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Seguridad Colectiva y Defensa Nacional.

 

 Expertos

Casimiro Sanjuán Martínez

General de División del Cuerpo General del Ejército de Tierra


Daesh: evaluación de sus objetivos y posibles líneas de acción


 Artículo cedido por:


 
Resumen
 
La aparición del Daesh y la proclamación como califa de su líder, Abu Bakr Al Baghdadi, hicieron temblar los cimientos de una zona azotada por la violencia y las guerras. Las imágenes cruentas diseminadas a través de los medios de comunicación y la facilidad para realizar atentados en cualquier parte del mundo han creado un terrible sentimiento de inseguridad en la población. La amenaza es real y de alcance global.
El Daesh se expandió de una forma espectacular aprovechando la caótica situación en Siria e Irak y que sus potenciales enemigos no le concedieran la necesaria importancia. Controlaron en poco tiempo extensas zonas de terreno sin apenas encontrar oposición. Sin embargo, una serie de atentados en el corazón de Europa, el derribo de un avión comercial ruso y las constantes amenazas contra los infieles, sin importar el lugar, ha centrado la atención del mundo en este peligroso enemigo.
 
Las acciones contra el Daesh ya se han puesto en marcha. Desde hace meses están siendo atacados por aire y por tierra. Han perdido parte de su territorio y, aunque se vislumbre su total derrota, la situación está aún lejos de volver a la situación previa a su aparición. Para lograr su erradicación se estima necesario, entre otras cosas, conocer sus verdaderos objetivos y cuáles son sus posibles líneas de acción.
 
Introducción
 
Hasta la llegada del Daesh el principal enemigo en Oriente Medio era Al Qaeda cuyo objetivo era derrotar a los soldados occidentales y expulsarlos de la zona. El jefe de ésta organización en Irak, Al Zarkawi, se desmarcó de esa línea para provocar una guerra civil entre suníes y chiíes. Puso en marcha una serie de atentados contra la comunidad chií y creó el Estado Islámico en Irak
preludio del ansiado califato. En 2006, fue eliminado por los soldados americanos.
 
Tras un paso fugaz de Al Masri, el liderazgo lo asumió Abu Omar Al Baghdadi quién se arrogó la autoridad espiritual de los califas dirigiéndose a la Umma y exigiendo obediencia a todos los musulmanes. Además proclamó la extensión del Estado Islámico desde “China a España”. Esta declaración disgustó a la cúpula de Al Qaeda que veía como un nuevo actor le disputaba su hegemonía. En abril de 2010, Omar Al Baghdadi y Al Masri, fueron localizados y, ante el temor de ser capturados vivos, se suicidaron.
 
Abu Bakr Al Baghdadi pasó a ser el nuevo jefe siguiendo la línea marcada por sus predecesores. Su pretensión de potenciar el Estado Islámico se la facilitó la salida de los americanos de Irak, en 2010, pues disminuyó la amenaza para él y sus seguidores. Los miembros de la coalición liderada por los Estados Unidos no tomaron muy en serio a este nuevo enemigo pues consideraban a Al Qaeda la principal amenaza.
 
La guerra de Siria en 2011 la aprovechó Al Baghdadi para ganar terreno y aumentar su prestigio. Un grupo de sus seguidores, al frente del sirio Al Jawlani, crearon el “Fren te al Nusra” para combatir contra las tropas de Bashar Al Asad. El conflicto sirio y la creciente violencia en Irak presentaban un excelente caldo de cultivo para fundar el califato sobre los territorios de ambos países. En marzo de 2013, el Frente al Nusra invadió la ciudad de Raqqa lo que proporcionó a Al Baghdadi el dominio de una gran superficie con una importante población.
 
El 9 de abril de 2013, el Frente al Nusra y el Estado Islámico de Irak se fusionaron y de la unión surgió el Daesh. La primera acción fue liberar los prisioneros de la cárcel de Abu Ghraib
lo que, aparte de reclutar nuevos miembros, le granjeó gran fama entre la comunidad suní. Para provocar la reacción del gobierno iraquí, incrementaron los atentados contra los chiíes y atacaron objetivos en el Kurdistán para involucrar a los kurdos.
 
Tras romper definitivamente con Al Qaeda, Al Baghdadi creyó que era el momento de poner fin al acuerdo de Sykes -Picot ya que no aceptaba el trazado de las fronteras coloniales. Sin encontrar resistencia se dirigieron hacia la ciudad iraquí de Mosul y a tomaron estableciendo en ella una estructura administrativa similar a Raqqa.
El siguiente objetivo era Bagdad pues con su caída conseguirían el control del país. Conquistaron las ciudades de Diala y Ramadi pasando a dominar un territorio de 100.000 kilómetros cuadrados con una población de casi ocho millones de personas. Su ejército estaba compuesto ahora por veinte mil combatientes Preso de la euforia, el 4 de julio de 2014, Al Baghdadi pronunció desde la mezquita de Mosul su primer sermón como califa.
 

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)
Fecha: 2016-08-26

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