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Martes, 11 de diciembre de 2001


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

Merrill lynch advierte de que tras el 11-s es preciso prever el riesgo de "destrucción total"

 

El atentado en las Torres Gemelas en Nueva York creó una situación de destrucción total no prevista en ninguno de los planes de emergencia de las empresas allí presentes. El banco de inversión Merrill Lynch se encontró esa mañana con que las 9.000 personas que tiene empleadas en sus cuatro edificios del World Financial Center habían sido evacuadas y que había perdido el 99,9 por ciento de su capacidad de transmisión de datos, ya fuera por teléfono, correo electrónico o cualquier otro medio, por lo que sus tres salas de operaciones dejaron de funcionar.

Según informa el diario Expansión, tras asegurar la seguridad de los empleados, los esfuerzos de la firma se centraron inmediatamente en reactivar la actividad empresarial para operar en cuanto volvieran a abrir los mercados, lo cual sucedió el pasado 17 de septiembre.

Merrill Lynch consiguió activar un nuevo centro de datos en menos de doce horas después del atentado y, en una semana se consiguió reconstruir las tres salas de operaciones en otros edificios, para lo que se trabajó en turnos de hasta 20 horas, según el responsable de Tecnología de la empresa, John McKinley.

Asimismo, en las primeras 24 horas tras el atentado se puso en marcha una unidad especial que en seis minutos configuraba cada uno de los más de 10.000 ordenadores que reemplazaron a los que quedaron en las oficinas evacuadas, por lo que los 9.000 empleados de la compañía volvieron a trabajar en otras oficinas el 20 de septiembre.

Estas medidas han supuesto un coste para la empresa que será de "decenas de millones de dólares", según McKinley, aunque en parte será cubierto por los seguros.

McKinley extrae varias conclusiones de esta catástrofe:

  • En primer lugar, es preciso "prever escenarios de destrucción total".

  • Sólo es posible funcionar cuando "también funcionan otras compañías que nos prestan servicios esenciales".

  • El riesgo aumenta en aquellas compañías en las que sus divisiones están más centralizadas.

  • El riesgo disminuye si se dispone de unas instalaciones secundarias alejadas de las principales, ya que así se conseguirá eludir emergencias que impliquen la supresión de determinados suministros, como la electricidad o las telecomunicaciones.

  • El uso de un mismo tipo de ordenadores y terminales en toda la compañía facilita su sustitución en caso de emergencia.

  • Es preferible disponer de espacios abiertos, que pueden ser adaptados a las necesidades surgidas en casos excepcionales.

 

Fuente: Expansión
21.11.01

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