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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Andrew Knight

Diplomado distinguido
de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Cuerpo de
Infantería de Marina en Quantico, Estado de Virginia
Licenciatura de la Academia
Militar de EUA
Maestría en Administración
Pública de la Escuela de Justicia Criminal John Jay
Maestría en Ciencias Militares de la Universidad
del Cuerpo de Infantería de Marina
Ha servido en una
variedad de asignaciones de las armas de combate y se ha
desplegado a Irak y Afganistán
Mayor del Ejército de EUA

Cómo conservar el espíritu guerrero


La transición de las operaciones de combate es única para el Ejército de Estados Unidos porque pone fin a la duración más larga de la guerra por una fuerza compuesta completamente de voluntarios en la historia de EUA. Esta transición, junto con las limitaciones fiscales actuales, lleva a un gran número de otros desafíos. La reducción del número de efectivos del Ejército y la presión presentada por un presupuesto de defensa más limitado, son los asuntos más divulgados queenfrentan los líderes de mayor antigüedad del Ejército.

Sin embargo, otra preocupación que recibe poca atención, fuera de las Fuerzas Armadas, es la posible fuga de jóvenes líderes talentosos y experimentados después de que se disipe la sensación del combate. Relacionado con esto es otro asunto menos visible, aunque significativo como la posible pérdida del espíritu guerrero que actualmente invade al Ejército y que tanto contribuyó a su éxito en Irak y Afganistán.

Muchas críticas sobre las prácticas de liderazgo militar y el estado de apresto para la guerra surgieron en el ambiente en tiempo de paz, a finales de las décadas de los años 80 y 90, que menospreciaron la importancia de una mentalidad guerrera como una necesidad para lidiar con el estrés del combate cercano.

Con la llegada del conflicto prolongado en Afganistán e Irak en 2001 y, como medida para realinear al Ejército con los principios básicos de la herencia guerrera, el entonces Jefe de Estado Mayor del Ejército, General Erik Shinseki, presentó, por primera vez, el Credo de los Soldados en 2003.1 El propósito del Credo era inculcar un código común en el Ejército para ayudar a generar la victoria en el campo de batalla. El Credo de los Soldados (con cuatro líneas conocidas como el espíritu guerrero) estaba destinado a inculcar un cierto espíritu a los soldados profesionales. La internalización de la cultura publicada fue de corta vida, dadas las operaciones que estaban en curso en Irak y Afganistán.

 Lea aquí el documento completo

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: Military Review
Fecha: 2015

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