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Expertos Profesionales


Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

La gesta del Dos de Mayo en el 2006


He querido dejar pasar unos días para hablar de la gesta del “Dos de Mayo”, conmemoración que tiene mucha importancia en Madrid, al ser la fiesta de la Comunidad, pero en las provincias -¿o habría que llamarla naciones?-, los actos se circunscriben al ámbito militar, pronunciándose una alocución por un capitán de artillería para a continuación rendir homenaje a los caídos en el Parque de Monteleón, indicando para los curiosos que esta conmemoración militar fue instituida por las Cortes Españolas en el principio de las ideas democráticas del siglo XIX.

He escrito tres libros referentes a la Guerra de la Independencia sin que con ello quiera decir que sea un experto, ni mucho menos, pero al menos existe una constancia de haber investigado sobre el tema, haciendo esta aclaración porque tal vez las reflexiones que expondré a continuación pueden herir la susceptibilidad de algunos, esperando por supuesto que mi españolismo quede fuera de toda duda.

El Dos de Mayo es el día, en que herido de muerte el Gobierno de la Nación, el Pueblo se alzó en armas contra la “perfidia francesa”. Desde el pueblo de Móstoles, su alcalde y otras autoridades remitieron un bando a toda España, entre cuyos términos se expresa: ”como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo, después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son”. Se suele añadir a este bando como preámbulo del mismo, una breve arenga de Andrés Torrejón, alcalde de Móstoles, que es el más conocido y que se enseña o al menos se enseñaba en los colegios: “La Patria está en peligro, Madrid perece víctima de la perfidia francesa. Españoles acudid a salvarla”.

A partir de este momento comienza la Guerra de la Independencia: la batalla de Bailén; las sucesivas batallas con escasas victorias y constantes derrotas; los guerrilleros, artífices históricos de la victoria final; la alianza con Inglaterra; y un largo rosario de seis años que culminaron con las Cortes de Cádiz y el preludio de España en la democracia. ¿Pero fueron así las cosas? ¿Luchó España como una nación contra los invasores? ¿Había poderes aceptados en todo el territorio?, siendo éstas algunas de las preguntas a responder, porque muy a pesar nuestro, tras ese grito de unión y libertad, los españoles comenzamos a desunirnos, y de esta forma, ante la ausencia del Rey, que era como decir del Gobierno de la Nación, cada región, antiguo reino, capitanía general, incluso cada pueblo, se proclamó soberano de su propio destino, constituyendo “Juntas Soberanas”, declarando la guerra a Napoleón, teniendo Inglaterra que firmar un convenio con casi todas ellas.

Las derrotas sucesivas de los ejércitos españoles se debió principalmente a la inexistencia de un poder central, en definitiva un Gobierno, que llevara a cabo la “conducción de la guerra”. No solamente hubo escasa coordinación operativa entre los ejércitos que habían constituidos las diferentes Juntas, sino que incluso algunas de ellas prohibieron a sus generales llevar a cabo esta coordinación por considerarlas hostiles.

Las Juntas se trasplantaron a América, comenzando la guerra de Emancipación, con la descomposición de todo el imperio español.

Los guerrilleros, mitos indiscutibles de la victoria final, lucharon circunscritos a un territorio.

La Regencia, intento de gobernar a España con todas sus posesiones desde la sitiada Cádiz, lo único que hizo fue dar legalidad a lo que de centrífugo se estaba produciendo.

Por ello no debemos alegrarnos del “Dos de Mayo”, porque con él se inició la descomposición nacional.

Hoy día, 198 años más tarde, un Gobierno sin rumbo definido o al menos sin indicarlo claramente a los ciudadanos, asiste complaciente a la diáspora española, en donde cada región, cada antiguo reino, cada unidad sea histórica o no, se quiere declarar soberana, quiere ser una nación o una realidad nacional, quiere que sus ciudadanos sean los únicos responsables de su destino.
Por el “Dos de Mayo” todos los españoles vibramos en el pasado porque parecía un referente a la unidad de España, sin embargo vemos que no fue tal como nos lo cuenta la historia oficial. Hoy día, 198 años más tarde, no sabemos qué es España, ya que sus antiguas regiones y reinos, son naciones, incluso en declaraciones oficiales algunos de sus líderes se consideran no españoles.

Andrés Torrejón hablaba de “Patria”, ¿cómo podemos decir ahora? El Diccionario de la Lengua España la define como “Nación propia nuestra, con la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras que cautivan la amorosa adhesión de los patriotas”. Decir ahora que la “Patria está en peligro” es una nimiedad, porque si Patria se identifica con Nación, al existir varias, habrá también varias Patrias, ya que reconocer que España es “Patria común”, como dice la vigente Constitución, sería un eufemismo, debido a que estamos reconociendo que no existe la “Nación española”, a no ser que creemos nuevos conceptos de derecho internacional.

En 1808 nos enfrentamos los españoles a una invasión militar, pero también a una invasión ideológica. Hoy en el 2006 nos enfrentamos a nuevas amenazas, centrándonos en dos el “laicismo” y una clara desintegración nacional. En 1808 se produjo por un Gobierno débil e ineficaz, en 2006 …


Fuente: Rafal Vidal
Fecha: 09.05.06

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