¿Cuántas veces has intentado convencer a tu jefe para invertir en una idea o proyecto de prevención de riesgos laborales? Seguramente muchas. ¿Cuántas veces te has marcado una estrategia o una táctica para ello? Quizá no tantas. Lo cierto es que no es fácil, pero lo que sí es seguro es que cuantas menos aspectos dejes al azar, más aumentarás las probabilidades de éxito.

¿Cuántas veces has salido del despacho con una frase del tipo “muy interesante. Dale una vuelta más, y lo volvemos a ver”? O un, “se lo cuento a la dirección, y vemos qué pasa”. Entonces, salimos con la cabeza gacha y, quizá, pensando cómo volver a afrontarlo. Aquí os dejamos algunas recomendaciones para tratar de no darle muchas vueltas:

  1. No presentes la idea, vende el proceso. Importa el qué, la idea, pero no más que el cómo. Consigue que tu jefe participe desde el inicio, busca apoyos desde la semilla inicial. Es imprescindible que identifiques tanto a las personas que pueden empujarte durante el proceso como las que te lo pueden tumbar.
  2. Planifica durante el año, no en Diciembre. Si sólo te reúnes con tu jefe una vez al año para ver qué podéis hacer en esto de la prevención de riesgos laborales los próximos 12 meses, debes tener en cuenta que la gestión de la seguridad y salud se practica y se vende durante todos los meses y todos los días. No esperes hasta el trámite del procedimiento, esta parte sólo debe suponer el compromiso final. Piensa en ocasiones más idóneas para envolver el proceso del punto: una café, una comida…
  3. Cuida la comunicación. Puede parecer obvio, pero el estilo de comunicación debe adaptarse al interlocutor. Cuando hables de un tema por primera vez, sé conciso y breve en el mensaje inicial, para captar la atención. Posiblemente es mejor empezar por presentar la solución antes que hablar del problema.
  4. Mejor una pregunta de más, que una respuesta de menos. No improvises cuando presentes un proyecto, prepara la entrada inicial, el argumentario… y todas las posibles preguntas que te puedan lanzar. Para cada posible obstáculo, ten lista una salida. Apóyate en números o experiencias de otras empresas del sector.
  5. Equilibrio entre lo negativo y lo positivo. Si al hablar de prevención de riesgos laborales siempre tienes presente el argumento legal, la multa, la sanción, etc es posible que tu discurso esté muy polarizado. Debes encontrar un equilibrio adecuado entre las ventajas que aporta tu proyecto y todo lo malo que evita. Lamentablemente, siempre pensamos que las desgracias sólo les ocurren a los demás, por ello buscar casos de éxito que refuercen tu idea.
  6. Insiste y persiste. No siempre tus sugerencias serán aceptadas a la primera, y no por ello debes renunciar a volver a presentarlas. Al contrario, aprende y mejora. Posiblemente no existen malas ideas, pero sí momentos, lugares y/o métodos no oportunos para llevarlas a cabo.

Por último, si hablas con hechos y datos que los respalden, seguramente ya has establecido con tu jefe una relación basada en “invertir el prevención es rentable”. Por lo que si aún no estás en esta dinámica, recuerda que lo que no se puede medir, no se puede gestionar, y aún menos mejorarlo o cambiarlo. Para lo tangible, sólo a hay una escala. Para lo intangible, hay tantas escalas como percepciones posibles de la realidad y el riesgo.