Ver Suplemento Temático de Seguridad Portuaria...

Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

 Expertos

Enrique Tadeo Rodríguez

Graduado en Seguridad y Control de Riesgos por la ULPGC.
Suboficial Reservista Ejército de Tierra.

Director de Seguridad.
Técnico de Emergencias y Logística en Catástrofes.


etadrod@gmail.com

Pérdidas en el Sector Retail


Una de las premisas que todo empresario aplica a sus ngocios es que; para empezar ganar, hay que empezar por no perder.

Las empresas de Retail (venta al detalle) de todo el mundo tienen su principal enemigo en las pérdidas que su propia estructura comercial genera. En España estas pérdidas suponen 1.800 millones de euros al año según la AECOC (http://www.aecoc.es/).

Estas pérdidas pueden ser, desconocidas; pero que son reales y por tanto cuantificables, o conocidas en función de su origen, es decir; por actuaciones delictivas de visitantes o clientes (Pérdida Externa), o por nuestro propio personal (Pérdida Interna), existiendo una última variable en cuanto a que sea por actos delictivos (Hurtos o Robos) o problemas de gestión (fallos en los stocks).

Teniendo claro estos aspectos, la siguiente pregunta es, si compensa al empresario aplicar o no medidas para frenar estas pérdidas o por el contrario las asume e incorpora su computo al precio final del producto, para que sea el propio cliente el que sufrague dichas perdidas. Política muy extendida dentro del sector minorista. 

Partiendo de la base de que el margen de beneficio entre empresas competidoras suele estar muy ajustado, existe la posibilidad de que ese margen sea mayor si resulta que la competencia aplica dichas medidas, generando automáticamente mayor competitividad, sobre todo si se dan por validos los datos que hablan de que solo un 60% de las empresas españolas tienen un control objetivado y cuantificado de sus pérdidas (Informe “La Pérdida Desconocida en la Distribución Comercial”. AECOC, 2002). 

Llagados a este punto la respuesta pasa por introducir una variable que tiene efectos muy positivos, pero que consigue resultados a medio-largo plazo, actuando como cimientos que dotan a nuestra empresa de una base sólida, al mismo tiempo que mantiene su agilidad de respuesta y adaptabilidad ante los mercados reinantes. Dicha variable, supone invertir, en materia de seguridad, un porcentaje concreto de la facturación anual y en este sentido, existen en el mercado laboral, figuras y profesionales que con mayor o menor experiencia pueden aplicar criterios y políticas que redunden en este beneficio para la empresa, no solo por la reducción de sus pérdidas, sino por el retorno de las mismas una vez detectadas, algo poco habitual, pero realizable con las herramientas adecuadas.

Estas medidas, pasan por crear un Departamento de Seguridad dentro de la empresa, con carácter autónomo, pero que a su vez dependa directamente de la Dirección de la Empresa. Dotada de medios humanos y técnicos capaces de dar respuesta a las innumerables situaciones y variables que pueden degenerar en pérdidas. Hablamos, no solo de los hurtos o robos en nuestros establecimientos, sino en la incorporación de Planes de Seguridad, de Emergencias e incluso de Autoprotección que nos permitan reaccionar eficazmente ante un suceso, supuestamente inesperado, pero en muchas ocasiones previsible.

Una de estas figuras es el Director de Seguridad; profesional que surge de la propia Normativa de Seguridad Privada y que es acreditado a través de un proceso formativo que culmina con una habilitación otorgada por el propio Ministerio del Interior español y cuyos conocimientos en materia de delincuencia, fraude y análisis de riesgos, le permiten desarrollar planes de seguridad, adaptados a cada tipo de organización o empresa. Además es la figura que establece una conexión entre la empresa y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, afianzando una red de conocimiento llamada Red Azul y actualmente en funcionamiento, en la que se comparte información sensible que permite adaptarse a los riesgos existentes, al mismo tiempo que establece diversas ventajas ante la competencia.

Pero puestos a analizar en profundidad el hecho de invertir en seguridad, se hace necesario hablar con ciertos datos cuantitativos.

Fuente: Informe “La Pérdida Desconocida en la Distribución Comercial”. AECOC, 2002

Por regla general en el sector de Retail, existe una horquilla porcentual de Pérdida Conocida que oscila entre el 1% y el 2% de las ventas generadas anualmente. Al mismo tiempo se ha llegado a la conclusión de que este porcentaje se divide aproximadamente en un 40% (Pérdidas Internas), un 35% (Pérdidas Externas) y un 25% (Pérdidas por errores administrativos o de gestión).

En este sentido se darían como muy exitosas, aquellas políticas de seguridad que redujeran este porcentaje, por debajo del 1%. Para lo cual es imprescindible que exista una implicación por parte de la alta dirección desde su inicio, aplicando así medidas en estos tres frentes, utilizando estrategias preventivas y ofensivas, en lugar de las tradicionales actitudes defensivas practicadas hasta ahora.

Esto se consigue actuando primeramente sobre la Pérdida Externa; a través de una actuación sin tregua a la hora de denunciar todos y cada uno de los hurtos que se cometen es nuestros establecimientos, por muy irrisorio que parezca el valor de lo sustraído, para a continuación personarnos como denunciantes y perjudicados en todos y cada uno de los procedimientos judiciales a los que seamos citados.

A priori, esta simple estrategia, hace que nuestra empresa transmita un mensaje subliminal a nuestros clientes indeseados; “en mi establecimiento no se roba”, consiguiendo al mismo tiempo que, tanto las administraciones policiales, como las judiciales, vean con agrado como su trabajo se ve recompensado a la hora esclarecer delitos o faltas y firmar condenas, que por otro lado redundan positivamente hacia nuestra empresa, no solo por el mensaje subliminal, sino por las indemnizaciones con la garantía de ejecución judicial que recibiremos en relación a los artículos sustraídos.

Al mismo tiempo se actuará sobre la Pérdida Interna, donde nuestros empleados desleales verán como se les aplica el mismo criterio y dureza mencionada anteriormente. Siendo en esta ocasión donde se persigue una implicación de nuestro personal a todos los niveles, buscando y reforzando la lealtad y complicidad hacia nuestra empresa a través de Políticas de RRHH motivadoras, que supongan un enriquecimiento personal de nuestro trabajador y por tanto de un miembro importante de nuestra empresa.

Por último, es evidente que nuestra cadena de suministros debe estar dotada de un control muy exhaustivo, sobre todo si está externalizado. Es aquí donde se hace imprescindible un buen análisis de los riesgos, acompañado de unos procedimientos de actuación eficaces dotados de herramientas de autocontrol y regeneración inmediata, permitiendo así adaptar nuestra empresa a cualquier cambio organizativo o estratégico que demande la Dirección.

Estas son las claves con las que un profesional de la seguridad debe estar capacitado para mantener el equilibrio entre inversión y pérdidas, y es la política que actualmente se aplica en FUND GRUBE (www.fundgrube.es), cuyos datos nos avalan en nuestro deseo por alcanzar esa premisa que todo empresario aplica a sus negocios.

“Para empezar a ganar, hay que empezar por no perder”.

Suplemento Temático: Seguridad en Centros Comerciales

 


Fuente: Enrique Tadeo Blogs
Fecha: 2015-02-20

   Mas artículos de Enrique Tadeo Rodríguez       Otros Expertos   

Este experto ha sido visto por 1316 personas.