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Expertos Profesionales


Rosa Sandino Gómez

Licenciada en Ciencias de la Información
Máster en Prevención de Riesgos Laborales
Diplomada en Dirección de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
Cursando Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG), por la Universidad Europea de Madrid y Belt Ibérica, S.A.

Jefe de Proyectos de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
Formadora en Seguridad y Prevención de Riesgos Laborales
BELT IBÉRICA S.A.
rsandino@belt.es

La seguridad ante una emergencia: ¿una obligación normativa?


Por lo general existen dos formas de hacer las cosas: bien y mal, aunque si nos referimos, en concreto, al campo de los planes de autoprotección y sobre todo, al momento exacto de la formación de los trabajadores y la realización de los simulacros esos dos términos adquieren miles de matices comparable a la escala de grises, es decir, innumerables.

Las empresas, sean de la actividad que sean, pertenezcan al ámbito privado o público saben que han de hacer lo que se denomina la implantación del plan de autoprotección (en el caso de la empresa pública la reticencia a hacer la formación o llevar a cabo los simulacros es mas significativa ya que se supone que la administración tendría que ser ejemplo de cómo acatar la ley), pero por un motivo u otro nunca se encuentra el momento idóneo para ello, ya que en realidad, tanto la formación como el simulacro se ven más como un engorro que como lo que realmente es: Adiestramiento necesario para el caso en que se presente una emergencia. Ni que de decir tiene que el argumento para no llevarlo a cabo es “NUNCA PASA NADA”, aunque si realmente llega a producirse una emergencia, nos llevamos las manos a la cabeza y comienza la búsqueda de responsables.

Parémonos a pensar como es el comienzo de año en cualquier empresa de este país: reuniones, informes, presupuestos de toda índole, más reuniones… Cada departamento de cada empresa establece sus objetivos para ese año: como va a estar organizado, cuales van a ser sus funciones…, es decir, más reuniones. Pero, prácticamente, en la mayoría de los casos, en ninguna de esas innumerables reuniones, existe un momento para plantearse que, durante el año que comienza, hay que realizar el plan de emergencia que viene a ser al año una hora para formación y media para el simulacro, es decir, hora y media anual por trabajador para establecer pautas de comportamiento y normas de actuación ante una posible emergencia. (Si partimos de la base de que un trabajador trabaja una 1760 horas al año, estamos hablando de que el tiempo empleado no llega ni al 0.08 %)

Visto lo anterior, el tiempo no debería ser una excusa, aunque les aseguro que es una de las más utilizadas, pero encontramos más. Por ejemplo, la económica: La empresa dice no disponer de los recursos económicos necesarios para llevar a cabo el plan de autoprotección, bien porque se requieran más medios técnicos o por que la formación no entra en presupuesto. Ni que decir tiene que esta excusa tampoco es aceptable por muchos motivos. Estamos hablando, en primer lugar, de vidas humanas y de la seguridad de los trabajadores, punto que invalida automáticamente este argumento, en segundo lugar, hablamos, también, de bienes materiales. Un dato: el 45% de las empresas que sufren un incendio en sus instalaciones no vuelven a reiniciar su actividad, es decir, desaparecen. Ante estas perspectivas, creo que las empresas que contemplen este argumento deberían revisar sus presupuestos.

Podríamos seguir con el capitulo de excusas, ya que las hay de todo tipo pero no son mas que eso, excusas. El problema principal es mas profundo que todo esto y es que, hoy por hoy, la cultura preventiva en este país todavía esta dando los primeros pasos.

Existe desde hace años normativa suficiente en esta materia, pero nos olvidamos de lo más importante y es que la seguridad de los trabajadores y de todas aquellas personas que se encuentren dentro de un edificio están por encima de la ley, en el sentido de que no es la obligación la que nos tiene que llevar a la seguridad sino la educación y la concienciación en esta materia. La seguridad debería ser algo intrínseco al puesto de trabajo y esta seguridad incluye el estar preparado ante cualquier posible emergencia.

Las empresas tienen que tener la absoluta certeza y la responsabilidad de contar con todos los medios técnicos posibles y la organización de los recursos humanos necesaria para que, en el caso de que ocurra un incidente o siniestro dentro del centro de trabajo, se pueda garantizar una actuación rápida y una evacuación segura de todas aquellas personas que se encuentren en ese momento en el edificio.

Pero esta idea de la seguridad no podrá llevarse a cabo mientras que la dirección de la empresa e incluso en muchos casos, los propios trabajadores no dejen de considerar la formación y los simulacros como un trastorno de la jornada de trabajo.

Pero si sucede algo, si se pierden vidas humanas. ¿De qué trabajo estamos hablando?


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 27/01/05

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