Ver Suplemento Temático...


Seguridad Pública y Protección Civil.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

Con el mismo rasero


Tras la terrible conmoción por el atentado de París y tras las primeras impresiones en caliente, “hot wash up”, como se diría militarmente, es bueno reflexionar sobre los diferentes crímenes acaecidos en las capitales más emblemáticas de Occidente: Nueva York, Madrid, Londres y París.

Recordemos las fechas, 11 de septiembre de 2001, 11 de marzo de 2004, 7 de julio de 2005 y el 7 de enero de 2015. No entremos en las casualidades de las mismas.

 

Los cuatro atentados, los tres primeros fueron contra objetivos físicos predeterminados, pero contra personas de forma indiscriminada, mientras que el último, ha sido dirigido contra objetivo físico y personas definidas.

 

En Nueva York, Madrid y Londres, hubo reticencias por grupos políticos occidentales y por supuesto españoles, justificando en cierto modo, los atentados, aduciendo agresividad manifiesta contra países musulmanes por parte de los gobiernos respectivos.

 

 

En el de París, la unanimidad ha sido total, con discrepancias en el partido Frente Nacional francés, liderado por Marie Le Pen, no en su rechazo al terrorismo, sino en la permisiva occidental para que este tipo de actos se produzcan.

 

No se debe remover más las turbias “aguas” del atentado de Madrid, bastante se ha dicho y escrito y quién quiera conocer mi opinión, no tiene más que recurrir a la página www.belt.es para encontrarla, pero su aprovechamiento político fue un hecho deleznable, que no debiera haberse producido.

 

Los derechos fundamentales tienen por finalidad preservar la “dignidad humana”, dentro de la libertad individual de cada uno, obligándose a responder ante la justicia, cuando en el uso de su libertad, daña la dignidad de otro individuo.

 

Si se enumeraran los “deberes de la persona”, figuraría como primero el “respetar los derechos de los demás”. Si alguien considera que se ha vulnerado uno de sus derechos fundamentales, por otro u otros individuos o instituciones, tienen la posibilidad de recurrir a la justicia, para hacerlo cumplir.

Las caricaturas del periódico satírico “Charlie Hebdo” han ido contra la dignidad de millones de personas. No hay que referirse a las dirigidas contra el Islam, podríamos recoger centenares de ellas que dañan la sensibilidad de cualquier cristiano, pero que en nuestro Occidente decadente, nadie se atreve a denunciarlo, no vaya a ser declarado como “reaccionario” y contrario a la libertad de expresión.

 

Ninguna autoridad eclesiástica cristiana ha hecho ni hará mención específica a la vulneración de un derecho fundamental, como es tener y profesar una creencia religiosa, incluida en la “libertad de expresión”, pero he aquí que nos encontramos con otra “civilización”, para la cual los derechos fundamentales de los ciudadanos no son los considerados por los occidentales, tal como ha ocurrido en este caso.

 

Pero no nos engañemos, los atentados de París, no han tenido por objeto “vengar la afrenta al Profeta Mahoma”, sino el de introducir el “pánico” en todo Occidente, para que conozcamos cuál es su capacidad y su fuerzas dentro de nuestras sociedades democráticas.

 

El atentado al semanario satírico, ha tenido la finalidad de sembrar el miedo y la inquietud, aprovechándose del fanatismo del terrorista yihadista, adoctrinado de tal manera que ha considerado que la acción que ha llevado a cabo es en beneficio del Islam, que se convertirá en mártir y alcanzará el Paraíso.

 

Ante la cumbre de ministros de interior, celebrada en París, preludio de otra a nivel mundial, ante la necesidad de llegar a acuerdos de “estado” con otras fuerzas políticas, el ministerio español ha contactado con distintos partidos del arco ideológico, detectándose discrepancias, manifestadas públicamente, cuando las mismas deberían haber sido debatidas en reuniones restringidas a los políticos convocados, saliendo una fórmula común para todos los españoles. Pero los partidos políticos no desean el bienestar de los ciudadanos, sino que su objetivo es el “poder”, valiéndose de todos los argumentados necesarios para desgastar al adversario. La demagogia juega un papel trascendental en todo ello.

 

 

El terrorismo no tiene justificación. Cualquier acto de esta naturaleza debe ser rechazado por cualquier ideología o creencia, pero tampoco es bueno dar “alas” y “justificaciones morales” con actitudes que dañan la dignidad de los individuos.

 

En la manifestación multitudinaria de París, han acudido líderes de todas las partes del mundo, incluidos de países musulmanes, los cuales no van a ser recibidos con aclamaciones a su regreso, porque en la propia manifestación, con el lema “Je suis Charlie”, ya se estaba dando una bofetada a millones de sus conciudadanos.

 

Se ha criticado que naciones árabes no hayan enviado ninguna representación, cuando era lógico que no acudieran, dada la defensa desmesurada al derecho de la libertad de expresión.

La manifestación de París, habrá demostrado la unidad occidental contra el terrorismo yihadista, pero ha abierto una brecha mucho más grande con los países islámicos.

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: Rafael Vidal
Fecha: 2015-01-12

   Mas artículos de Rafael Vidal Delgado       Otros Expertos   

Este experto ha sido visto por 1644 personas.