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Luis Hernández Rodríguez



Técnico de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Canarias

Comentarios al artículo: Fallan muchas cosas. Quizás demasiadas


Sin lugar a dudas fallan muchas cosas, quizás demasiadas....empezando por el conocido argumento de que amparándose en el secreto de las actuaciones judiciales, tarde, mal o nunca nos enteraremos de que es lo que ocurrió, como sucedieron los hechos y cual fue la actuación en el momento del siniestro de las personas encargadas de velar por la seguridad del edificio Windsor. También sería de suma importancia, saber si el edificio cumplía la "Norma Básica" y en que situación se encontraban las instalaciones de protección y detección de incendios en el momento del siniestro.

Cuando pongo entre comillas "Norma Básica" es en clara alusión al capítulo 1 de la Norma y en concreto al Artículo 1. "Esta norma básica establece las condiciones que deben reunir los edificios para proteger a sus ocupantes frente a los riesgos originados por un incendio, prevenir daños en los edificios o establecimientos próximos a aquel en el que se declare un incendio y para facilitar la intervención de los bomberos y de los equipos de rescate, teniendo en cuenta su seguridad. Esta norma básica no incluye entre sus hipótesis de riesgo la de un incendio de origen intencional", bastante claro en definitiva.

Por tanto cabría también en alusión al artículo de D. Rafael Rueda, comentar la segunda parte de lo mencionado en el párrafo anterior. ¿Que significa básico? ¿Podemos ir por encima de lo considerado básico en seguridad contra incendios? ¿Se debería ir más allá de la "Norma Básica"?. Parece que todas estas preguntas que están en la mente de todos los técnicos dedicados a estos menesteres, nos las hacemos a diario, pero señores, hay un problema, tropezamos con la "Ley de la jungla", es decir, técnicos proyectistas, con propietarios y técnicos municipales en contínuo regateo o mejor dicho mercadeo. El archiconocido "yo te lo hago mas barato..., y no te preocupes que esto cumplirá, y te ahorrarás un dinero..."

En conclusión, por lo menos para mí, está claro que es bueno promover la libertad de mercado, la libertad y la presunción de buena ejecución de los proyectos, pero, quizás sería conveniente promover desde la Administración una política de puesta al día en las edificaciones, con exenciones de tipo fiscal, que promuevan entre los propietarios la idea de que invertir en seguridad, es una opción rentable y necesaria para el bien de su empresa y el de todos, incluso del país. También parece necesario promover entre los distintos colegios profesionales (de manera conjunta y sin rivalidades, ni buscando culpables, que muchas veces me producen naúseas) la idea de que los proyectos de incendio y seguridad deben reunir requisitos que sobrepasen los mínimos exigidos, con un estudio serio y profundo de las exigencias que plantea el uso del edificio y su seguridad y sobretodo que prime en todo momento la protección de las personas, las que usan el edificio y las que deban intervenir en caso de accidente o incendio y en la medida de lo posible las del propio edificio y la de las zonas que rodean al mismo. En difinitiva, poner de alguna forma coto a "La ley de la jungla", al final lo que está en juego son las vidas de las personas y estas para mí no tienen precio...

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Fuente: Autor
Fecha: 22/02/05

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