Ver Suplemento Temático...


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Allen B. West


Teniente coronel. Ejército de EUA

El futuro de la guerra contra el yihadismo islámico


Cómo enfrentar y derrotar a combatientes no estatales, no uniformados e ilegales enemigo

Si se conoce al enemigo y se conoce a uno mismo, no se necesita temer el resultado de un centenar de batallas. Si uno se conoce pero no conoce al enemigo, por cada victoria ganada también sufrirá una derrota. Si uno no conoce al enemigo ni se conoce a sí mismo, sucumbirá en toda batalla.

—Sun Tzu, El arte de la guerra

Yo recuerdo la lista de lecturas requeridas que tenía cuando fui recién ascendido a teniente segundo de la artillería de campaña del Ejército. Se destacaron dos libros de esta lista: La infantería al ataque de Rommel y El arte de la guerra de Sun Tzu. Luego, cuando era un capitán joven y salí del Fuerte Riley, estado de Kansas, al Medio Oriente para ser parte de las Operaciones Desert Shield y Desert Storm, releí El arte de la guerra. La cita antes mencionada de dicho libro es una de mis citas favoritas (junto con la cita atribuida, a veces, a Alejandro Magno: «la fortuna favorece a los intrépidos»).

La conflagración actual en la que nuestra nación — en realidad, el mundo— se encuentra, sobre cómo enfrentar la cuestión del yihadismo islámico, hace parecer sumamente pertinente la cita de Sun Tzu. Cuando no reconocemos el movimiento yihadista islámico global, carecemos de la capacidad de comprender la historia, las metas y los objetivos de este enemigo que consistentemente expresa sus planes, los cuales son simplemente desechados o descartados por los líderes de EUA. Si bien algunos piensan que identificar al enemigo no es necesario, el no hacerlo nos pone en una situación desventajosa para lograr la victoria, como supondría Sun Tzu. Incluso el nombre «guerra contra el terrorismo» es un nombre extremadamente inadecuado. Una nación no puede luchar contra una táctica, que es lo que el terrorismo es—un medio para lograr un fin. Sería lo mismo si nos refiriéramos a la Segunda Guerra Mundial como la «guerra contra la guerra relámpago [Blitzkrieg]» o la «guerra contra los aviones suicidas [Kamikaze]».

Actualmente, el mundo se centra en el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL, o comúnmente ISIS en inglés). Sin embargo, ¿cómo se enfrenta Estados Unidos a este enemigo combatiente ilegal en el campo de batalla hoy en día? Estados Unidos y sus aliados occidentales deben considerar al EIIL como su amenaza más grave. Sin embargo, no debemos ignorar la amenaza presentada por otros grupos tales como Boko Haram y al-Qaeda. Vamos a usar la cita de Sun Tzu para presentar una orientación y solución de política para enfrentar y derrotar no solo al EIIL, sino también a la yihad islámica global.

Imperativos estratégicos

A fin de derrotar al EIIL y el movimiento yihadista islámico global, Estados Unidos debe seguir los imperativos estratégicos de los cuales, actualmente, carece. Estos imperativos no son simplemente tareas de nivel táctico que se llevan a cabo en un lugar estratégico; palabras tales como degradar, derrotar y destruir tienen definiciones muy distintas para un planificador militar a nivel táctico u operativo.

Los líderes de EUA deben comprender que la intención del EIIL es controlar territorio para crear su propia nación. Desgraciadamente, repetimos el gran error que cometimos en Afganistán cuando permitimos que el Talibán llegara al poder y controlara territorio. Su movimiento en ese lugar se alió con las intenciones globales de al-Qaeda y Osama bin Laden. El resultado no solo fue el establecimiento de un estado salvaje y bárbaro parecido a uno del siglo VII sino también la exportación de una ideología vil que defiende actividades terroristas.

Negarle refugio al enemigo. El primer imperativo estratégico que Estados Unidos debe seguir para derrotar a nuestro enemigo es negarle refugio. En pocas palabras, esto significa que debemos comprometernos a operaciones centradas en el enemigo en lugar de operaciones centradas en el terreno. El mensaje que debemos enviar al enemigo es que no seremos disuadidos de enfrentarlo si busca un respiro dentro de las fronteras de otras naciones. Nuestra ventaja más importante es la movilidad estratégica; debemos usarla para llevar la lucha al enemigo, el cual no respeta fronteras ni límites. Debemos atacar a las fuerzas yihadistas islámicas en su base de operaciones.

Hasta ahora, hemos fracasado al enfocarnos en el desarrollo nacional sin simultáneamente llevar a cabo operaciones de ataque. Considere los primeros días de la Operación Enduring Freedom, cuando nuestras fuerzas, combinadas con las de la Alianza del Norte, pudieron desplazar un ejército talibán de 60.000 hombres de Afganistán. No podemos estar sobrecargados con tareas de desarrollo nacional cuando no le hemos completamente negado al enemigo una base de operaciones—permitiéndoles reubicarse.

 Lea aquí el documento completo: página 65

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: Military Review
Fecha: 2016

   Mas artículos de Allen B. West        Otros Expertos   

Este experto ha sido visto por 494 personas.