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Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

 Expertos

Marina de Luengo Zarzoso

Licenciado (Criminología) -Universidad de Valencia
Doctorado (Derecho Penal) -
Universidad de Valencia
Licenciado (Derecho) -
Universidad de Valencia
Teniente Auditor

La responsabilidad de proteger como paradigma de la seguridad humana. Posición española y tipología militar


 Artículo cedido por:


RESUMEN

La responsabilidad de proteger nace como un concepto, una idea-fuerza de la sociedad contemporánea ante la proliferación de nuevos conflictos y amenazas que traspasan fronteras, caracterizados por violaciones masivas de derechos humanos. Ahora bien, la responsabilidad de proteger únicamente puede implementarse en el marco de una operación internacional realizada al amparo de la Carta de Naciones Unidas. La práctica internacional ha demostrado que, si bien las operaciones de paz no son un trabajo para soldados, en muchas ocasiones los soldados son los únicos que pueden llevarlas a cabo. Estas misiones, a su vez, sólo pueden desarrollarse mediante las aportaciones de efectivos por parte de los estados miembros, ya que ni Naciones Unidas ni las organizaciones regionales, tienen un ejército propio, de ahí que sean las Fuerzas Armadas de los estados miembros las que desarrollen estas misiones, y en este extremo las Fuerzas Armadas Españolas han desarrollado un papel fundamental.

1. INTRODUCCIÓN

Han pasado muchos años desde la firma del La Paz de Westfalia de 1648 y la Carta de Naciones Unidas de 1945 y el mundo ha sufrido grandes cambios, sobre todo tras el final de la guerra fría. Las guerras entre estados han dado paso a conflictos intraestatales, caracterizados por el ataque masivo contra la población civil, sin fronteras claras ni respeto por el derecho internacional, y en los que se cometen numerosos crímenes de guerra. Junto con esta realidad aparecen nuevas amenazas que traspasan fronteras y afectan a toda la comunidad internacional, como el terrorismo transnacional, las armas biológicas, el cambio climático, las crisis alimentarias o los ciberataques.

Esta nueva realidad y los trágicos acontecimientos de Somalia, Rwanda, Bosnia y Kosovo, han hecho que se interprete el principio de no injerencia del artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas a la luz de las medidas previstas en los Capítulos VI y VII de la misma Carta, para el establecimiento de la paz, en aquellos casos en que la seguridad mundial se vea amenazada.

Y es que, en nuestra opinión, la protección de los derechos humanos es una cuestión que afecta a toda la comunidad internacional, y cuya violación puede comprometer la seguridad internacional. De ahí que la comunidad internacional haya ideado mecanismos para actuar donde se producen violaciones masivas de derechos humanos y no "cerrar los ojos" ante la tortura, el genocidio, los desplazamientos forzados,...

Así nace el concepto de la Responsabilidad de Proteger (o R2P, por sus siglas en inglés). En 1999 el ex Secretario General de Naciones Unidas Kofi Annan señaló que "el mundo no puede cruzarse de brazos cuando se cometen violaciones manifiestas y sistemáticas de los derechos humanos", añadiendo que para evitarlo debería apostarse por una norma internacional que protegiese a la población civil de estos ataques.

Como consecuencia de esta afirmación, el Gobierno de Canadá estableció una Comisión Internacional sobre Intervención y Soberanía de los Estados (ICISS), a fin de buscar soluciones a esta cuestión, publicando el informe final en 2001 bajo el título "The responsability to protect" ("La responsabilidad de proteger"). Este informe, junto a las Conclusiones del Grupo de Alto Nivel sobre las amenazas, el desafío y el cambio, constituido a instancia del Secretario General, manifestaron la necesidad de reconocer la responsabilidad de proteger que todo estado tiene respecto de su población, y que, en caso de no hacerlo, dicha responsabilidad recaería sobre la comunidad internacional.

De este modo, en la Cumbre de Jefes de Estado y Gobierno celebrada en septiembre de 2005, fue cuando las Naciones Unidas establecieron el concepto de la Responsabilidad de Proteger. Este concepto se perfiló en la línea marcada por la ICISS, de manera que los estados son los responsables principales de proteger a su población frente a posibles genocidios, crímenes de guerra, la limpieza étnica y crímenes de lesa humanidad; en caso de que un estado no sea capaz, la comunidad internacional debe, en primer lugar, ayudarle a serlo.

Si aún así la situación persiste, la comunidad internacional, siempre bajo autorización de Naciones Unidas, deberá intervenir para proteger a la población. Esta idea fue reafirmada por el Consejo de Seguridad en 2006 al aprobar la Resolución 1674 (2006), sobre la protección de los civiles en conflicto armado.

Surge de este modo la responsabilidad de proteger como un concepto, como una idea-fuerza de la sociedad internacional contemporánea.

Se pensaba que no se invocaría nunca, pero sí se hizo de manera explícita por primera vez en la Resolución 1973 (2011) del Consejo de Seguridad, para proteger a la población Libia de los ataques que estaba sufriendo por parte del gobierno de Gadafi, aunque algunos autores han apuntado que se vio desprestigiado por el mal uso que hizo la OTAN. No obstante, estamos ante una labor en curso que, como tal, se ha estado enfrentando a la tirantez existente entre las obligaciones humanitarias derivadas del derecho internacional y el principio de soberanía estatal y no injerencia.

 Lea aquí el documento completo

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)
Fecha: 2016

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