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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

 Expertos

Francisco Ramos Moreno


Director ejecutivo de Seguridad Cersa

Análisis y reflexiones del artículo 43 del Reglamento de Seguridad Privada relativo a los mantenimientos


Son muchos los comentarios e interpretaciones que se han realizado y se realizan sobre el artículo 43 del Reglamento de Seguridad Privada, relativo a los mantenimientos, pero en muy pocas ocasiones me he encontrado con colegas que lo hayan leído y releído. En la mayoría de los casos se habla de oídas; desgraciadamente leemos poco la normativa de seguridad y la releemos menos.

Hay una corriente muy fuerte en nuestro sector que interpreta y reescribe este artículo con la que no coincido. 

Por este motivo, con el derecho a discrepar que a todos nos asiste y sin ánimo de polemizar, escribo estas líneas con el deseo de que hagan pensar al lector y que, sobre todo, le animen a releer la normativa que nos afecta.

He tratado de ser aséptico en mis reflexiones sobre este artículo 43 sin realizar interpretaciones y, lo que es más importante, contextualizándolo en el momento en el que fue publicado.

Para ponernos en situación de cómo estaba la tecnología, debemos recordar que hasta finales de los años ochenta los únicos equipos de seguridad que se comercializaban estaban muy limitados. No discriminaban sensores, no daban ninguna información sobre parámetros técnicos del sistema y, por supuesto, no permitían ningún acceso remoto.

Sin embargo, alrededor del año 1990 empiezan a instalarse equipos micro-procesados. Estos sistemas estaban muy avanzados electrónicamente. Podían identificar cada sensor de forma individualizada, enviaban señales de avería, batería baja, fallo de red… Además permitían el acceso remoto al sistema.

Cuando se publicó el Reglamento de Seguridad Privada, en 1994, se venían instalando sistemas como los descritos en el último párrafo, pero había miles instalados sin ningún tipo de discriminación de sensores, que también seguían comercializándose. 

Con estos antecedentes, entramos en materia transcribiendo lo que dice el citado artículo: “Artículo 43: Revisiones.1. Los contratos de instalación de aparatos, dispositivos o sistemas de seguridad, en los supuestos en los que la instalación sea obligatoria o cuando se conecten con una central de alarmas, comprenderán el mantenimiento de la instalación en estado operativo, con revisiones preventivas cada trimestre, no debiendo en ningún caso transcurrir más de cuatro meses entre dos revisiones sucesivas. En el momento de suscribir el contrato de instalación o en otro posterior, la entidad titular de la instalación podrá, sin embargo, asumir por sí misma o contratar el servicio de mantenimiento y de realización de revisiones trimestrales con otra empresa de seguridad.”

Si analizamos este punto, podemos observar cómo se dice: revisiones preventivas, sin especificar si son presenciales y/o remotas.

Pero cómo decía al principio, tenemos que contextualizar este artículo.

Contexto

Está claro que en 1994, año de publicación del Reglamento, las revisiones tenían que ser presenciales, pues aunque este término no se incluyera en la redacción del artículo, la mayoría de los equipos instalados no admitían más pruebas que las realizadas directamente sobre el sistema de seguridad, si bien es cierto que ya se instalaban equipos con acceso remoto.

No cabe duda de que hasta este punto hay que hacer cuatro revisiones presenciales al año.

Ahora bien, el punto 2 del artículo 43, en su redacción original, decía: “En los restantes casos o cuando las instalaciones permitan la comprobación del estado y del funcionamiento de cada uno de los elementos del sistema desde la central de alarmas, las revisiones preventivas tendrán una periodicidad anual, no pudiendo transcurrir más de catorce meses entre dos sucesivas.

”En este punto, y antes de continuar, por aquello de contextualizar, quisiera recordar a Severino González, quien fuera comisario jefe de la Unidad Central de Seguridad Privada de aquella época y uno de los padres del Reglamento. Él me hizo ver la trascendencia de la frase “En los restantes casos…”, pues lo que se pretendía con ella era que todos los sistemas de seguridad tuvieran la obligación de ser mantenidos aunque no existiera una conexión a una central receptora de alarmas (CRA), pues al fin y al cabo estas instalaciones también eran susceptibles de provocar la intervención policial.

Hecho este apunte, continuo con mi análisis.

Aunque en el año 2009, con la publicación de la ley conocida como “Ley Ómnibus”, dicha expresión (“En los restantes casos”) desaparece y los sistemas de seguridad sin conexión a CRA quedan fuera del ámbito de la Seguridad Privada, no podemos disociarla de la que sigue a continuación (“o cuando las instalaciones permitan la comprobación…”), pues podríamos desvirtuar este punto 2 y dar lugar a interpretaciones improcedentes. Además este artículo no puede tener un significado hasta 2009 y otro diferente a partir de 2009 sin así especificarlo.

Analizamos más en detalle este punto 2. ¿Cuáles son los “restantes casos”? Si  el punto 1 de este artículo 43 se refería a los establecimientos obligados o a aquellos que estuvieran conectados a una central de alarmas, sólo queda como caso restante los establecimientos con sistemas de seguridad que ni están obligados a tener medidas de seguridad ni están conectados a una CRA. Es decir, las revisiones preventivas en estos establecimientos sin conexión a CRA tendrán una periodicidad anual como indica este punto 2.

A continuación, sigue diciendo este punto 2: “o cuando las instalaciones permitan la comprobación…”. Es decir, cuando las instalaciones cumplan con unos determinados requisitos se establece, al igual que las instalaciones incluidas en los “restantes casos”, que las revisiones preventivas tenga una periodicidad anual. (Nota: a estas instalaciones, aunque no me guste el término pero por abreviar, les voy a denominar “bidireccionales”. Este término se empezó a utilizar para definir a los nuevos equipos micro-procesados y que, entre otras virtudes, tenían la del acceso remoto.)

En resumen y sin interpretación de ningún tipo, los puntos 1 y 2 de este artículo 43 dicen:

Punto 1:

A. Instalaciones (no bidireccionales) obligatorias: revisiones trimestrales.

B. Instalaciones (no bidireccionales) conectadas a CRA: revisiones trimestrales.

Punto 2:

C. Instalaciones bidireccionales: revisiones anuales.

D. Instalaciones no conectadas a CRA: revisiones anuales. 

(Nota: incido en que a estas últimas instalaciones no se les exige ninguna característica especial.)

Así pues, nos encontramos que el punto 2 del artículo 43 determina las mismas condiciones de mantenimiento para “instalaciones bidireccionales (C)” y para las “instalaciones no conectadas a una CRA (D)”. En consecuencia, todo lo que se aplique, a efectos de  mantenimiento, a las “instalaciones bidireccionales (C)” hay que aplicárselo a las “instalaciones  no conectadas a una CRA (D)”.

Claro y coherente

Con esta conclusión me hago la siguiente reflexión: ¿Es coherente imaginarse que el legislador, donde escribió: “las revisiones preventivas tendrán una periodicidad anual no pudiendo transcurrir más de catorce meses entre dos sucesivas”, en realidad quería decir: “las revisiones preventivas tendrán una periodicidad trimestral de las cuales al menos una se realizará presencialmente, pudiendo ser el resto bidireccionales y no pudiendo transcurrir más de cuatro meses entre dos sucesivas”?

Si aceptamos esta interpretación, debemos asumir que el legislador era muy parco en palabras y que, en realidad, sin ser consciente, lo que escribía no se ajustaba a lo que pensaba y, en consecuencia, tendríamos que reescribir el artículo para expresar sus pensamientos.

Pero imaginemos que efectivamente el legislador no entraba en esos pequeños detalles. Entonces si seguimos con este criterio debemos aplicar lo mismo a los dos casos que se recogen en el punto 2, instalaciones bidireccionales (C) e instalaciones no conectadas a CRA (D).

Y me pregunto de nuevo: ¿cómo puede hacerse un mantenimiento bidireccional a un sistema de seguridad que no está conectado a una CRA y al que no se le exige que tenga acceso remoto?

Desde mi punto de vista, el contenido de este punto 2 es claro y no admite ninguna interpretación: si el sistema de alarma no está conectado, hágase un mantenimiento anual, que es lo que dice en origen, y si la instalación permite la comprobación del estado y del funcionamiento de cada uno de los elementos del sistema desde la central de alarma, igualmente hágase un mantenimiento anual. Y así se ha venido aplicando este artículo desde su publicación en 1994.

Además de ser claro, este punto es coherente. Este posicionamiento es coherente ya que en aquel tiempo, como decía al principio, se empezaban a comercializar equipos que transmitían mucha información técnica del estado de los elementos del sistema de seguridad y tenían suficientes zonas como para identificar cada sensor instalado, eran sistemas que informaban inmediatamente de cualquier fallo en el sistema.

Es lógico pensar que a mayor control del sistema se requiera menos mantenimiento preventivo.

Por completar lo que dice el artículo 43 recojo los puntos 3 y 4, que no entro a valorar por no ser relevantes en el tema que quería tratar:

“3. Las revisiones preventivas podrán ser realizadas por las entidades titulares de las instalaciones cuando dispongan del personal con la cualificación requerida, y de los medios técnicos necesarios”.

“4. Las empresas de seguridad dedicadas a esta actividad y los titulares de las instalaciones llevarán  libros-registro de revisiones, cuyos modelos se ajusten a las normas que se aprueben por el Ministerio de Justicia e Interior, de forma que sea posible su tratamiento y archivo mecanizado e informatizado”.

Para finalizar, recordar que, a fecha de hoy, el Reglamento de Seguridad Privada vigente tiene rango superior a cualquier orden ministerial y, en consecuencia, nada publicado con posterioridad que tenga menor rango puede cambiar el contenido de éste.

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: Seguritecnia
Fecha: 2016-10-11

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