Seguridad
Corporativa y Protección del Patrimonio
Merrill lynch advierte de que tras el
11-s es preciso prever el riesgo de "destrucción total"
El atentado en las
Torres Gemelas en Nueva York creó una situación de destrucción
total no prevista en ninguno de los planes de emergencia de las
empresas allí presentes. El banco de inversión Merrill Lynch se
encontró esa mañana con que las 9.000 personas que tiene
empleadas en sus cuatro edificios del World Financial Center habían sido
evacuadas y que había perdido el 99,9 por ciento de su
capacidad de transmisión de datos, ya fuera por teléfono, correo
electrónico o cualquier otro medio, por lo que sus tres salas de
operaciones dejaron de funcionar.
Según informa el diario
Expansión, tras asegurar la seguridad de los empleados, los
esfuerzos de la firma se centraron inmediatamente en reactivar la
actividad empresarial para operar en cuanto volvieran a abrir los
mercados, lo cual sucedió el pasado 17 de septiembre.
Merrill Lynch consiguió
activar un nuevo centro de datos en menos de doce horas
después del atentado y, en una semana se consiguió reconstruir
las tres salas de operaciones en otros edificios, para lo que se
trabajó en turnos de hasta 20 horas, según el responsable de Tecnología
de la empresa, John McKinley.
Asimismo, en las
primeras 24 horas tras el atentado se puso en marcha una unidad
especial que en seis minutos configuraba cada uno de los más de
10.000 ordenadores que reemplazaron a los que quedaron en las
oficinas evacuadas, por lo que los 9.000 empleados de la compañía
volvieron a trabajar en otras oficinas el 20 de septiembre.
Estas medidas han
supuesto un coste para la empresa que será de "decenas de millones de
dólares", según McKinley, aunque en parte será cubierto por los
seguros.
McKinley extrae varias
conclusiones de esta catástrofe:
-
En primer lugar, es
preciso "prever escenarios de destrucción total".
-
Sólo es posible funcionar
cuando "también funcionan otras compañías que nos prestan servicios
esenciales".
-
El riesgo aumenta
en aquellas compañías en las que sus divisiones están más
centralizadas.
-
El riesgo disminuye si
se dispone de unas instalaciones secundarias alejadas de las
principales, ya que así se conseguirá eludir emergencias que impliquen
la supresión de determinados suministros, como la electricidad o las
telecomunicaciones.
-
El uso de un mismo
tipo de ordenadores y terminales en toda la compañía facilita su
sustitución en caso de emergencia.
-
Es preferible disponer
de espacios abiertos, que pueden ser adaptados a las necesidades
surgidas en casos excepcionales.
Fuente: Expansión
21.11.01