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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

No hay paralelismo entre las situaciones de Crimea y Cataluña


He tardado en dar nombre a la presente columna, porque todos los que me venían a la cabeza podían ser mal interpretados.

El día 18 de marzo de 2014, tras la noticia que la Federación Rusa, a través del presidente Putin, reconoce la validez, no solo del referéndum, sino también su resultado y que por tanto Crimea es una nación independiente, soberana de unirse con otros estados, el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación declara a la prensa que “ve un paralelismo claro entre Crimea y Cataluña” y que “se felicita de que la UE ha sentado la doctrina de que no puede haber una consulta fuera de la ley”, expresiones que no pueden ser más desafortunadas, porque el paralelismo, si existe, no se encuentra en la dirección que apunta Margallo.

No existe tal paralelismo, encontrándose la única similitud en la frivolidad política. Aquella que en el año 1954, el presidente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Nikita Kruchef (1), decidió, sin tener en cuenta ninguna razón histórica, que Crimea se incluyera en la República Socialista de Ucrania, como república federada, y en la actual, en donde un político, Arturo Mas, sin tener en cuenta la historia en común de los españoles, entre ellos los catalanes, alienta a las masas para dar un salto al vacío de un enorme riesgo social, económico y político. ¿Qué ocurriría si tras la independencia, transcurridos unos años y al ver el desastre al que se le ha llevado, decide a través de otro referéndum (ilegal), regresar a la Madre Patria?

Ese es el único paralelismo. Por Crimea lucharon y murieron en sucesivas guerras, miles y miles de rusos. No tenemos más que recordar la guerra del mismo nombre de mediados del siglo XIX, dentro del enfrentamiento entre los imperios ruso y otomano y en el cual Francia y el Reino Unido enviaron un fuerte contingente de tropas y una flota de guerra, para luchar contra el zar en apoyo de Estambul.

Esa guerra fue una realidad, al revés que la “mentira” histórica que sobre la guerra de Sucesión de 1704 a 1714, han fraguado determinados políticos catalanes, con la “prostitución” expresa de intelectuales de distintas universidades de Cataluña. Si Vicens Vives levantara la cabeza, seguramente los apostrofaría públicamente, tal como expuse en una conferencia que sobre la toma de Gibraltar (1704-1714), dicté en el salón de actos del Colegio Médico de Huesca, organizada por la Real Hermandad de Veteranos de las Fuerzas Armadas y Guardia Civil de dicha provincia.

Es un suicidio colectivo el hecho de que se haya adoctrinado a dos generaciones, con la indiferencia del Gobierno de la Nación y en ocasiones con su beneplácito, en la locura de la independencia.

En cualquier parlamento y referéndum que se precie de democrático, precisamente para evitar un “calentamiento” momentáneo, se exige para cualquier cambio drástico en la convivencia, una mayoría muy cualificada, no absoluta, sino la de tres cuartos o tres quintos de los votos.

Los conspicuos político de Convergencia Democrática de Cataluña y otras fuerzas claramente independentistas, en vez de “gemir” y “considerarse víctima” de la “perfidia española”, deberían buscar en internet, lo que es “mayoría cualificada”, y además respetar las leyes.

Se exige que todo español sea respetuoso con las normas que emanan de la soberanía nacional. El presidente del Tribunal Constitucional, sin mencionar para nada a los gobernantes de la Generalidad de Cataluña, ha recordado la necesidad de ese respeto, que cuando es para un españolito de a pie se actúa con extraordinaria firmeza, pero cuando hablamos de políticos y no digamos de un gobernante de los taifas españoles, se acepta hasta la expresión de ir hacia la insumisión.

Cataluña no se merece esa manipulación vergonzosa de su historia. Cataluña es España. Los catalanes son españoles. Desde el siglo X la historia habla de los reinos españoles y así se indicaba en los documentos de la Santa Sede y el Sacro Imperio Romano Germánico, en donde precisamente nunca se expresó a Cataluña como reino, sino formando parte de la Corona de Aragón.

Los verdaderos políticos españoles tienen que estar unidos en los asuntos de estado y la integridad territorial se marca como un interés vital y el primero de ellos. Por eso no les debe temblar la mano, cuando, tras la votación en las Cortes españolas, se desestime, tal como es la voluntad de más del 90% (que sí es una mayoría cualificada) de los ciudadanos españoles, el recurso a convocar un referéndum circunscrito a un parte del territorio nacional. Desde ese momento el político o gobernante que vulnere esa voluntad queda fuera de la ley y sobre él debe recaer su peso.

Notas:

Nació en una pequeña aldea muy cerca de la frontera con Ucrania. Tal vez su corazón (si es que tenía) era ucraniano.

 


Fuente: Rafael Vidal
Fecha: 2014-03-20

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