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Blanca Moltó


Abogada urbanista

Azca, un ejemplo de urbanismo salvaje


El 31 de octubre de 1915, la Casa del Pueblo de Madrid recibe un legado de un millón de pesetas donado por don Cesáreo del Cerro, que se invirtieron en la compra de 22.089 metros cuadrados de la zona de Azca, que limita con la calle Raimundo Fernández Villaverde, el solar del edifico Windsor. El suelo así adquirido fue expoliado por los vencedores del 36, a través de los decretos de disolución de las asociaciones obreras, originándose posteriormente un conflicto en torno a los mismos, ya que incluso en la actualidad UGT continúa reclamando su valor actual . Se trataba de una zona de verano de villas y quintas de recreo de gente acomodada en el eje natural de expansión de la ciudad, la prolongación del paseo de la Castellana En 1929, el Ayuntamiento convocó un concurso internacional de Ordenación de Madrid, que incluía la primera propuesta de prolongación de la Castellana, hoy el complejo Azca, cuyo objetivo prioritario era el de descentralizar el centro de Madrid y la Gran Vía, que se veían insuficientes para abastecer a una ciudad demográficamente en continuo crecimiento. Esta idea inicial se apoyaba sobre la base de la construcción de un gigantesco emporio de estilo neoherreriano (para que hiciera juego con el edificio de Nuevos Ministerios), si bien esto se rechazó, sí que se mantuvo la idea de la zona comercial. El primer premio lo ganaría el proyecto del arquitecto Antonio Perpiñá, que tenía ante todo un atractivo de tipo estético, porque reflejaba el nuevo concepto urbano que se había impuesto tanto en Europa como en América al finalizar la Segunda Guerra Mundial.Una de sus características fundamentales era la gran separación existente entre los espacios cívicos de los del tráfico rodado.La propuesta de Perpiñá definía con claridad y elegancia los distintos espacios: el de los coches, peatones, comercio, negocio, también había rascacielos, y un gran auditorio. De la propuesta de Perpiñá a la realidad hay una gran diferencia, sobre todo en los espacios intermedios, la falta de liderazgo público de la operación, la construcción aislada de cada edificio y su dilatación en el tiempo, daría prioridad a la especulación y a la obra singular sobre el conjunto, lo que ha desvirtuado la relación entre los edificios y el deterioro y poco uso de espacios interiores. En el proyecto original se contemplaba la idea de construir un teatro de la ópera, que estaría pagado por la Fundación Juan March, en el centro de Azca. Esta idea suponía aglomerar los edificios en las zonas exteriores, para así poder dejar en el centro, espacio suficiente para el teatro de la ópera. Más tarde se renuncia a la edificación de dicho teatro de la ópera y se destina su solar a zona verde, que se ocupó paulatinamente por edificios que rebasaban en volumen y edificabilidad lo permitido, dando al conjunto una densificación excesiva, un alto volumen de edificabilidad, y un escaso o nulo control de la construcción para la actividad terciaria. En ello jugó un papel fundamental la enorme presión de los grandes grupos económicos dedicados a la industria y a la banca que controlaban la zona. En el borde de la calle Orense, se encuentran los pasos para acceder a las plazas interiores de Azca, dispuestas en diferentes niveles peatonales. Esto proviene del proyecto original de Azca que lo concebía como una zona comercial y de vivienda, por lo que el tráfico de vehículos se sitúa en niveles inferiores para no estorbar los desplazamientos de unos peatones hoy «inexistentes».Estos pasadizos, solitarios, sombríos y sucios convierten a Azca en una zona peligrosa para pasear. Aquí ha surgido un submundo de la delincuencia, lo que contrasta con la riqueza y el lujo de los inmensos edificios, en los que viven los representantes del poder económico y financiero. El resto de zonas verdes previstas en el proyecto original, han sido esquilmadas para el uso terciario. Hoy sólo quedan los Jardines de Perón y los del Palacio de Exposiciones y Congresos, de escasa utilización, pues en gran parte están formados por los terraplenes que rodean los pasadizos de entrada a los complejos interiores del complejo Azca. De la Gran Vía-Parque del Proyecto Zuazo-Jansen no se hizo nada y tampoco se construyó el parque proyectado ante el estadio Santiago Bernabéu. Hoy en día ese espacio esta ocupado por un edificio. Las Ordenanzas de 1971 confirmaron el Plan General de 1963, legalizaron lo así construido (aunque rebasen la altura y la edificabilidad), con lo que se produce ya de forma clara y evidente la consolidación de la zona más como centro de negocios que como centro comercial. La realidad de Azca hoy es el resultado de la política gubernamental de los años 60 que implicaba un apoyo incondicional y total a la iniciativa privada y a la especulación salvaje del suelo.Se pasó de la pequeña especulación del Plan de 1947 a la gran especulación controlada por los grupos económicos más poderosos (banca e industria) y a la retención del suelo destinado a residencia o zonas verdes, en espera de su mayor revalorización como centro de negocios y usos más remunerativos como el de oficinas. Esto se debió a las características del planeamiento urbano, determinado por tres factores principales: - La supeditación de las necesidades urbanísticas a la política económica. - La rivalidad entre el Ayuntamiento y la Administración Central, representada por la Coplaco, que supuso actuaciones irregulares mucho mayores que si hubiera estado controlado por el Ayuntamiento. - Los ciudadanos de la zona quedaron al margen de las decisiones sobre los cambios, con lo que aumentaron los problemas que hoy sufren.


Suplemento Temático: Centros Comerciales


Fuente: www.elmundo.es
Fecha: 14/02/05

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