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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
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Pedro Carrasco Jiménez y Alberto Ayora Hirsch

Abogado Bufete Carrasco Abogados.
Gerente en ISOAVENTURA, comercializadora española de innovaciones y materiales.



Teniente Coronel del Ejército Máster en Derecho de Deportes de Montaña Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales.
Jefe del Grupo Militar de Alta Montaña Colaborador del programa de TVE "Al filo de lo imposible" Guía de personas discapacitadas de la ONCE y otras instituciones Amplia experiencia por todas las cadenas montañosas del planeta Autor del libro "Gestión del riesgo en montaña y en actividades al aire libre" (Ed. Desnivel, 2009).

Lecciones para ser aprendidas de la gestión de la emergencia del buque ‘Prestige’ (Parte 1)


En este artículo nos centraremos en las lecciones que se pueden extraer del caso Prestige para la dirección y gestión de emergencias, considerando que pueden ser perfectamente aplicables a cualquier clase de planificación o respuesta ante emergencias, no sólo a las marítimas.

Accede al contenido completo de este reportaje en este enlace.

El 13 de noviembre de 2002 el buque petrolero Prestige protagonizó un accidente marítimo frente a las costas gallegas con desastrosas consecuencias, provocando el vertido masivo de 76.972 toneladas métricas de fueloil pesado y generando 170.700 toneladas de residuos que  quedaron esparcidos a lo largo de 2.980 kilómetros del litoral costero (desde la desembocadura del río Miño en Galicia hasta el Canal de la Mancha). Resultaron contaminadas 1.137 playas y 450.000 metros cuadrados de superficie rocosa impregnada de chapapote.

A todo ello hay que añadir 526,3 toneladas de fuel en los fondos de la plataforma continental y el hundimiento del buque, el 19 de noviembre de 2002, a 3.500-3.800 metros de profundidad y a 138 millas de la costa gallega, junto con 14.950 toneladas de carga contaminante que llevaba en sus tanques, así como la muerte de 115.000 a 230.000 aves marinas, y cientos de cetáceos, focas, tortugas y nutrias, a lo que se suman los daños económicos derivados del perjuicio causado a las actividades pesqueras y marisqueras, así como el coste de restauración, descontaminación y gestión de residuos, que en total se ha cuantificado en casi 2.000 millones de euros. Pensemos que, según datos del Consorcio de Compensación de Seguros, el impacto económico de las emergencias y catástrofes en España asciende a 400 millones de euros al año; por lo que los daños económicos derivados del accidente del Prestige serían equivalentes a cinco años de catástrofes y emergencias.

Además de cuantiosos daños humanos y materiales, los desastres generan multitud de opiniones sobre las causas directas o indirectas de los mismos y sobre cómo se ha gestionado la emergencia; en el caso del Prestige no ha sido diferente. La polémica ha recorrido medios de comunicación, despachos oficiales, parlamentos, juzgados, universidades, asociaciones profesionales del sector marítimo, organizaciones sociales y ecologistas, Internet y la propia ciudadanía. Los expertos y técnicos también han emitido dictámenes, muchas veces contradictorios entre sí, sobre los diferentes aspectos que han rodeado el desastre que generó el accidente del Prestige.

La finalidad de la investigación de los accidentes es extraer todas las causas directas e indirectas que han contribuido a que se produzca y a los daños consecuentes, a fin de aprender de ellas y evitar que se repitan hechos similares en el futuro. Es obvia la importancia de extraer y compartir esas lecciones identificadas para que puedan ser aprendidas y no reincidir en los mismos errores.

Afortunadamente, la oportunidad de intervenir en la fase de interposición del recurso de casación, ante el Tribunal Supremo, contra la sentencia dictada el 13 de noviembre de 2013, 11 años después del accidente, por la Sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña, nos ha permitido acceder a todo el expediente judicial generado, tanto por el Juzgado de Instrucción número 1 de Corcubión, como por la Sección primera de la Audiencia Provincial de A Coruña. En consecuencia, la fuente de lo que vamos a exponer en este artículo es el análisis de la vasta información primaria y secundaria generada en el proceso judicial en el que se han investigado los delitos derivados del accidente del Prestige, en el que han resultado imputados tanto el capitán y el jefe de máquinas del Prestige, como el entonces director general de la Marina Mercante (DGMM). Esta enorme masa informativa incluye los 55 informes periciales de distintos expertos, nacionales y extranjeros, que han emitido sobre diferentes aspectos del accidente y la gestión de la emergencia; las más de 1.100 conversaciones telefónicas y por radio emitidas o recibidas en los distintos órganos de coordinación de salvamento marítimo; los diversos vídeos grabados por los helicópteros Pesca I y Pesca II de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (SASEMAR o, extraoficialmente, Salvamento Marítimo) y de la Guardia Civil; los casi 100.000 folios de resoluciones judiciales, recursos, escritos de acusación y defensa, declaraciones en fase de instrucción, documentales, actuaciones administrativas y judiciales –incluidos dos procesos judiciales, uno en Estados Unidos y otro en Francia–, así como los 60 días de vistas ante la Audiencia Provincial de A Coruña, con declaraciones de acusados, testigos y peritos.

En este artículo nos centraremos en las lecciones que se pueden extraer del caso Prestige para la dirección y gestión de emergencias, considerando que pueden ser perfectamente aplicables a cualquier clase de planificación o respuesta ante emergencias, no sólo a las marítimas. 

No debemos olvidar que el éxito o fracaso de las intervenciones en emergencias depende en su mayor parte de la primera evaluación de la situación y de las correspondientes medidas que se adopten, así como de una continua interpretación y evaluación de las circunstancias, a fin de modificar las sucesivas acciones para adaptarlas a la evolución de los acontecimientos. Esta afirmación constituye una auténtica regla de oro a tener presente siempre en la gestión de una emergencia, y por supuesto en los ensayos y simulacros previos, ya que son numerosos los accidentes en los que las investigaciones posteriores arrojan lecciones similares en la gestión de emergencias. A saber:

  1. Hay un manifiesto problema de liderazgo en muchas de ellas.
  2. En los planeamientos previos no se realizan ensayos a posteriori, ni se verifica que las medidas recomendadas funcionarán correctamente.
  3. Suele existir una inadecuada y optimista valoración del riesgo.
  4. La adopción de medidas de mitigación normalmente genera un exceso de confianza.
  5. Se detectan importantes fallos en la comunicación durante la respuesta.
  6. Se producen errores en aplicar los recursos apropiados.
  7. No se aprende de emergencias anteriores.

Desgraciadamente, muchos de estos aspectos estuvieron presentes y se materializaron durante la crisis del Prestige. Los que a nuestro juicio fueron más importantes, y condicionaron la toma de decisiones y el resultado final, fueron los siguientes.

Accede al contenido completo de este reportaje en este enlace.

 

 

 

Especial: Prestige

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: seguritecnia.es
Fecha: 2014-12-15

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