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Expertos Profesionales


Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

El coloso en llamas. Crisis en Madrid


Las imágenes del edificio Windsor ardiendo, con sus más de cien metros de altura, eran realmente sobrecogedoras. La gloria y la cruz del mundo en que nos ha tocado vivir, es que conocemos en tiempo real y con todo su realismo, los hechos buenos y malos que acaecen en el mundo y por ende a nuestro alrededor, pero como lo vemos con toda su crudeza, nos mantiene en vilo y con una sensación de angustia y de stress casi permanentes.

Como muchísimos ciudadanos viví el sábado de madrugada, haciendo zapping en las televisiones, la magnitud de la tragedia, en la que gracias a Dios no ha habido que lamentar desgracias personales, pero en mi observación -tal vez por haber sido uno de los apóstoles en España de los sistemas de crisis, iniciado allá por la década de los ochenta-, le daba un enfoque distinto, pensando y analizando las consecuencias que un accidente de esta envergadura tendría en una ciudad, como Madrid, de cuatro millones de habitantes.

En el curso superior de Planificación y Dirección de Seguridad Pública, una de sus asignaturas se refiere a sistemas de crisis en seguridad pública. A este curso suelen acudir responsables de seguridad de ayuntamientos, comunidades autónomas, etc., cargos políticos y técnicos, y cuando les hacía ver la necesidad de constituir un sistema de crisis y su metodología, eran reticentes a ellos, dado que ya se contaba con los de protección civil, seguridad ciudadana, etc.
En primer lugar hay que decir que el sistema de crisis en España es único, siendo su cabeza el constituido en presidencia del gobierno, con su respaldo legal, abarcándose en él todas las facetas de la vida ciudadana. Emparentados y unidos a éste, deben de encontrarse los de los ministerios (para sus ámbitos específicos); comunidades autónomas; y los municipales, conformándose los dos últimos como el nacional, aunque en sus respectivos territorios.

Un municipio dispone de sus sistemas de protección civil, de medio ambiente, de seguridad ciudadana, sanitario, etc., tendiendo a englobarse todos ellos en un edificio común, denominándosele “centro de control de emergencias” o similar, en donde se recepcionan las llamadas de emergencias de cualquier tipo, reencaminándose a la parcela del sistema de crisis que tiene que tomar acción sobre ella.

Sin embargo cualquier emergencia, aunque su superación es objeto de protección civil, medio ambiente, etc., genera una serie de problemas y de riesgos interrelacionados, que deben ser estudiados y analizados, no ya por cada parcela del sistema de crisis municipal, sino en su conjunto, debiéndose tener planificada, la constitución del gabinete de crisis, del comité de expertos, los posibles riesgos, las fortalezas y carencias de la ciudad, el catalogo de medios y recursos disponibles, el centro de situación de crisis, etc.

Por ejemplo al ver las imágenes del sábado, nada más evaluarse inicialmente la tragedia, se tendría que haber convocado al comité de expertos, con designación anterior y con reuniones periódicas, y al gabinete de crisis, que aunque lo presida el alcalde, debe de estudiar y analizar la problemática planteada, junto con las recomendaciones del comité de expertos, para ver las líneas de acción que podrían tomar y elegir la más beneficiosa para los ciudadanos. En esta ocasión, desde las cero horas del domingo, ya se preveían los problemas de circulación rodada; las implicaciones en el metro, cercanías, incluso aeropuerto; los edificios colindantes afectados y a los que no se podría acceder; los negocios que tendrían que paralizarse; los avisos a los ciudadanos, a través de radio, televisión y prensa, sobre la forma de actuar durante el día 14 y siguientes; las comunicaciones a los empresarios; las responsabilidades que se generarán, porque ¿quién resarcirá de las pérdidas de los negocios?, todo ello decidiendo y aplicando las medidas necesarias y activando los recursos disponibles para normalizar en lo posible la vida en la ciudad.

Se me dirá que todo lo anterior está en marcha, pero la realidad es que todo ha tenido que crearse desde la nada, todo ha tenido que improvisarse, cuando la ciudad de Madrid, al igual que cualquier otra ciudad de una relativa importancia, debería disponer de su propio sistema de crisis, que aglutinara y coordinara en su ejecución los de emergencias ordinarias y extraordinarias, pero que al mismo tiempo tuviera planificado, estudiado y analizado, los riesgos interrelacionados, que las emergencias anteriores, pudieran ocasionar en la vida de la ciudad, respondiendo con ello de una manera más rápida y eficaz ante la disfunción que se produce en la vida ciudadana.

Las empresas que disponían de un sistema de crisis ante la catástrofe del 11S, siguieron operando al día siguiente de la tragedia, otras no y muchas de ellas desaparecieron. El ayuntamiento de Nueva York no tenía un sistema de crisis y la ciudad se convirtió en un caos durante días. Es hora que las ciudades aprendan, que con los sistemas de crisis no se erradica la emergencia, pero se vuelve mucho más rápido a la normalidad, que no es poco.


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 14/02/05

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