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Enrique Tadeo

Graduado en Seguridad y Control de Riesgos.
Director de Seguridad en Fund Grube. Técnico de Emergencias. Asesor en Planes de Autoprotección, Emergencia y Seguridad.

Séptimo Mandamiento: "No Robarás"


Uno tiene la impresión de que las enseñanzas que nos dieron de pequeños no surtió efecto en muchas de las personas adultas de hoy en día conforman nuestra  sociedad y no hablo de robar por necesidad, sino por el propio ánimo de lucro que nos persigue desde que el ser humano tiene uso de razón. No vale solo con la palabra de Dios, es necesario poner otras reglas que permitan vivir en armonía, pero cuando también esto se queda corto hay que tomar medidas y una de esas medidas es la Seguridad.

La búsqueda de argumentos que justifiquen la incorporación de estas medidas de seguridad dentro del sector Retail, siempre han tenido un aliado desleal dentro del Código Penal español, sobre todo en la tipificación de dos tipos penales, como son; el Hurto y el Robo, definidos con viejos estereotipos, que han hecho que los amigos de lo ajeno vean, en esta falta de evolución jurídica, la posibilidad de alcanzar nuevas formas de vida e incluso profesionalizarse.

Esta circunstancia, unida a la escasez de políticas de seguridad dentro de los comercios, que continúen más allá de la mera instalación de sistemas CCTV o Anti-hurto; denunciando y asistiendo a Juicios de Faltas (por Faltas de Hurto) o incluso a Juicios Penales (por Delitos de Hurto), con la ayuda del actual Código Penal (LO 10/1995), hacen que algunos empresarios de este sector comercial inviertan importantes sumas de dinero en seguridad que provocan una falsa sensación de seguridad, ya que pasan de tener un claro objetivo probatorio a uno disuasorio.

Pero todo esto puede cambiar. Ya sea por las nuevas corrientes “populistas”, neoliberales o incluso por la evolución de los conservadores, lo cierto es que ya tenemos nuevo proyecto de reforma del Código Penal del 95 que espero se apruebe antes de que se cumplan diez años desde su vigencia.

Al margen de otras figuras incluidas en este proyecto y que tanto debate han generado, quiero centrarme en las nuevas definiciones de Hurto y Robo, cuya nueva interpretación abre la puerta a la aplicación de políticas más eficaces de seguridad dentro del sector retail, ya que ahora no estaríamos hablando de Faltas de Hurto, sino de Delitos de Hurto o incluso la posibilidad de que el Ministerio Fiscal pueda acusar de Robo la sustracción de artículos del interior de un local o establecimiento abierto al público. Y es que, aunque se aumente la cuantía hasta 1.000€ para establecer la gravedad del hecho delictivo, dejaría de ser una falta administrativa para convertirse en Delito, lo que conlleva no solo antecedentes penales o medidas de libertad vigilada, sino penas de prisión. Esto supone un gran avance, por cuanto los llamados “habituales” (recordemos que todavía no son delincuentes por no tener antecedentes penales, sino solo administrativos), verán reducido su margen de maniobra.

También es de agradecer que se incluya una nueva definición de Robo con Fuerza, que permitiría incluir la manipulación o desactivación de los elementos anti-hurto como agravante de estos actos delictivos, ya que actualmente no se estaba aceptando en su actual definición (Arts. 238 y ss). Se elimina así ese misticismo que envolvía el Robo; como un acto con ánimo de lucro y violencia o fuerza en las cosas, frente al Hurto; como un acto audaz contra alguien que no ha tomado las medidas necesarias para que le despojen una propiedad.

Este Proyecto de Reforma del Código Penal, permitiría encarcelar a las bandas de extranjeros que todos los años vienen como falsos turistas a Canarias y planifican cuidadosamente una ruta que les lleva a visitar establecimientos donde realizar sus sustracciones a cualquier hora del día y por varias islas durante su “periodo vacacional”, también pondría freno a los “habituales”, muy conocidos por los miembros de las Fuerza y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los cuales hay que agradecer su aportación, sin la cual sería muy difícil detectar, detener y poner a disposición judicial a estos presuntos delincuentes.

Pero todo esto no se consigue sin establecer previamente un plan de acción, que permita gestionar la información de los sucesos que ocurren en los establecimientos de los que uno es responsable, sin que se coordinen actuaciones entre los responsables de seguridad de empresas afines o sin una constante colaboración con la Policía o la Guardia Civil, para que se persigan actos delictivos cometidos y se consiga al mismo tiempo un rendimiento optimo de las medidas preventivas implantadas.

Solo espero que una vez aprobado este nuevo Código Penal, el Poder Judicial lo aplique, con sentido y responsabilidad, a los niveles que la sociedad está demandando con urgencia.

Suplemento Temático: Seguridad en Centros Comerciales

 


Fuente: Blog Enrique Tadeo
Fecha: 2015

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