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Dirección y Gestión de la Seguridad Global.

 

 Expertos

Pedro Baños Bajo


Teniente Coronel
Departamento de Estrategia del Centro de Estudios Superiores de la Defensa Nacional (CESEDEN)

Geopolítica de la diplomacia: de la clásica a la digital


 Artículo cedido por:


 
Resumen:

A lo largo de los siglos, la diplomacia ha sido uno de los elementos fundamentales con
los que los Estados han ejercido su poder. En la mayoría de los casos, disponer de un buen servicio diplomático ha sido esencial para incluso la supervivencia de las naciones. Los errores del mundo diplomático han llegado a desembocar en conflictos armados. Actualmente, en el mundo tan sumamente complejo que vivimos, la diplomacia renueva su importancia geopolítica, teniendo que adaptarse a las tecnologías de las era digital. El país que se quede atrás en este campo debe ser consciente del riesgo en que pone a sus ciudadanos.
 
Introducción

«La diplomacia es el arte de conseguir que los demás hagan con gusto lo que uno desea que hagan».
Dale Carnegie, escritor estadounidense.

La palabra «diplomacia» puede hacer referencia tanto a
una actividad como a una institución. En el primer sentido del término, se podría definir como la acción de relacionarse e interactuar los Estados entre sí. Por lo que respecta al segundo, se trataría de la organización estatal y de las personas que en ella trabajan con la finalidad de velar por los intereses de su nación mediante la relación con otros países.

Desde sus orígenes, se ha tratado del establecimiento de relaciones pacíficas entre entidades políticas, ya fueran imperios, reinos o naciones.

El origen y evolución de la diplomacia

«Los embajadores tienen como misión obtener sin guerra lo que el gobernante necesita».

Jenofonte,
Ciropedia

Los orígenes etimológicos se remontan a la antigua Grecia, concretamente a la palabra diploun- de doblado en doso doble-, empleada para hacer referencia a los diplomas (διπλομα). Este diploma era un tipo de documento oficial, una especie de carta, empleado por los enviados de una autoridad para garantizarles su seguridad durante los viajes. Tenía como característica estar doblado y sellado de alguna manera, de modo que solo pudiera ser abierto por el destinatario, normalmente otra autoridad política. De este modo, el portador del diploma pasaba a convertirse en diplomático. Del griego pasó al latín diploma, y siglos después se transformaría en el diplomatie de la lengua francesa y el diplomatics en inglés.
 
Poco a poco, el contenido de la palabra diplomacia fue ampliándose para incluir a los documentos con los que se relacionaban las cancillerías e incluso al archivo y conservación de documentación oficial. A partir de principios del siglo XVI, se empezó a emplear el término «diplomático» para hacer mención a la codificación de la escritura que se empleaba para validar los diplomas emitidos por las autoridades eclesiásticas.
 
Se considera que la primera escuela diplomática fue creada en 1701 en la Santa Sede, por iniciativa del papa Clemente XI, a la que se dio el nombre de Academia de nobles eclesiásticos. Pero no sería hasta finales del siglo XVIII cuando se empezara a emplear la palabra «diplomacia» en el sentido actual de gestión de las relaciones y las negociaciones entre naciones por parte de funcionarios gubernamentales en representación de su Estado. En ese momento, Edward Burke, un parlamentario británico, propuso que sustituyera al término «negociación» que se había usado hasta
entonces para igual fin.
 

Suplemento Temático: Los nuevos retos del Director de Seguridad

 


Fuente: IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos)
Fecha: 2018-05-21

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