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Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
 

 Expertos

Álvaro Martín


Director de Seguridad de Grupo Dia

La seguridad en el sector de la distribución y centros comerciales


Cuando hablamos de seguridad, rápidamente nuestros pensamientos se dirigen a aquello que genera inseguridad: robos, fraudes, hurtos, agresiones… En un segundo momento, nos enfocamos hacia quienes, tanto desde el ámbito publico como desde el privado, ponen sus esfuerzos en tratar de evitar dichos incidentes o sus efectos; pasando inmediatamente a reflexionar sobre los sistemas cada vez más avanzados tecnológicamente.

Sin embargo, en sectores tan específicos como el que nos ocupa, y más allá de los datos propios de sector, no podemos olvidarnos, para situarnos en el contexto adecuado, de los auténticos protagonistas: los usuarios finales, nuestros clientes. Son ellos quienes están en la esencia de nuestros negocios, de nuestra actividad empresarial, y es para ellos para quienes trabajamos, ofreciendo productos y servicios adecuados para ese Cliente 4.0, más tecnológico, con nuevos hábitos de compra, con nuevas necesidades y con mayor nivel de exigencia.

Sin esta reflexión no podemos situarnos en el contexto adecuado del comercio, y como tal situarnos en un momento de inflexión tan pronunciado en todos los sentidos, con profundos cambios  de la realidad social y empresarial. La seguridad se convierte en un servicio más, servicio que a su vez debe evolucionar y adaptarse a todos los cambios que se están produciendo a gran velocidad, en gran parte por la evolución de las comunicaciones y la tecnología. ¿Es la tecnología la que nos cambia o nosotros provocamos el cambio en la tecnología para mejorar nuestra vida?

Esta evolución conlleva que dentro de las estrategias empresariales los directores de Seguridad también debamos gestionar con criterios empresariales, optimizando recursos, generando ahorros en costes operativos, integrando nuevas tecnologías con infraestructuras heredadas o implantando directamente nuevas herramientas de gestión, automatizando procesos y actualizando sistemas y técnicas operacionales adecuadas a las nuevas exigencias del mercado. Plantear nuevas experiencias y aportar soluciones mediante analíticas forma parte de nuevos desarrollos, de nuevos modelos de negocio.

Es imprescindible una gestión de riesgos eficiente, es preciso definir una política con objeto de mantener los riesgos inherentes dentro de límites previamente definidos y aceptados. Dentro de esa política es fundamental:

  • Identificar los riesgos asociados a cada proyecto y los síntomas que nos alerten de lo que pueda ocurrir.
  • Realizar un análisis, tanto cualitativo como cuantitativo, que nos ayude a priorizarlos.
  • Planificar las acciones adecuadas al riesgo y que permitan su prevención y posterior tratamiento.
  • Establecer planes de respuesta adecuados.
  • Ser proactivos, cuando la prevención aún es posible.

Todos imprescindibles

Independientemente del nivel que se ocupe en el proceso, clientes, personal propio, mandos intermedios, técnicos, directivos e incluso terceros cualificados  como empresas de seguridad, proveedores y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (FCS), todos, se convierten en elementos imprescindibles.

Construir equipos más colaborativos y completamente volcados en los objetivos de la compañía es una de las principales inquietudes de los directivos actuales, pero ¿cómo podemos conseguirlo de una manera efectiva? Desde luego gestionando el liderazgo evidentemente y utilizando técnicas de desarrollo profesional actuales y ajustadas a la evolución de los propios elementos de gestión de recursos humanos; todo ello con el uso de nuevas herramientas y tecnologías. Y, por otro lado, mejorando la comunicación, que juega un papel fundamental en una nueva generación 4.0. Con la comunicación podemos conseguir tanto una mejora en el ambiente laboral como la propia motivación del personal que se puede sentir más implicado más considerado dentro de los diferentes proyectos profesionales.

Usuarios, FCS, Seguridad Privada, todos debemos generar un sistema de seguridad que no solo sea efectivo sino que además genere confianza en las personas, clientes y trabajadores. El factor humano es fundamental y en este sentido no solo la selección, sino la formación de los diferentes equipos que conforman la base de seguridad, es imprescindible en esta evolución. Una formación sobre la que reflexionar, no solo por las nuevas posibilidades que la formación online ofrece, sin excluir la presencial, el one to one o la formación in company, sino por su orientación tanto hacia capacidades como a actitudes frente a la realidad social y empresarial. La formación es necesaria para garantizar el adecuado compromiso entre los objetivos de empresa, el conocimiento y el propio crecimiento personal.

Pero para poder efectuar un buen servicio de seguridad de cara al público, nuestros clientes, todo esto no es suficiente si no somos capaces de mejorar las estructuras de gestión y directivas de las organizaciones. Y todo ello coordinado para obtener un resultado óptimo, con un equipo ganador. Compartir necesidades y objetivos, encontrar puntos de encuentro, plantear y defender iniciativas, siempre con las garantías de los cumplimientos legales necesarios para su actividad, son herramientas que nos ayudarán en esta gestión integral.

Tras esta reflexión, es necesario hablar de nuestros riesgos y amenazas, de cómo nos afectan y de qué hacemos y qué necesitamos para ofrecer entornos seguros y garantizar la continuidad de los negocios de nuestras compañías. Sin duda alguna, los que afectan directamente a las personas son los más preocupantes: los hurtos organizados, los robos con fuerza o con violencia, las agresiones o el propio terrorismo, que condiciona la actividad en general y en especial en ubicaciones de mayor riesgo como pueden ser entornos comerciales. Pero no podemos olvidar otros riesgos que pueden tener efectos devastadores en las empresas, como el robo de información, inutilización de sistemas, sabotajes… Ninguno de ellos nos es ajeno.

Otras necesidades

Por otro lado, el marco legal es cada vez más amplio. Seguridad privada, prevención de riesgos, protección de datos, seguridad alimentaria, medio ambiente, transporte, compliance… Un amplio ramillete de normas legales, en ocasiones a falta de desarrollo, pero que nos obligan a las organizaciones a trabajar de forma transversal al ser competencia, por un lado, de diferentes Ministerios, y por otro, responsabilidad de diferentes departamentos un nuestras organizaciones, según los casos, mejor o peor coordinados.

Es necesaria la aplicación de medidas eficaces para reducir la criminalidad que afecta a nuestro sector de actividad y que perjudica, por ende, gravemente a la sociedad, especialmente en el caso de hurtos cometidos por bandas organizadas. En general este tipo de delitos tienen un elevado número de incidencias y es significativa la reincidencia de los autores representando no solo un elevado coste para las empresas, sino también para la Administración en lo que implica tanto a las FCS como la propia administración de justicia. Actuaciones con un grado escaso de eficacia provocan una sensación de impunidad y que pese a la reforma del código penal no ha dado los resultados previstos.

Por otro lado, es necesario mejorar los medios para denunciar. Ahora que tanto auge está cogiendo la llamada inteligencia empresarial, no solo las empresas debemos tener información de lo que nos ocurre, sino que también la Administración debe conocer lo que está sucediendo. La denuncia debe representar esa información que cada día debe ser más transparente para el ciudadano. Sin olvidar la importancia de conseguir el objetivo de reducir el número de incidentes que se plantean cada día en el comercio, para lo cual es necesaria una herramienta legal que, en tiempo y forma, ayude mediante sistemas que han demostrado cierto grado de eficacia, como la denuncia in situ y online, a la citación inmediata a juicio rápido. Hacen falta soluciones legislativas adaptadas a la realidad del día a día.

Por último, es imprescindible encontrar un modelo de intercambio de información con las FCS a través de los programas policiales de cooperación puestos en marcha en los últimos años, que no solo han demostrado su razón de ser convirtiendo a la Seguridad Privada en un leal y eficaz colaborador, sino que han abierto un horizonte de mejora en la protección de los ciudadanos. Un modelo de colaboración vertebrado y adecuado a las estructuras empresariales, con los recursos tecnológicos y humanos necesarios, al que sin duda le queda un amplísimo desarrollo todavía.

En definitiva, crecer en un modelo de concienciación, de colaboración, de compromiso y de convergencia de seguridades.

Suplemento Temático: Seguridad en Centros Comerciales

 


Fuente: Seguritecnia
Fecha: 2019

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