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Francisco Ángel Cañete Páez


Profesor mercantil, economista y Comandante de Infantería
Caballero de la Orden de San Raimundo de Peñafort


Elogio y glosa de la oficialidad de complemento de las Fuerzas Armadas


El 29 de Junio de 1.918, S.M. El Rey Don Alfonso XIII, sancionaba con su regia firma, una “LEY DE BASES PARA LA REORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO”, mediante la cual (BASE 8ª) se organizaba en España La Oficialidad de Complemento. Parece ser que fue del propio Don Alfonso de quien partió la iniciativa de creación de esta importante oficialidad, a la que, a lo largo de su Reinado y hasta su exilio en 1.931,dio pruebas de gran cariño y afecto, hasta el punto de ordenar que en las plantillas de su Escuadrón de Escolta Real, figurase siempre alguna vacante de Oficial de Complemento de Caballería. A este tenor, y como introducción hemos de decir, que la filosofía que llevó a nuestros legisladores de 1.918, a crear esta oficialidad, sigue teniendo plena vigencia 86 años mas tarde; toda vez que el empleo de las Escalas de Complemento en los ejércitos, nos viene dado, de una parte, al intento de paliar lo mucho que cuesta a una nación, mantener en tiempo de paz y en situación de actividad permanente, los efectivos precisos para hacer frente a una potencial confrontación, así como responder a las múltiples amenazas que gravitan sobre un país en esta época incierta que nos ha tocado vivir; y de otra, el hecho fehaciente, de que para el tiempo presente y el tiempo por venir las Escalas de Complemento de las Fuerzas Armadas, están llamadas a servir como instrumento eficaz y valioso, así como importante nexo de unión entre la sociedad civil y sus ejércitos. Es por ello, que tanto los ejércitos de antaño, y aún mas si cabe los de hoy, deben contar, junto a una nómina reducida y selecta de oficiales de Academia, procedentes de la Enseñanza Superior Militar, con unos Cuadros de Mando de Complemento, que les permita completar en tiempo de paz a estos compañeros de Academia, y en tiempo de guerra, pasar a formar parte con garantías de eficacia, de ese importante “coeficiente multiplicador” que les posibilite cubrir, entre ambos, los cuadros inferiores del ejército movilizable. En el año 1.918, inicia pues la Oficialidad de Complemento su noble singladura de servicios a España. Pero sus orígenes hay que buscarlos, remontándonos a los inicios del Siglo XIX, cuando el 24 de Diciembre de 1.808, unos trescientos estudiantes de la Real Universidad de Toledo (la Universidad ha constituido desde siempre la primordial cantera de reclutamiento de la Oficialidad de Complemento), ante el peligro de la Patria invadida y amenazada en su independencia, forman el Batallón de Voluntarios de Honor, y a las órdenes del teniente coronel de Artillería Don Mariano Gil de Bernabé, combaten con valor en esta Guerra de la Independencia, siendo vivero de oficiales universitarios y origen, por tradición histórica, de nuestros actuales Oficiales de Complemento. Durante la Monarquía de Don Alfonso XIII, los Oficiales de Complemento prestan servicio activo en los distintos Cuerpos, Centros y Dependencias Militares del Ramo de Guerra, y muchos de ellos se ofrecen voluntarios, incluso con renuncia expresa al percibo de sus haberes, para ir a combatir a las campañas de África. La República, no sólo mantiene esta oficialidad, sino que intenta potenciarla, si bien, minorando el marcado carácter elitista, que al parecer adornaba la misma, durante la monarquía de Don Alfonso XIII. Pero como ha sucedido casi siempre, cuando de reestructurar esta Escala se ha tratado, el cese en el Ministerio de la Guerra de Don Manuel Azaña (septiembre de 1.933), unido a otras varias y desafortunadas circunstancias, hicieron que las reformas de esta Oficialidad quedasen inéditas, llegándose a nuestra Guerra Civil, con una Oficialidad de Complemento tan reducida en sus efectivos, que obliga a los contendientes de uno y otro bando, a formar apresuradamente, mediante unos cursos breves pero intensivos, a los jóvenes mejor preparados culturalmente de entre sus filas y promoverlos a alféreces, si bien con carácter provisional, en el bando nacional y a tenientes “en campaña”, en el de la República. Finalizada la campaña civil, la Oficialidad de Complemento se reestructura por Ley de 8 de Agosto de 1.940, en base a la Milicia Universitaria, creándose por Decreto de 14 de Marzo de 1.942 la Instrucción Premilitar Superior (IPS), que durante tres décadas, va a constituir la primordial cantera de formación de Oficiales de Complemento en España. Bajo las lonas de las tiendas de campaña de los campamentos de la Milicia Universitaria (15 alumnos en cada tienda), se curtieron en un mejor servicio a España, una gran parte de la juventud universitaria de nuestra Patria. Por los campamentos de la IPS pasaron hombres que destacan hoy en el seno de la diplomacia, de la medicina, del periodismo, de la economía, del comercio, del derecho, de la política, etc.; hombres que junto a su carrera civil siempre se han sentido orgullosos de su condición de oficiales de Complemento. Citaré sólo a tres, que formados en las filas de la Milicia Universitaria, han tenido el alto honor de presidir, una vez instaurada la democracia en España, el Gobierno de la Nación : Los Alféreces, Don Adolfo Suárez González (de Infantería), Don Leopoldo Calvo-Sotelo (de Ingenieros) y Don Felipe González Márquez (de Infantería). La Milicia Universitaria en fin, vino a llenar un vacío importante en la vida española de postguerra. Los jóvenes oficiales de la IPS, con su simpática y alegre popularidad, alegraron durante años con su presencia los paseos de nuestros pueblos y ciudades con guarnición militar. Ellos, con su alegría, con su aire intranscendente y a veces ingenuo, fueron plenamente conscientes de la hora histórica que les había tocado vivir, y aportaron con la mas expresiva y generosa sencillez, la carga sublime y emocionada de su estilo, para un mejor servicio al Ejército y a España. Y en aras al juramento prestado ante la bandera de la Patria en una mañana de estío, cuatro de estos oficiales de complemento y un suboficial de la misma Escala, cuando las circunstancias lo exigieron, supieron ofrendar su joven vida a la Patria al morir por ella en acción de guerra, uno, en la campaña contra el “maquis” y el resto en la Guerra de Ifni-Sáhara. En Agosto de 1.972, se clausuran los campamentos de la Milicia Universitaria, tras 30 años de fructífera existencia. Unos nuevos planes de estudios para la Formación de Oficiales de Complemento, encomendaban, primero a la IMEC (Instrucción Militar para la Escala de Complemento) y posteriormente al SEFOCUMA (Servicio de Formación de Cuadros de Mando) el Reclutamiento y Desarrollo de esta oficialidad complementaria. Finalmente, y desaparecido el Servicio Militar Obligatorio en España, la Ley 17/1.999 reestructura de nuevo la Oficialidad de Complemento, para adecuarla a los principios que informan el actual concepto de defensa. Los universitarios españoles (mujeres y hombres) que a partir de ahora, y con carácter voluntario acudan a la llamada del Ejército (este año 2.004, y por lo que al Ejército de Tierra respecta, se han convocado 268 plazas para Aspirantes a Oficial de Complemento), lo harán por el honor que supone situar junto al título de Ingeniero, Arquitecto, Licenciado ,etc, el Real Despacho de Oficial del Ejército.. Herederos y depositarios del noble legado transmitido por sus antecesores,nuestras futuras damas y nuestros futuros caballeros aspirantes a oficial de Complemento saben, que habrán de esforzarse al máximo para ser dignos del honor, que un día ya lejano de Junio de 1.918, nos fue conferido por el Rey Alfonso XIII, de poder formar parte de las nobles filas del Cuerpo de Oficiales del Ejército Español. Y ya para concluir, quisiera recordar tan sólo, que durante 86 años, Oficiales de Complemento han venido completando en forma ininterrumpida, y tanto en paz como en campaña los cuadros inferiores de nuestro ejército. Oficiales de Complemento, combatieron ya –desde 1.918- en las Campañas de Marruecos, en la Guerra Civil, en la Campaña de Rusia, en la lucha contra el “maquis”y en la Campaña de Ifni-Sáhara, siendo muchos los caídos en acción de guerra y consiguiendo con su valor y heroísmo acrecentar el brillo inmarcesible de la Escala de Complemento con el fulgor de seis Cruces Laureadas de San Fernando individuales y cincuenta y una Medallas Militares también individuales, otorgadas a otros tantos oficiales de esta Escala por sus indiscutibles y valiosos méritos en campaña. Esta ha sido la contribución de la Oficialidad de Complemento a España y a su Ejército.


Suplemento Temático: Formación y Seguridad


Fuente: La Razón
Fecha: 03/07/04

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