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Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

 Expertos

Rafael Vidal Delgado

Coronel de Artillería(R)
Diplomado de Estado Mayor
Doctor en Historia por la Universidad de Granada

Diplomado y profesor del Master Ejecutivo en Dirección de Seguridad Global (MEDSEG)
Diplomado y profesor principal del Master Ejecutivo en Dirección de Sistemas de Emergencia (MEDSEM)
Asesor de Planificación Estratégica de Belt Ibérica, S.A.

BELT IBÉRICA S.A.
rvidal@belt.es

Los desafíos de la Seguridad para 2013


EL DIRECTOR Y EL DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD

2012 un punto de inflexión

 

El año 2012 puede considerarse de “inflexión” para la Seguridad. Aparentemente nada ha cambiado desde 2009: los riesgos son similares, las medidas mitigadoras también y la percepción de los ciudadanos en lo que respecta a la seguridad permanece casi idéntica. ¿Qué ha ocurrido entonces?

 

Lo que verdaderamente diferencia este final de 2012 con respecto a los anteriores y que modificará a partir de ahora la gestión de la seguridad, es la consideración por las autoridades políticas y por los estudiosos y tratadistas del tema, en que la forma tal como hasta la fecha se había llevado a cabo, ya no sirve para los tiempos que se avecinan, dado que los riesgos que aparecen en el horizonte tienen más repercusiones a largo plazo de los que se creían.

 

Por de pronto las leyes de seguridad ciudadana, protección de la seguridad ciudadana, seguridad privada, etc., tienen que ser revisadas y adaptadas a los nuevos tiempos.

 

Conocimiento del Director de Seguridad

 

El tecnicismo que exige la gestión de la seguridad, en este caso “privada”, exigirá una mayor profesionalización y mayores capacidades formativas de los directores de seguridad, siendo implacable el mercado con aquellos que no se adapten a las nuevas perspectivas. El año pasado ya apuntábamos los nuevos conocimientos: seguridad física; de la información y protección de datos; protección de la gestión del conocimiento; protección del patrimonio; de las infraestructuras críticas y principalmente de las redes de comunicaciones; adecuación a las buenas prácticas preconizadas por el Esquema Nacional de Seguridad, aunque no nos afecte directamente; implicación casi directa en la seguridad ciudadana y muy especialmente antiterrorista; luchas contra la delincuencia y crimen organizados; implicación en la lucha contra la corrupción; investigación de hechos presuntamente delictivos en las respectivas organizaciones; utilización fluida de las herramientas de crisis, inteligencia y contrainteligencia competitivas; y otras capacidades y conocimientos que sería muy prolijo relacionar.

 

Dentro del ámbito administrativo, el director de seguridad debe constituirse en un gestor de recursos y servicios, con los suficientes conocimientos legales, no solo en la profusa normativa de seguridad, sino también en cuestiones de personal, laboral y de contratación, y como no, en los temas financieros, de elaboración de presupuestos, diseño de un plan estratégico o táctico por objetivos. De adquisición de recursos, con la elaboración de los pliegos de prescripciones técnicas, seguido tras la adquisición y funcionamiento de lo contratado del suficiente conocimiento sobre su mantenimiento.

 

El director de seguridad del futuro próximo no debe ser un superhombre o supermujer, pero sus conocimientos tienen que ser multidisciplinares, abarcando facetas tan diversas y dispares como: jurídicas, personales, psicológicas, de liderazgo, de mantenimiento, etc., debiendo tener los suficientes de cada uno de ellos, primero para poder resolver cualquier incidencia en consonancia con la ley, y segundo, para saber a qué experto tiene que recurrir para cuando el problema tenga un carácter tan complejo que exija que dictaminen sobre él verdaderos especialistas en el tema. Pero a la postre la evaluación final siempre será responsabilidad del director de seguridad.

 

Cuando el director de seguridad actúe en sectores específico como: protección del patrimonio histórico, financiero y bancario, nuclear, sustancias peligrosas, etc., tendrá que ampliar sus conocimientos a estas materias, no siendo las mismas una resta de las anteriores, sino una adición.

 

La ampliación de la influencia de la seguridad privada al ámbito marítimo, le obliga a disponer de los suficientes conocimientos en derecho marítimo e internacional.

 

POLÍTICA OFICIAL SOBRE LA SEGURIDAD

 

Comparecencia del Ministro del Interior

 

El Ministro del Interior en su comparecencia ante la Comisión de Interior del Congreso para explicar las líneas maestras de su departamento, expuso de forma inicial que la seguridad debe entenderse de una forma muy amplia y que sobre esa misma concepción desarrollaría todo el programa de su Departamento. Diez líneas estratégicas definió el Ministro, apuntando desde los riesgos emergentes contra los que se enfrenta la sociedad; pasando por protección del patrimonio histórico y cultural; y llegando a la coordinación no solo entre los cuerpos policiales sino de todos aquellos involucrados en la seguridad.

 

Por supuesto en una declaración programática de comienzo de legislatura solamente expone buenas intenciones, y desde luego, nada más escuchar, conocer y estudiar el texto de la comparecencia, se dedujo que para llevar a cabo todo lo anterior era necesario modificar la legislación. En estos momentos parece que se están elaborando sendas reformas en las leyes de seguridad ciudadana y de seguridad privada, las cuales, junto con las de protección de infraestructuras críticas, del esquema nacional de seguridad, protección de datos, comercio electrónico, etc., hará que España disponga de una estructura legal suficiente para hacer frente a las nuevas amenazas.

 

NUEVAS AMENAZAS

 

El terrorismo islamista del Sahel

 

Puede resultar significativo que la primera referencia del Ministro fuera a la libertad de los ciudadanos y preservarlos de la amenaza terrorista: “En primer lugar, el primer objetivo de este ministerio es garantizar a todos los ciudadanos el pleno disfrute de sus derechos y libertades, libre de la violencia terrorista o de su amenaza. Por ello el Ministerio del Interior desarrollará una estrategia antiterrorista integral que nos permita responder eficazmente a los riesgos y amenazas a los que debe hacer frente nuestro país”.

 

Podría parece excesivo hablar de terrorismo cuando “nuestro” enemigo tradicional: ETA, casi se ha erradicado, sin embargo emerge en el horizonte un negro nubarrón, materializado en “terrorismo islamista”, del que muchos políticos quieren considerar que es una exageración de los analistas de inteligencia.

 

Últimamente se habla en los medios de Malí, narrándose que todo el norte del país, es decir una extensión mayor que la península Ibérica, se ha instalado un poder yihadista, hermanado a la consultora del terror: al-Qaeda, que pretende instaurar un “califato islámico” a las mismas puertas de Europa, considerando que no solamente son “infieles” los que no son musulmanes, sino que la inmensa mayoría de éstos tienen también que ser reconducidos a la nueva fe, aunque sea a la fuerza. Algunas de sus manifestaciones públicas, escasas por cierto, se declaran como los “nuevos almorávides”, aquellos monjes mahometanos soldados, que procedentes del Sahel, avasallaron en poco tiempo todo el norte de África, desembarcando en España, amenazando a la Cristiandad en su ala occidental.

 

El Papa Urbano II, conocido como el predicador de la primera Cruzada, fue consciente del peligro de aquellos fundamentalistas islámicos, promoviendo que uno de los mejores generales cristianos, el Cid Campeador, los combatiera y derrotara a las puertas de Valencia, frenando en seco su avance hacia el norte. Por levante, Godofredo de Buillón, al mando del ejército cruzado derrotó a los turcos selyúcidas y a la más peligrosa rama islámica, la de los fatimíes, muy próximos a los almorávides.

 

Europa se enfrenta en los próximos años a una gran ofensiva terrorista. Al norte de Malí, afluyen miles de desarraigados, hartos de las diferencias de clases existentes en el Sahel, en donde más de 50% de la población se encuentra esclavizada por la otra parte. A estos descontentos se les adoctrina en los principios coránicos más estrictos, interpretando las palabras de paz de Profeta Mahoma, en diatribas de odio hacia los que no profesen la verdadera Fe.

 

Desde los campos de instrucción se instruyen terroristas, prestos a buscar el paraíso. Los miles y miles de kilómetros de desierto impiden “cerrar” ese “califato en ciernes”, hacia donde se dirigen armas, municiones y explosivos y desde donde salen los hombres y mujeres armados en busca de la “gloria eterna”.

 

Occidente es consciente del problema, a menos a nivel de gobiernos, viéndose impotentes por actuar militarmente en esa zona, ante la presión de los países africanos. En la actualidad se pretende constituir una fuerza militar panafricana, capaz de derrotar al “califato” en pocos años. Pero las perspectivas no son halagüeñas, dada la corrupción existente en los países del Sahel.

 

España, como frontera sur de la Unión Europea y como territorio conquistado, en su momento, por los almorávides, es el primer país amenazado. Por ello es indispensable que la Seguridad española: pública y privada, tenga como uno de sus objetivos luchar de forma coordinada contra esa lacra.

 

El crimen organizado y narcotráfico será otra de las grandes amenazas futuras. Se dirá que ya hace tiempo que campean por el planeta, pero ahora tienen una base terrestre en el Sahel, porque “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, no dudando los islamistas de aliarse con estas corporaciones del mal, como forma de destruir moral y físicamente a los occidentales.

 

Ataques financieros

 

En el conjunto de riesgos que amenazan a los países desarrollados se encuentra el “ataque financiero”, denominación dada con poca fortuna desde estas líneas, pero que tal vez explicándolo se pueda entender mejor.

 

Vivimos una terrible crisis económica. Se habla de “rescate”, de inversión extranjera, de compra de deuda, etc.. Pues bien todo ello conlleva la posibilidad de que seamos menos “libres” que en la actualidad.

 

Pululan por el mundo los llamados “fondos soberanos”, siendo en realidad fondos de inversión de capital público. Estos fondos se nutren de los superávit de determinados países. En la actualidad, excepto el potente fondo soberano Noruego (que lo defiende de la Unión Europea), muchas naciones emergentes, entre ellas China y las petroleras árabes, disponen de cuantioso capital que, comprando “deuda” de un país, se pueden hacer “dueño” del mismo y establecer una serie de cortapisas y de obligaciones de todo tipo.

 

Por todas partes se anuncia, casi como una fiesta, la inversión de petrodólares, y de capital asiático, pero si con estas inversiones adquieren más del diez por ciento del PIB nacional, es como si tuvieran el diez por ciento del capital de un país y de todos es sabido que con el 10% se puede dominar una corporación.

 

No sería labor de los departamentos de seguridad (en caso estatal desde Presidencia del Gobierno o ministerio del Interior) pergeñar financieramente el tema, pero debería sin lugar a dudas, a través de analistas y estudios diversos, efectuar un informe de inteligencia, en donde apareciera el trasfondo de los inversores. La inteligencia define un escenario futuro posible y en consonancia con él, bien el Consejo de Administración o el Gobierno de la nación, debe tomar la decisión de aceptar o no esa “supuesta ayuda”.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

 

Poco se conoce de la normativa que está elaborando el Ministerio del Interior, pero todo apunta en lo concerniente a la seguridad privada que habrá nuevas denominaciones y mayores responsabilidades y por tanto mayores exigencias para actuar como integrante de la seguridad privada.

 

De hecho los límites entre las seguridades públicas y privadas se difuminan, porque la pretensión es que todos coadyuven a la seguridad común de todos los españoles. Este hecho reafirma la expectativa del párrafo anterior, en el sentido que la seguridad privada debe profesionalizarse mucho más de lo que es actualmente y que las empresas de seguridad deben sujetarse a un código deontológico, al igual que los vigilantes (parece que en el futuro serán agentes), auxiliares y otras personas de la seguridad privada. En este sentido el director de seguridad adquiere su verdadera dimensión, dejando de ser un jefe de seguridad de una organización (no empresa de seguridad) a un alto directivo de la misma.

 

El Departamento de Seguridad debe ser la mano derecha del decisor, porque no se puede avanzar en un proyecto empresarial o político sin conocer previamente los riesgos a los que nos enfrentamos, así como las vulnerabilidades que tenemos. Este departamento deja de ser un tercer o cuarto nivel jerárquico para convertirse en el segundo nivel y además actuando como staff personal del presidente.

 

En España la seguridad, en su concepción más estratégica, ha pasado a depender de la Presidencia del Gobierno a través de la Vicepresidenta. La empresa o cualquier institución privada tendrá que actuar de igual manera si quiere pervivir en el mundo tan cambiante y oscuro que se nos avecina.

 

DEDICATORIA: A los miles de directores de seguridad que han pasado por las aulas de Belt Ibérica, S.A. y a los que he tenido de alumnos, para que sepan afrontar los retos futuros.

Felicidades por estas entrañables fiestas y feliz 2013.

Con afecto

 

Rafael Vidal

 


Fuente: Rafael Vidal
Fecha: 2012-12-21

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