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Cuadernos de Estrategia 180. Estrategias para derrotar al Dáesh y la reestabilización regional


 

Artículo cedido por:


En los últimos años el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) ha seguido atentamente el origen, la evolución y las principales notas distintivas del autoproclamado Estado Islámico (Dáesh en sus iniciales en árabe).
 
En esta nueva publicación el Instituto pretende ir un paso más allá, proponiendo líneas de actuación concretas y en clave realista con las que hacer frente a este grave problema de seguridad.
 
Pero conviene empezar con una advertencia: la amenaza que plantea el Dáesh, y por extensión el yihadismo contemporáneo, es un ejemplo de lo que en políticas públicas se denomina como wicked problema (problema malvado)1.
 
Desde el punto de vista analítico la «malicia» del problema se refiere a su carácter retorcido y a la enorme dificultad de su resolución. En el caso del Dáesh el adjetivo malvado también resulta aplicable desde una perspectiva moral. Los problemas malvados son resultado de complejas interdependencias. Sus fronteras son porosas. Cada uno es un problema en sí mismo y síntoma a la vez de otros problemas. Son fenómenos que escapan a una definición única y es difícil lograr consenso sobre su auténtica naturaleza.
 
Y esto condiciona fuertemente las respuestas. A diferencia de los problemas simples, los problemas malvados no llevan aparejada una lista de potenciales soluciones correctas, escapan a los remedios sencillos y, a la vez, no hay espacio para el ensayo-error inocuo. Las medidas que se aplican sobre los problemas malvados afectan seriamente a su configuración, los errores se pagan con severidad.
 
Estas notas distintivas, formuladas en abstracto, nos ponen en guardia frente a la amenaza del Dáesh y frente a los desafíos que genera su gestión (quizás más correcto y realista que «solución»). Ciertamente el epicentro territorial del Dáesh se sitúa en Siria e Iraq, con metástasis preocupantes en Libia, Yemen y la península del Sinaí. Pero al mismo tiempo también se encuentra presente en los barrios europeos y en las ciudades y aldeas de numerosos países de mayoría islámica. Su fantasma condiciona las políticas migratorias de los países de la Unión, cuestiona el propio proyecto europeo, y da alas —de modos diferentes— a los populismos de extrema derecha y de extrema izquierda. En el escenario regional de Oriente Medio es al mismo tiempo un problema ligado a la rivalidad de las potencias de la zona y a la viabilidad de Estados como el iraquí y el sirio.
 
Pero yendo a sus raíces más profundas, el Dáesh es solo el exponente principal —y quizás meramente coyuntural— del yihadismo contemporáneo, subrayo aquí el adjetivo «contemporáneo», el yihadismo es una de las múltiples corrientes que dan cuerpo al islam desde hace siglos. A quienes han estudiado el origen ideológico del salafismo yihadista les resulta familiar la figura de Ibn Taymiyya (1263-1328), un erudito musulmán que ha sido fuente de inspiración para los extremistas actuales, incluido el Dáesh (que se basó en una de sus sentencias para quemar vivo al piloto jordano Muath Al-Kasasbeh en enero de 2015). Los textos de Ibn Taymiyya se encontraron también en los ordenadores de la célula que perpetró los atentados de Madrid en 2004.
 
Pero la cuestión no es solo que se trata de una ideología que germina de semillas pretéritas, sino que a lo largo de la historia dicha interpretación del islam ha animado a diversos movimientos armados que se han enfrentado fundamentalmente —pero no solo— a otros musulmanes y que en algunos casos han conquistado y dominado territorios durante largos períodos de tiempo. En la península ibérica tenemos los precedentes de los almorávides (siglos X y XII) y de los almohades (siglos XII y XIII). En Oriente Medio encontramos uno más cercano temporalmente en la figura de los wahabíes, entorno a la tribu de los Ibn Saud (desde el siglo XVIII), un movimiento que en buena medida es fundamento de la actual Arabia Saudí.
 
La aparición periódica, a lo largo de los siglos, de este tipo de colectividades armadas yihadistas nos lleva por tanto a la desagradable conclusión de que el problema al que nos enfrentamos hoy no es tan solo una consecuencia no deseada de los errores (flagrantes) de Estados Unidos en su apoyo a los muyahidines afganos y, en especial, a la equivocada decisión de invadir Iraq en 2003 y a la más desastrosa aún gestión de la posguerra en aquel país.
 
Tampoco es un fenómeno molesto de las revueltas árabes, que desde 2010 han trastocado los cimientos políticos del norte de África y Oriente Medio. No, el yihadismo contemporáneo, cuyo exponente más destacado en 2016 es el Dáesh, constituye una corriente ideológica arraigada en la tradición islámica, combatida desde dentro por muchos musulmanes enfrentados a sus postulados y que perfectamente podría manifestarse de nuevo dentro de cincuenta, cien o doscientos años.
 
Nuestro mundo es mucho más complejo e interconectado que el de hace siglos, lo cual multiplica el impacto de estas reverberaciones del perenne yihadismo. De ahí que el concepto de problema malvado nos advierta de lo frustrante que resulta la búsqueda de soluciones. En esencia, porque el remedio perfecto sencillamente no existe.
 
Al mismo tiempo, el formidable quebradero de cabeza que plantea el yihadismo como «problema malvado» tampoco debe llevar a la inacción. Por una parte, porque la pasividad también afecta a la evolución del problema —y en este caso de manera claramente negativa—. Por otra, porque aunque eventuales intervenciones acertadas no consigan acabar con el problema en su conjunto sí que pueden aminorar o incluso resolver alguna de sus facetas, de modo que la situación posterior a la respuesta sea al menos un poco mejor que la situación previa. Eso ya da sentido a dicha intervención.
 
Una vez concienciados del reto que supone plantear respuestas efectivas al Dáesh, las siguientes páginas ofrecen un resumen ejecutivo de los contenidos del Cuaderno. Es una síntesis limitada que no sustituye la atención que debe prestarse a cada capítulo, pero que a efectos prácticos puede orientar su lectura. El libro aborda las respuestas al Dáesh desde una perspectiva integral, desarrollada en cinco líneas estratégicas. Las cinco son necesarias y las cinco se complementan entre sí.
 

 

 

Especial: 11-S. Operación global contra el terrorismo: El análisis de los profesionales

 


Fuente: IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos)
Fecha: Septiembre 2016

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