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Seguridad Pública y Protección Civil.
Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

Atentado en París


En mi análisis “La Seguridad en el 2014 y prospección para el 2015”, publicado en este portal con fecha de 31.12.2014 (1), indicaba que la mayor amenaza que se cernía sobre Europa y sobre todo Occidente era el yihadismo radical y violento. Algunos conocidos y en redes sociales, me reprocharon, bien que cariñosamente, que fuera tan pesimista en mis apreciaciones, tal vez debido a mi edad, de estar algo alejado de la realidad en los temas de la seguridad.

 

 

 

No nos engañemos, el atentado cometido en la capital de Francia con el resultado de 12 asesinatos, no ha sido contra la revista satírica “Charlie Hebdo”, por haber ridiculizado al Profeta, sino que se ha utilizado ese objetivo con el objetivo de dar mayor publicidad al atentando y crear mayor temor en la ciudadanía francesa y europea.

 

Imaginemos que ante una provocación contra la Iglesia Católica, Jesucristo, la Virgen y otras figuras sagradas, el Papa de Roma o alguno de los obispos, emitiera un decreto, declarando que las personas que lo han efectuado han cometido “pecado mortal” y por tanto son reos de muerte, estando el católico que cumpla la sentencia libre de cualquier culpa espiritual. Evidentemente lo expuesto nunca se dará, a pesar de que hechos, deleznables, como este se han producido y se producirán en el futuro (2).

 

En la Iglesia Católica ha existido una cierta complacencia con asesinos, refiriéndonos al terrorismo de ETA, ante el cual la jerarquía eclesiástica del País Vasco, no condenaba con la firmeza deseable. Esta dicotomía entre catolicismo y terror ha sido denunciado en múltiples ocasiones, aunque desgraciadamente con poco eco, en donde verdaderamente tenía que haberlo tenido (3).

Sin embargo en la religión islámica la situación es distinta al no existir una jerarquía religiosa, cualquier líder religioso de una determinada relevancia puede emitir una fatwā, la cual tiene total validez sobre sus seguidores.

En la mayoría de los países islámicos las fatāwā están relativamente reguladas, con objeto que un muftí (clérigo con capacidad de emitirla), no dicte una en contradicción de otra. Pero con el “califato del terror” y con el yihadismo, hay clérigos que emiten fatāwā, sin ningún control, porque para ellos, el único código civil es la Sharia.

 

Hemos citado al “califato del terror”, siendo el Califa el descendiente moral del Profeta, con obligación a ser obedecido por todos los creyentes. La división del Islam en múltiples ramas, unas suníes y otras chiíes, impedirán que ese Califa (suní), de nombre Abur Bakr Al-Baghdadi, sea obedecido más allá del territorio que ocupa en la actualidad DAESH, pero no hay que descartar que en poco tiempo, meses o años, su poder se extienda por el Sahel y por algunos países del sur del Sahel, incluso ribereños del Mediterráneo.

 

 

 

Tras el atentado de París he hablado con amigos, gente normal, dedicados a su trabajo y su familia, y me sorprende que no entiendan la peligrosidad de lo acaecido en el país vecino.

 

Dos de los ideólogos de la nueva yihad, la de los “lobos solitarios” y células durmientes que se activen a determinados momentos, para aterrorizar y luego volver a su vida habitual, son españoles, al menos han vivido en España bastantes años y han tenido la nacionalidad, bien por trabajo o por casarse con un española. Nos referimos a Mustafá Setmarian y Abu Dahdah. Si entramos en internet y ponemos sus nombres, veremos sus carreras dentro del yihadismo más intransigente.

En la columna a la que hacía referencia al principio de la presente (1), alertaba porque España y los españoles corrían un serio peligro. No quiere indicar que debemos de crear una actitud xenófoba contra los musulmanes, la inmensa mayoría pacíficos, trabajadores y con deseos de integrarse en la sociedad laica occidental, pero la crisis económica, la desigualdad social, disponer de los trabajos no deseados por los españoles y otras cuestiones, pueden crear en los más jóvenes un sentimiento de resquemor, fácilmente captable por esas redes yihadistas creadas por los dos individuos anteriores.

A estos nuevos adeptos, se les nota el cambio, visten con ostentación sus prendas musulmanas, se dejan crecer la barba, e inician un comportamiento anómalo, tanto con sus correligionarios como con los cristianos. Indicaba en mi apreciación de fin de año y principios de 2015, que es una obligación de todo buen ciudadano, comunicar a las autoridades el hecho, con objeto que las fuerzas y cuerpos de seguridad investiguen, si es un fundamentalista religioso o un iniciado yihadista.

No es una “caza” contra el musulmán, sino que la obligación es igual si conocemos el comportamiento anómalo de un individuo español, de los que se integran en los grupos violentos de extrema izquierda y extrema derecha.

 

Todos debemos atender a la seguridad de todos, la responsabilidad no es solamente de las autoridades, los militares y las fuerzas y cuerpos de seguridad.

 


(1)  http://www.belt.es/expertos/home2_experto.asp?id=7112

(2)  Se produjeron en el pasado, en la época de las Cruzadas.

(3)  BAEZA, Álvaro. ETA nació en un seminario. El gran secreto. Historia de ETA (1952-1995). Se podrían poner más ejemplos, incluso en diarios de gran tirada nacional.

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: Rafael Vidal Delgado
Fecha: 2015-01-08

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