidas y además estaba formalmente colegiado[2].

El Técnico Competente

Dentro del debate por definir al Técnico Competente en el ámbito de la Normativa de Autoprotección, considero que; si bien no hay una única titulación que ostente este calificativo, sí creo en la necesidad de que deba contemplar una formación mínima reglada de nivel universitario, y que además abarque todas las cuestiones que engloban la tan repetida materia en Seguridad y Emergencias, puesto que a mi modo de ver, existen profesionales con conocimientos sin titulación y profesionales con titulación sin conocimientos. Recordemos que en España no podemos establecer competencias con carácter exclusivo y excluyente según diversas Sentencias de la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, sin embargo el ámbito de la seguridad es tan amplio que contemplo la posibilidad de que se establezcan ciertas exigencias básicas conforme a una formación reglada y universitaria. Es aquí donde la evolución de los procesos de gestión en materia de Seguridad, Emergencias y el control de Riesgos, han hecho que surjan nuevas titulaciones universitarias, no solo en España, sino en el resto de países desarrollados.

Como Canario, permítanme también hacer una mención especial a la aplicación de la Norma Básica de Autoprotección en Canarias, cuya justificación queda amparada por las propias competencias en materia de Protección Civil que ha asumido el Gobierno de Canarias desde 2007 y en donde la presencia de actividades incluidas en la Norma Básica de Autoprotección, obligan a: elaborar, implantar y mantener operativos los Planes de Autoprotección. Atendiendo a los cambios no solo sociales e industriales, sino también por la evolución climatológica que se ha venido observando en Canarias en la última década, es imprescindible establecer unas condiciones de seguridad en las actividades aquí instaladas, que reduzcan las vulnerabilidades incrementadas por las circunstancias archipielágicas de nuestra comunidad Autónoma.

Por ello me fue muy grato observar como el propio Gobierno de Canarias a través de su Dirección General de Seguridad y Emergencias ya ha redactado un borrador de Normativa de Autoprotección Autonómica. Solo espero que el Decreto final exija un seguimiento de la aplicación de dichas obligaciones, y que incluya el correspondiente régimen sancionador, sin el cual, no se podría garantizar el derecho a la vida y a la integridad física, como el más importante de todos los derechos fundamentales, incluido en el artículo 15 de la Constitución Española. Esto hace imprescindible la aprobación de una normativa en materia de Autoprotección acorde a nuestras necesidades y circunstancias, adaptando los requerimientos mínimos que marca la Normativa de Autoprotección Nacional con umbrales más restrictivos y definiciones más esclarecedoras.

Las Titulaciones

Como ya he comentado, la aplicación en otras CC.AA. de la Norma Básica de Autoprotección ha sido mi fuente de información para reunir y unificar unos criterios, encontrando un nexo común que establece un nivel mínimo de idoneidad en referencia al Técnico Competente, conforme a titulaciones universitarias. Por tanto una de las primeras profesiones que no alcanzaría este nivel sería, muy a mi pesar, la de Director de Seguridad Privada, al no estar contemplada como Titulación Universitaria, cuestión ésta muy debatida dentro del sector y que yo mismo defendía firmemente cuando conseguí esta habilitación a la cual debo gran parte de lo que sé sobre seguridad. Solo espero que la futura Ley de Seguridad Privada enmiende este error.

En lo referente a los Arquitectos, Arquitectos Técnicos, Ingenieros e Ingenieros Técnicos, la normativa que proporciona competencias no establece, más allá de sus atribuciones legales, relación directa por su formación curricular en materia de Emergencias y la Seguridad, entendida como “Security”, como tampoco quedan resueltas las carencias en lo concerniente a la gestión de recursos de emergencia y seguridad, riesgos naturales (meteorológicos, volcánicos, etc.) y antrópicos (tecnológicos), psicología personal y social, derecho civil y penal, criminología y gestión de catástrofes, lo que plantea la mejora de estos contenidos por medio de un plan formativo que complete sus conocimientos profesionales para acceder a la habilitación de Técnico Competente en materia de Autoprotección.

En cuanto a la titulación de Técnico Superior en Riesgos Laborales, debe ser entendida desde la perspectiva de la Seguridad (Safety), por tanto esa facultad prevencionista, no implica obligatoriamente una capacidad previsora, lo que me permite afirmar que tampoco sería apropiado definirlo a priori como Técnico Competente para la redacción de Planes de Autoprotección que establece el RD 393/2007, sin solventar las carencias en todo lo concerniente a riesgos externos, con un énfasis en: los naturales (meteorológicos, volcánicos, etc.) y los antrópicos (tecnológicos), así como aspectos más explorados desde la perspectiva de la Protección Civilcomo son: la psicología personal y social, derecho civil y penal, criminología y gestión de catástrofes.

Por último, como profesional dedicado a la Seguridad y las Emergencias con casi veinte años de experiencia, he buscado siempre una formación encaminada a solucionar las necesidades que se me planteaban en las numerosas situaciones de Emergencia y Catástrofes en las que he trabajado, deficiencias formativas personales, que ahora observo en las profesiones mencionadas anteriormente y que unido a la adaptación a los nuevos tiempos actuales en materia de gestión de emergencias y análisis de los riesgos, no terminan de abarcar esas necesidades que he venido defendiendo.

Tras haber encontrado el Grado en Seguridad y Control de Riesgos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, veo cumplidas, por el momento, mis exigencias y determinaciones para poder actuar ante una Emergencia o Catástrofe, no solo en su vertiente Safety como redactor de planes de autoprotección, sino en su vertiente Security como profesional capacitado, entrenado e instruido para poder dictaminar sobre aquellos aspectos relacionados con la autoprotección frente a los riesgos a los que esté sujeta la actividad y dar así la mejor respuesta posible.

 

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[1] En Canarias esta necesidad ha quedado resuelta con la aprobación del DECRETO 30/2013, de 8 de febrero, por el que se crea el Registro Autonómico de Planes de Autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia.
[2] Informe sobre el libre ejercicio de las Profesiones del Tribunal de Defensa de la Competencia (junio 1992). [http://www.cncompetencia.es]

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: enriquetadeo.blogspot.com.es
Fecha: 2013-10-27

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