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Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

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Alfonso de Villagómez


Escritor

Aretai, la ética de la responsabilidad


Artículo cedido por la  Revista:



En la tradición occidental, la ética de la responsabilidad tiene una larga historia que nace en el célebre juramento de Hipócrates, ligado como es conocido a la profesión médica. En esa época, otras dos profesiones seguramente acompañarían a los médicos en sus orígenes, los sacerdotes y los juristas, de modo que entre las tres se ocuparían de cosas tan importantes para una sociedad como el bien del cuerpo, el del alma y el de la comunidad social y política.

Sin duda, cualquier observador atento se dará cuenta de que esos bienes, que podemos englobar en un concepto más amplio como bien común, deben ser sustentados en otros que, por sus características, podrían ser determinados como esenciales: nos referimos a la libertad, la paz o la estabilidad. Para preservar la libertad y la paz de las sociedades de los riesgos y amenazas que a lo largo de la historia las han perturbado aparece, desde sus orígenes, un bien esencial en las sociedades, la seguridad. Sin ella los otros bienes pueden estar en peligro y para asegurarlos aparece otra antigua profesión, los milites, soldados, la profesión militar, que en las sociedades actuales se complementa con la de los cuerpos de seguridad.

Médicos, sacerdotes, juristas y militares forman, desde el comienzo de la historia de las comunidades sociales y políticas, la esencia de la estructura social. Quien ingresa en cualquiera de estas profesiones se compromete a compartir los mismos fines, principios y valores, y también a prepararse con responsabilidad para adquirir las competencias adecuadas y desarrollar con ello el mejor ejercicio de su profesión.

Desde una perspectiva inicialmente religiosa, estas tareas, cometidos o profesiones indicadas y desarrolladas por un individuo deben ejercerse para «servir a la sociedad a la que se pertenece».

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Aristóteles, filósofo y pensador griego
que, ya en la antigüedad, distinguió
dos tipos de profesiones: las
técnicas y las prácticas

Esta es la clave del servicio; el profesional no se sirve a sí mismo ni a unos pocos, sino a una misión que le trasciende. Esa idea de profesiones como las citadas, con gran raigambre en la religión, se ha ido secularizando con el tiempo, lo que ha cambiado la ética del humanismo cristiano por la ética de la responsabilidad. Sin embargo, aún queda un conjunto de rasgos, eminentemente morales, «valores» los llamaríamos, que distinguen las cuatro profesiones citadas de otro tipo de actividades.

Aristóteles pone en discusión dos tipos de actividades o profesiones: las técnicas y las prácticas. Las primeras se orientan al fin que se pretende alcanzar, sin importar si es bueno o malo; lo importante es buscar los medios para conseguir el objetivo. En este caso el fin justifica los medios, que no tiene por qué inferir que es intrínsecamente malo, como sí lo es, por el contrario, en el sentido de la acción política o de los Estados. Las segundas valen en sí mismas por el fin que pretenden alcanzar y este debe ser ética o moralmente bueno, por lo tanto no pueden justificar cualquier medio para alcanzarlo. La diferencia está en si la sociedad actual desea formar técnicos especializados para atender las demandas, cualesquiera que sean, o buenos profesionales y buenos ciudadanos que sepan utilizar las técnicas para ponerlas al servicio de buenos fines, del bien común.

 Lea aquí el documento completo (página 38)

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: Revista Ejército Nº 918
Fecha: 2017

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