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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

 Expertos

José Martín Juárez y Andrés Montero Gómez




Modelo de inteligencia centrado en el objetivo


RESUMEN

La presencia de amenazas complejas, transnacionales, móviles, flexibles, asimétricas y adaptativas, tanto en el ámbito de la seguridad pública como de la competencia y el riesgo empresarial, aconsejan sistemas de conocimiento basados en el procesamiento óptimo de información pero, sobre todo, en la penetración y comprensión de la naturaleza y comportamiento de los objetos que suponen una amenaza. El conocimiento de las amenazas complejas demanda esfuerzos de procesamiento de información, de elaboración de inteligencia y de acciones basadas en inteligencia que se definan de manera idiográfica en función de los objetivos. El modelo target centric intelligence de Robert Clark representa uno de esos intentos de simetrizar amenazas complejas y asimétricas, adaptando el análisis y la acción a la personalidad de las amenazas.

1. INTRODUCCIÓN

Actualmente, la práctica de la inteligencia se enfrenta a numerosos problemas. Aunque no sea el principal, el más infraestructural desde luego es el reto de manejar una sobreabundancia de información con unas limitadas capacidades de análisis (Navarro y Esteban, 2007). Estas limitaciones no son únicamente cuantitativas sino que ligadas a ellas de manera más relevante figuran, como ya han advertido tanto desde la arena de responsabilidad política como desde el ámbito académico de la inteligencia (Davis, 2002; Jenkins, 2004; Montero, 2007), los obstáculos metodológicos y culturales que, por un lado, están convirtiendo al análisis y producción de inteligencia en un mecanismo obsoleto con respecto a las nuevas amenazas pero por otro, y precisamente por ello, están provocando una verdadera conciencia de revolución en los asuntos de inteligencia, en general, y del análisis, en particular. La denominada Comisión Rumsfeld, que cerró sus trabajos en julio de 1998 con el mandato de estudiar el riesgo de amenaza de misiles balísticos sobre los EEUU, recomendaba mejorar las capacidades de análisis de inteligencia haciéndolas más centrales con respecto a las amenazas. Esta sugerencia, por supuesto, no tiene que competir en su eventual implementación únicamente con las debilidades estructurales de los actuales procesos de análisis de información, sino que conlleva implícita la necesidad de re-enfocar nuestra aproximación en el análisis de las amenazas complejas.

El tradicional ciclo de inteligencia ha dominado y domina la disciplina desde hace medio siglo. Ha funcionado bien y continúa haciéndolo en la medida que nos enfrentamos a comportamientos lineales de los fenómenos analizados. Procedimentalmente, el ciclo de inteligencia significa que cualquiera de los objetos informativos bajo observación los introducimos en un protocolo de procesamiento, que comienza con la evaluación, continúa con el análisis más o menos estructurado y finaliza con la interpretación. A veces no nos percatamos de que la rutina del análisis, por su propia estructuración, nos lleva a enfoques arriba-abajo, cuando lo que nos están demandando las amenazas complejas es que nos centremos concretamente en ellas, nos empapemos de su peculiar fisonomía y adaptemos nuestros modelos de análisis más a los estudios idiográficos de caso que a los enfoques nomotéticos. El modelo de inteligencia centrado en el objetivo (TCIM) de Robert Clark (1996, 2006) busca, precisamente, introducir una aproximación bottom-up idiográfica para, a partir de ella, desarrollar esquemas de inteligencia puntuales, altamente efectivos, transitorios en cuanto a su dependencia de la vida de la amenaza, y enfocados específicamente a una acción de respuesta concreta ante esa amenaza (monitorizar, manipular, desmantelar, destruir o cualquiera otra). No es sólo que su enfoque sea más adecuado al tratamiento de amenazas cambiantes, flexibles y dinámicas, o que su filosofía adopte sin ambages el concepto de inteligencia accionable (actionable intelligence concept), sino que ni siquiera prescinde del ciclo de inteligencia tradicional, pues lo integra en un esquema de trabajo que lo ponga al servicio de la definición y personalidad de un objetivo concreto. Aunque surgido, como es habitual en el ámbito de inteligencia, de los esfuerzos para contener amenazas a la seguridad pública, el modelo de Clark, trasciende su aplicabilidad al ámbito exclusivo de la seguridad y la defensa y se adentra, en inteligencia empresarial, de negocio o competitiva, en la evaluación y análisis de amenazas corporativas o de acciones de competencia en ecosistemas de negocio.

2. FILOSOFÍA DE LA INTELIGENCIA CENTRADA EN OBJETIVOS

Desde el punto de vista procedimental, el enfoque TCI de Clark (2006) propone como objetivo superar las contradicciones planteadas por Sherman Kent alrededor del ciclo de Inteligencia tradicional (Martín Juárez, 2006). Estas contradicciones se centran en que la inteligencia entendida como un ciclo establece una forma tradicional de resolución de problemas, que consiste básicamente en razonar, y por consiguiente en operar, desde la pregunta (problema) hacia la respuesta (la solución). El flujo de procesamiento que establece es por tanto lineal y resoluble en términos finalistas, preceptos que no se corresponden con los procesos cognitivos que conforman en el razonamiento humano ni por supuesto y por añadidura con una visión «verdadera » de la realidad en términos de la sistemática de Zubiri, que desde luego es no lineal y no resoluble. Precisamente, tras el intento de «linealizar» problemas no lineales a través del ciclo de Inteligencia están muchas de las carencias que plantea nuestra disciplina al llevarla a una praxis utilitaria (Heuer, 1999).

Por otro lado, desde el punto de vista funcional el modelo target centric permite integrar proyectos y operaciones de Inteligencia en un todo común, así como desde un enfoque cooperante tratar de simetrizar las amenazas asimétricas, punto clave tanto en el tratamiento de amenazas complejas como el cuadro de comportamientos terroristas o como las redes de crimen organizado. La inteligencia basada en la construcción de modelos opuestos a un objetivo que se ha calificado como una amenaza, entendida ésta no sólo desde la seguridad pública sino también como amenaza corporativa o empresarial, entronca con la idea de desarrollar análisis, y por tanto operaciones, generadas a partir de un riguroso estudio del comportamiento íntimo de los fenómenos, como base de conocimiento absolutamente necesaria para el desarrollo de acciones anticipatorias o preventivas (Montero, 2006).

El marco teórico de la Inteligencia Centrada en Objetivos se sustenta en una serie de principios de carácter general a partir del entendimiento de la inteligencia como una disciplina de creación y gestión de conocimiento:

1. La Inteligencia está ligada, principalmente, a objetivos de acción (targets).

2. Todos los objetivos pueden ser representados como sistemas.

3. Todos los sistemas pueden ser modelizados.

4. Todos los objetivos se representan por varios modelos:

  • a. Modelo relevante o sistema principal.
  • b. Submodelos o subsistemas.
  • c. Modelos o sistemas colaterales (visiones sintéticas alternativas y complementarias de alto valor informativo de los modelos o submodelos, por ejemplo: visiones jerárquicas, en red, temporales, por procesos, kinemáticas, analógicas, matemáticas, etc).

5. El proceso de producción de Inteligencia es continuo, iterativo e incremental, basado en los planteamientos del pensamiento crítico y en el paradigma tesis-síntesis-análisis.

Aunque más adelante entraremos en la concepción socio-técnica de este enfoque de producción de Inteligencia, cabe resaltar que puede considerarse al modelo TCI como un paradigma integrador de las diversas líneas que la convergencia entre tecnologías de la información y la comunicación (TIC), por un lado, y los procesos de globalización, por otro, están imprimiendo a determinados fenómenos sociales, pues el modelo atrae hacia sí y demanda la participación de las disciplinas de ingeniería, gestión y compartición del conocimiento, con estructuras de apoyo en TIC para su implementación plena. Conceptualmente (fig. 1) la Inteligencia centrada en objetivos, establece unos principios de funcionamiento muy básicos:

1. Estudiar el objetivo desde todos los puntos de vista.

2. Modelizar el objetivo (estructura, composición, etc).

3. Definir la Target Network (red del objetivo).

4. Diseñar la Opposing Intelligence Network-OIN. Esta red constituye la estructura de inteligencia que, opuesta a la target network, se establece para actuar sobre el objetivo a partir de inteligencia accionable.

5. Implementar la OIN.

6. Operar la OIN con los siguientes objetivos:

  • a. Monitorizar en tiempo real la Target Network.
  • b. Manipular la Target Network a favor de nuestros intereses.
  • c. Destruir, fraccionar o desmantelar la Target Network.

7. Desmantelar la OIN y almacenar la información generada de forma segura.

3. DESCRIPCIÓN DEL MODELO

Antes de centrarnos en la descripción del TCIM, es pertinente hacer una reflexión sobre lo que pueden entenderse por modelo Sistema Socio-Técnico de una célula, unidad o estructura de Inteligencia. De forma general podríamos decir que la creación de un sistema socio-técnico (Martín Juárez, 2006) desde el punto de vista de diseño e implementación de una solución de inteligencia sobre una realidad requiere contemplar en un todo coherente varias dimensiones del sistema a construir respecto de un objetivo informativo. Tales dimensiones, que deberían constituir el esqueleto vertebral de la solución de inteligencia, vienen representadas por el sistema de actividad humana, el sistema de información y el sistema TIC que, conjuntamente, conforman un sistema socio-técnico. En ese sentido, podríamos asimilar el sistema socio-técnico a un sistema de propiedades emergentes en donde la funcionalidad del todo no es reducible a la suma de sus partes. Esto supone un gran reto desde el punto de vista de la conceptualización, diseño y despliegue de sistemas de inteligencia y, por ende, trasciende la debilidad de reflexiones metodológicas y desarrollos tecnológicos endogámicos que ofrecen soluciones parciales sin plantear un modelo de funcionamiento eficiente y global de los sistemas que deberían traducir.

Desde una vertiente ontológica, la metodología del TCIM se apoya en la epistemología racionalista de Kant que recurre a la distinción analíticosintética para definir los tres principios de verdad (principios de identidad, de no contradicción y de exclusión mutua), que constituyen la base del método científico empírico. Sin abundar en pormenores, nos centraremos en el ámbito funcional del proceso metodológico del TCIM y en su secuencia de razonamiento (fig.3). Dicho proceso enlaza tres funciones distintas que en la práctica suelen ser desarrolladas por distintas organizaciones y que aquí se tratan de forma integrada, a saber:

1. Desarrollo de productos (informes) de inteligencia. La información es captada y organizada en función del contexto del problema y del producto de inteligencia a ofrecer, descomponiendo los elementos de información y organizándolos en modelos temporales, jerárquicos, espaciales, etc. A partir de las evidencias contenidas en esos modelos se desarrollan hipótesis y argumentos de forma estructurada, se verifican y refutan de manera continua y se reportan los resultados a través de productos de Inteligencia que, cuando se apoyan en TIC, pueden ser productos electrónicos.

2. Planificación y desarrollo de escenarios de Operaciones de Inteligencia. A continuación de la recepción de las distintas situaciones hipotéticas, se analizan y sintetizan posible cursos de acción o respuestas en función de los recursos disponibles y las estrategias globales y particulares elegidas.

3. Toma de decisión y puesta en marcha de las acciones operativas. Los decisores considerarán los posibles cursos operativos de acción y respuestas en función de valores aplicables al objetivo (costo, riesgo, beneficio) a corto, medio y largo plazo y determinarán la utilidad de cada alternativa, tomando decisiones de puesta en marcha de operaciones en base a una selección racional de la mayor utilidad.

La estructura del TCIM, considerándolo operacional y sistémicamente, introduce nuevos elementos no considerados en la inteligencia tradicional, como la distinción entre células o unidades de Inteligencia permanentes (físicas o PIU) y transitorias (virtuales o VIU); o la distinción entre repositorio de conocimiento maestro y repositos virtuales de conocimiento, cada uno de los cuales sirve para tratar e integrar de forma discriminada información en bruto (raw intelligence), modelos y productos de inteligencia; y continuando con las novedades, también existe una diferenciación entre la plataforma de herramientas TIC analítico-sintéticas (Intelligence Tradecraft), residente en la célula física, y la caja de herramientas asignadas a cada célula o unidad transitoria (Intelligence Toolbox). En cuanto al funcionamiento aplicado del modelo TCI, sigue los principios básicos anteriormente expuestos que de forma resumida y operacionalizados en pasos de trabajo serían los siguientes:

1. Se define y opera una unidad de inteligencia permanente (PIU, fig. 3) cuya funciones entre otras son, por un lado, desarrollar productos de Inteligencia que alerten de forma temprana la presencia de amenazas y riesgos (intenciones x capacidad x vulnerabilidad propia) e identifiquen los objetivos que las producen (Indications & Warning Intelligence). Por otro lado, su función es desarrollar un estudio profundo de los objetivos (targets) que generan estas amenazas, a partir de los cuales construir el modelo inicial de la TN (Target Network) y las OIN (Opposing Intelligence Networks).

2. Sobre este modelo inicial, la PIU creará las Unidades Virtuales de Inteligencia (VIU, fig. 4) que implementen las distintas OINs, asignando los recursos humanos que conformarán el equipo de operación de las VIUs y creando como soporte a su operación repositorios virtuales de conocimiento, instrumentados a través de una caja de herramientas TIC de soporte a los procesos de análisis-síntesis necesarios para la monitorización, manipulación, desmantelamiento o destrucción de los target en función del propósito finalista con el que se haya decidido implantar un modelo TCIM sobre un determinado objetivo (target).

A fin de soportar los procesos de inteligencia desde un enfoque target centric, la necesidad de manejar importantes volúmenes de información sobre una multiplicidad de variables y la exigencia de que esa información no pierda potencia de utilidad, aconsejan habilitar una arquitectura tecnológica que implemente dos sistemas distintos y cooperantes. El primero daría soporte a la unidad de inteligencia permanente y se basaría en el ciclo de Inteligencia tradicional adaptado a un enfoque basado en evidencias. El segundo será un sistema encargado de crear y gestionar sistemas de operación «virtualizados» (VIUs) protegidos por una burbuja de seguridad. Desde el punto de vista de arquitectura, las VIU implementan unos sistemas avanzados de producción de inteligencia, de planificación de operaciones y un sistema complementario de negación y engaño (denial & deception system) que permite desarrollar operaciones psicológicas y de seguridad. De nuevo, como hemos sugerido en la introducción con un propósito general, las operaciones psicológicas basadas en inteligencia, aplicadas con sistematización y prestando atención a sus limitaciones éticas, todavía no han trascendido el ámbito militar, ni siquiera han entrado en la seguridad que afronta amenazas como el terrorismo o la delincuencia organizada y ni siquiera se han aproximado tímidamente a un espacio de su más que probable evolución, la competencia empresarial.

4. CONCLUSIONES

Si definimos Inteligencia desde la perspectiva de proceso como actividad mental orientada a obtener y dotar de significado a aquello que esta ocurriendo, el enfoque de Clark plantea una alternativa metodológica seria que permite soslayar las limitaciones del ciclo de inteligencia tradicional y ofrece un marco de razonamiento más adaptado a los procesos cognitivos humanos y a la complejidad inherente a la realidad.

Desde el punto de vista doctrinal, es el modelo donde se implementa mejor el concepto estratégica del espectro informativo, que consiste en establecer una trazabilidad total entre Inteligencia estratégica, táctica y operacional. Es decir permite pasar de una concepción axiomática y global en torno a factores, hacia una concepción tópica apegada al espacio del problema y centrada en actores, sus relaciones, acciones e intenciones sin solución de continuidad.

Las posibilidades del modelo permiten transformar una amenaza asimétrica en una simétrica, puesto que es la organización de respuesta la que «baja» al terreno del objetivo replicándose sobre él y, por tanto, diluyendo la asimetría. De este modo, se permite una readaptación dinámica de los recursos de inteligencia disponibles creando unidades virtuales de inteligencia enfocadas a dar una respuesta adecuada a la amenaza planteada en función de su propio comportamiento y no intentando adaptar la fisonomía de la amenaza a nuestra estructura previa en tanto organización de inteligencia. Debido a sus características el TCIM representa un esquema de aplicación esencial en inteligencia de seguridad, en concreto en inteligencia antiterrorista y en la lucha contra el crimen organizado, y en inteligencia empresarial, sobre todo en el análisis de áreas de negocio en competencia o de ecosistemas de riesgo en donde pretendan implantarse líneas de negocio.


BIBLIOGRAFÍA

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Fuente: plazayvaldes.metapress.com
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