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Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

 Expertos

Carlos Garcia-Guiu López


Teniente Coronel.
Dirección de Investigación, Doctrina, Orgánica y Materiales.
Mando de Adiestramiento y Doctrina.
Ejército de Tierra

Mandos, gestores y líderes


Artículo cedido por la Revista:


Líderes en instituciones jerarquizadas

En las instituciones y organizaciones jerarquizadas, los líderes formales suelen denominarse de variadas formas. Mandos, jefes, directores, managers o gestores son términos que se emplean frecuentemente para identificar a las personas responsables de asegurar la consecución de unos determinados objetivos y misiones, así como de alcanzar un eficaz funcionamiento de sus unidades, centros u organismos.

El empleo del término mando y subordinado se emplea de una manera habitual en las instituciones y organizaciones jerarquizadas, siendo natural su uso en las organizaciones militares, donde además de existir una estructura orgánica permanente existen frecuentes cambios de personal en los destinos y se constituyen continuamente nuevas unidades operativas para desempeñar misiones con carácter temporal.

En la redacción de las Reales Ordenanzas y las principales leyes que afectan a la profesión militar se ha mantenido el concepto de mando de manera predominante para describir la manera de entender la práctica profesional y las relaciones que se desarrollan entre los componentes de las Fuerzas Armadas (FAS) españolas. Sin embargo, progresivamente, el concepto liderazgo se ha incorporado en el léxico y cultura militar y, en ocasiones, se ha sustituido por el concepto mando en la redacción de los textos más modernos. En las actuales Reales Ordenanzas, al desarrollar el tipo de mando militar, se considera que uno de sus componentes es el liderazgo, planteándose en el artículo 54 que el mando militar «reafirmará su liderazgo procurando conseguir el apoyo y cooperación de sus subordinados por el prestigio adquirido con su ejemplo, preparación y capacidad de decisión».

También en las Reales Ordenanzas al establecer las relaciones entre mandos y subordinados, en el artículo 79, al tratar sobre el jefe de unidad, se considera que este «será permanente ejemplo ante sus subordinados, destacando por su competencia, liderazgo y profesionalidad».

El mando se puede asociar a un estatus relacionado con la autoridad legal otorgada para ejercer la dirección, control y coordinación de las fuerzas militares. Sin embargo, mando y liderazgo en la realidad de la actividad diaria necesariamente se solapan. Liderar es un requisito para ejercer un buen mando, un mando que muestra iniciativa, espíritu de servicio, entrega y compromiso personal ante los subordinados.

En los últimos años el liderazgo ha motivado una importante producción documental y literaria, siendo uno de los temas de estudio que siempre ha despertado interés y pasión en el mundo de las organizaciones e instituciones (Moriano y Molero, 2011). Entre los diferentes motivos que lo hacen importante está la influencia que desarrolla sobre las conductas de personas y grupos, la movilización social, sus efectos tanto en la eficacia como en la motivación de las personas, la innovación y su directa influencia aplicada adecuadamente en favorecer el buen funcionamiento de las organizaciones y el progreso de la sociedad. En las Fuerzas Armadas, la presencia del término liderazgo y su desarrollo conceptual ha ido progresivamente aumentando a lo largo de los últimos años en documentos oficiales y publicaciones doctrinales. A la par, en la sociedad española, el empleo de dicho término también se ha generalizado, siendo de uso muy frecuente actualmente en los medios de comunicación, en los ámbitos socioeconómicos, políticos o deportivos.

Otro autor militar (Hueso, 2010) plantea que la institucionalización del liderazgo en la cultura de las FAS españolas se encuentra todavía en las primeras etapas. Y propone una serie de elementos que hay que tener en cuenta para que ese proceso de institucionalización tenga éxito, analizando diferentes obstáculos que impiden mejorar la capacidad de liderazgo de los mandos de las FAS.

También, al estudiar las relaciones entre mando y liderazgo (De la Corte, 2012), en el contexto militar, se plantea al líder como un mando excelente, y así su doctrina considera a día de hoy al líder como el espejo de ese mando y no solo como «el que encabeza el grupo».

Al analizar las reacciones entre mando y liderazgo militar, autores como Quero (2013) ven el liderazgo como un concepto que pudo crear cierta interferencia inicialmente al introducirse el término junto con el de mando. Sin embargo, mantiene que si bien el mando actúa de forma equilibrada en sus tres actos de concebir, decidir y conducir, en cambio, el líder actúa especialmente en la conducción, que potencia mediante el convencimiento. Por ello mantiene que «para el mando, el liderazgo puede llegar a ser conveniente y hasta necesario, pero nunca será suficiente», planteando la necesidad de integrar las técnicas del liderazgo, en la medida de lo conveniente, como una parte más de la asignatura principal sobre el Mando.

Un buen mando militar, en consecuencia, debe ser un buen líder. Un liderazgo entendido como un proceso humano complejo, desarrollado entre personas, donde se crean y desarrollan valores, creencias, deseos, identidades y prioridades vitales. Un liderazgo de tipo psicosocial que permite la definición y orientación hacia el logro de metas, el establecimiento de una visión, la formación y desarrollo de la identidad de los grupos humanos, la creación de la cohesión del grupo y que favorece el respeto y desarrollo integral de las personas. Liderar es crear pasión, compromiso y entrega, desarrollando un trabajo ético en beneficio de las personas, la sociedad, las instituciones y las organizaciones (García-Guiu, 2012).

El mando militar deberá adquirir una serie de competencias relacionadas con el desempeño del liderazgo, además de la gestión y el dominio de la táctica, logística y estrategia militar. Dichas competencias están relacionadas directamente con las funciones psicosociales, organizacionales y técnico-profesionales.

La evolución contemporánea doctrinal del liderazgo en el Ejército de Tierra

En el marco del pensamiento militar, el ejercicio del mando siempre ha sido un tema tratado y estudiado por diferentes autores preocupados por profundizar en el conocimiento de la profesión militar (Villamartín, Arencibia, Santa Cruz de Marcenado, Vigón, Alonso-Baquer, Quero, entre otros). Sin embargo, hasta los años ochenta, en el ejército no podemos encontrar la primera publicación oficial dedicada al liderazgo militar propiamente dicho.

En las Reales Ordenanzas del año 1978, el término liderazgo o líder no aparecía en el texto, siendo necesario esperar a la publicación del año 2009 para comprobar que el término aparece hasta en tres ocasiones.

En la doctrina de primer nivel del Ejército de Tierra del año 2003, «DO1-001 Doctrina.

“Empleo de las fuerzas terrestres (3ª Edición)”», se hizo también un empleo del término muy limitado, apareciendo tan solo en dos ocasiones una referencia al ejercicio del mando. En el año 2011, en la publicación doctrinal «PD1-001 “Empleo de las Fuerzas Terrestres”», la frecuencia con que el término líder o liderazgo aparece ya aumenta a quince, incluyéndose incluso como concepto emergente en un apartado del texto, siendo además uno de los pilares del mando militar.

En las publicaciones doctrinales propias del Ejército de Tierra, la primera vez que se estudia de una manera dedicada y de manera más profunda el liderazgo militar fue con la publicación del manual de enseñanza «ME7-007, “El mando como líder”», en 1998. La virtud de dicha publicación, redactada por un grupo de trabajo constituido por militares, psicólogos y sociólogos destinados en el Ministerio de Defensa y en el ET, fue identificar una serie de valores y habilidades referentes para los líderes militares, explicadas con un carácter pedagógico, para permitir desarrollar de una manear práctica un liderazgo efectivo abordando de una manera pionera el difuso concepto existente entre mando y líder militar. Dicha obra fue contemporánea con «Los principios para un nuevo estilo de mando» (10 octubre 1997) dictados por el general JEME, que incorporaba el concepto de liderazgo a uno de los artículos del decálogo planteado para impulsar la modernización del ejército. Para la articulación de dicho texto, parte se fundamentó en los contenidos del libro de texto empleado en la Academia General Militar en la asignatura Técnicas de Mando, adaptada posteriormente a la asignatura Psicología Social, y que se puede relacionar con la actual asignatura Liderazgo, impartida por los actuales Centros Universitarios de la Defensa. El valor de dicha obra es que permitió apuntar técnicas concretas, definir cualidades y habilidades para la mejora personal, estableciendo, de una manera innovadora, unas primeras referencias para practicar el liderazgo en un campo del que apenas se había escrito en el ámbito militar español.

Posteriormente se publicaron las orientaciones «OR7-026 “Liderazgo”», en 2007. El objetivo de esta publicación era disponer de una nueva referencia y doctrina de apoyo para los mandos de las pequeñas unidades. En dicho texto, se analizan los comportamientos y cualidades del jefe para pequeñas unidades de combate. Entre ellas se destacan las cualidades físicas, técnicas, humanas y sociales así como ético-morales.

También en relación con la función Mando, podemos destacar otras publicaciones reglamentarias: «Doctrina sobre Mando (DO2-008) / 2001», «Doctrina sobre Mando y Control (DO2-003) / 2005» y la publicación doctrinal «Funciones de combate. Mando, (PD2- 002) / 2013». La función Mando en esta última publicación se desarrolla como una de las actividades consideradas homogéneas para asegurar el éxito en el nivel táctico. Sincronizada adecuadamente con otras funciones, permite el óptimo desarrollo de las operaciones tácticas.

En el año 2007, en el documento «ET XXI. Objetivos del JEME» se destaca el importante protagonismo que adquiere el liderazgo en un moderno sistema de Enseñanza, Instrucción y Adiestramiento. Posteriormente, en el documento del 2009 «Visión del JEME 2025», también se destacan las características del liderazgo, apuntando el necesario refuerzo del liderazgo del suboficial.

Mandos, gestores y líderes

Durante muchos años, los estudiosos de la dirección y el liderazgo han mantenido un debate intelectual a la hora de entender y aplicar el término mando, gestión y liderazgo. Son términos que frecuentemente han sido empleados de manera indiferente en las instituciones y en las organizaciones públicas y privadas.

Mandos y líderes.

Como refleja la frase destacada que encabeza el artículo, los términos mando y liderazgo conviven en las FAS. La incorporación del término se ha incrementado cada vez más en las publicaciones oficiales en consonancia con la importancia de los factores psicosociales que fundamentan las relaciones humanas. Un ejemplo de dicha afirmación es el monográfico desarrollado por la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, «El liderazgo de las Fuerzas Armadas del siglo XXI (ESFAS, 2013)», donde los autores de los diferentes capítulos destacan la importancia de las emociones humanas y su impacto directo tanto en el equilibrio personal individual como en las relaciones interpersonales.

 Lea aquí el documento completo (página 56)

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: Revista Ejército Nº 898
Fecha: 2016

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