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Expertos Profesionales


Tomás López Calle

Diplomado en Dirección de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
Director de Seguridad
Consultor Operativo del Dpto. de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio.
BELT IBERICA S.A.
tlopez@belt.es

Planes de Autoprotección


Un Plan de Autoprotección es un documento en el que se analiza y estudia cómo organizar el conjunto de medios humanos y técnicos con que cuenta un edificio o establecimiento para la prevención del riesgo de incendio, así como para hacer frente, en caso de una situación de emergencia, a la evacuación y posible intervención, por eso la importancia de que el Plan de Autoprotección sea conocido y participen en la implantación todos del “habitantes” del edificio.

El Plan de Autoprotección de un edificio cualquiera debe reconocer y valorar las condiciones de riesgo del edificio en general, y de las áreas y dependencias en particular, todo ello en relación con los medios de protección disponibles.

Debe determinar los recursos humanos y los medios técnicos de protección disponibles, definiendo las personas y sus funciones para garantizar la prevención de riesgos y el control inicial de las emergencias que ocurran.

Debe contemplar las diferentes hipótesis de emergencia y los planes de actuación para cada una de ellas, y la evacuación del edificio o áreas afectadas.

Asimismo, el Plan debe redactar normas de prevención para que el personal evite crear riesgos innecesarios, que una actuación incorrecta afecte a la disponibilidad de los medios de protección y, además, mentalizar a todos de la existencia de un riesgo real e importante.

Como se ha mencionado al principio, la divulgación general del plan al personal y además la realización de la formación específica del mismo y de simulacros, son la culminación del Plan.

La investigación de siniestros, la revisión para su actualización, así como las condiciones de uso y mantenimiento de instalaciones son otros de los puntos que debe abarcar el Plan de Emergencia.

En función de las diversas normas, reglamentos, e incluso ordenanzas de carácter municipal, puede ser determinante su presentación para poder iniciar la tramitación de las licencias de funcionamiento.

No obstante, suele olvidarse, tanto por las propiedades y los técnicos, e incluso a veces por la propia Administración, que tras la ejecución de obras de reforma, acondicionamiento, etc., se debería actualizar, a la nueva realidad, el Plan de Autoprotección de que se disponga. Incluso aunque la Administración, al haber tramitado la licencia que ampare aquellas actuaciones, no nos lo exija: hay que pensar que es muy poco probable que ante una actuación de este tipo, por mínima que sea, no se alteren las condiciones originales de seguridad contra incendios.

Por otra parte, la aprobación de un Plan de Autoprotección por parte de una Administración Pública no significa, en ningún modo, que el establecimiento o edificio a que se refiera se ajuste a la normativa de seguridad contra incendios. Tan sólo que la documentación que compone el Plan de Autoprotección, desde un punto de vista formal, es correcta.

Implantar un Plan de Autoprotección, le proporcionará un importante ahorro, tanto a nivel humano como económico, además de una mayor seguridad frente a los posibles siniestros.


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 20/05/2004

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