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Expertos Profesionales


Rosa Sandino Gómez

Licenciada en Ciencias de la Información
Máster en Prevención de Riesgos Laborales
Diplomada en Dirección de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
Cursando Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG), por la Universidad Europea de Madrid y Belt Ibérica, S.A.

Jefe de Proyectos de Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio
Formadora en Seguridad y Prevención de Riesgos Laborales
BELT IBÉRICA S.A.
rsandino@belt.es

Sin formación... olvídate de la seguridad


Demos a la formación la importancia que tiene y seamos todos conscientes de lo que la formación aporta a la seguridad de nuestra empresa. Cuando una empresa realiza su plan de autoprotección, comienza con el trabajo de campo para luego dar paso a la realización de los diferentes documentos: Evaluación, Medios de Protección, Plan de emergencia e Implantación. Y es, en este ultimo momento, donde la situación se relentiza y se pierden las prisas. La implantación consiste en el ejercicio de divulgación general del plan al personal, la realización de la formación específica del mismo y de simulacros, la investigación de siniestros, la revisión para su actualización, así como las condiciones de uso y mantenimiento de instalaciones. Pero en muchos casos, dicha implantación se reduce o se quiere entender, únicamente, como el mantenimiento de instalaciones o el dotar a los edificios de los medios técnicos necesarios para el plan de emergencia contra incendios o poniéndonos optimistas, el plan de evacuación. Y si bien es cierta, la importancia que tiene poseer medios de detección y extinción, la presencia de recursos humanos y su formación en esta materia es vital. En el momento de la evacuación, es la organización de las personas, de los trabajadores, el factor fundamental que nos llevara a conseguir una evacuación segura y esta organización y el seguir las pautas de actuación solo se consigue mediante la FORMACION a los trabajadores, que en muchos casos, no solo tendrán que proceder a realizar su propia evacuación, sino que tendrán que estar ampliamente implicados en el desalojo del edificio. Por todo esto, mi desconcierto ante cierta pasividad ante la formación. Es un hecho cierto que, este ultimo paso, el de informar y formar a los trabajadores se minimiza, lo que produce no encontrar el tiempo necesario para la impartición de esta formación o en muchos casos, para saltársela a la torera, directamente. Cuando en el centro de trabajo se produce cualquier tipo de emergencia (léase incendio o que se cae una pared, da igual) pueden suceder muchas cosas y entre ellas, claro esta, la posible evacuación y es, como he dicho anteriormente, en este momento cuando vamos a ser conscientes de que sin formación a los trabajadores, la evacuación no va a salir bien ni va a ser segura, por algo muy concreto, nadie tiene ni idea de que hacer en un momento así. La formación es el factor fundamental para implantar una cultura preventiva. Con ella se proporciona al trabajador Información, cambio de actitudes y se facilita la adquisición de destrezas. Por todos estos motivos se ha de elaborar un plan de formación que por un lado perdure en el tiempo (realizar un simulacro y dar formación una vez cada diez años, por decir algo, no sirve de nada) y por otro lado, esta formación tiene que ser acorde con las características de la empresa y del edificio que la contienen. ¿O creen ustedes que es lo mismo evacuar un colegio, un centro cultural o un banco?. Esta claro que no. Cuando se plantea la formación, es necesario tener en cuenta muchos aspectos, desde que tipo de construcción tiene el edificio cual es la actividad que se lleva a cabo dentro de él, el número de trabajadores con los que se cuenta (sobre todo en el momento de la evacuación). Debemos saber si al edificio acceden personas ajenas, medios técnicos con los que se cuenta, si existe o no la organización de equipos que intervendrán en el plan de evacuación etc. etc. etc. Y por supuesto, la formación también se ha de concebir no solo como transmisión de conocimientos, sino también como una fase de reflexión y concienciación de que las cosas puedes suceder y debemos de estar preparados por si llega el momento. Cuando surge una emergencia no es momento de pararse a pensar o a organizarse. Es el momento de actuar, de poner en practica todo lo aprendido por medio de la formación y llevado a cabo todo lo ensayado con los simulacros (parte practica de la formación). ¿De verdad creen que todo esto se puede hacer por ciencia infusa?. Pues no. Unicamente la formación dará estos conocimientos, pero si además alguien duda, la ley obliga


 


Suplemento Temático: Formación y Seguridad


Fuente: Belt Ibérica S.A.
Fecha: 19/04/05

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