Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
cada
país decidirá si sacrificar a todas las vacas de una granja en que se
registre un caso de eeb
La Comisión
Europea ha propuesto nuevas medidas de control de la
encefalopatía espongiforme bovina (EEB), o mal de las 'vacas locas',
entre ellas que cada país pueda decidir si debe o no
sacrificar a las reses de una explotación en la que se ha
registrado un caso de EEB, lo que venía haciéndose hasta ahora en toda
la Unión Europea.
Por el
contrario, se pretende adelantar la obligación de someter al test
priónico a todas las vacas en riesgo o destinadas al consumo que
sean mayores de 24 meses (hasta ahora sólo se realizaba a partir
de los 30 meses). Asimismo, los estados miembros deberán aplicar estos análisis
de forma aleatoria a ovejas y cabras, con lo que se pretende
prevenir la encefalopatía de estos animales, conocida como tembladera.
El plazo
de prohibición de los piensos animales se prorroga de forma
indefinida y los test priónicos serán obligatorios para todas las
vacas de más de 30 meses que hay en Europa, unos 40 millones (3,4 de
ellas en España).
Paralelamente
a estas medidas de detección, Bruselas también ha previsto medidas
para potenciar la investigación sobre esta epidemia, por lo que
está previsto aportar 4.000 millones de pesetas adicionales a la
investigación para combatir estas enfermedades.
España
gastará 100.000 millones
Estas
medidas contra el mal de las 'vacas locas' suponen un elevado coste que
en España amenaza con volver a abrir el enfrentamiento entre el Gobierno
central y los de las comunidades autónomas, ya que, tras los
60.000 millones de pesetas gastados hasta junio del 2001, nadie quiere
hacerse cargo de los 40.000 millones que estas medidas pueden
suponer para España en lo que resta de año.
El acuerdo
alcanzado entre estos ejecutivos el pasado mes de diciembre concluye al
final del presente mes y debe ser renovado, por lo que todas las partes
implicadas quieren reducir su aportación al presupuesto. De
momento, el Gobierno central ha descartado la posibilidad de establecer
una tasa sobre la carne.
Hasta
ahora, el Ejecutivo central, el autonómico y los ganaderos
financian por partes iguales (33 por ciento) la retirada y
destrucción de las reses muertas en las explotaciones, lo que
supuso un total de 7.246 millones de pesetas en el primer semestre de
2001. Del mismo modo se repartió el costo de una campaña de
información y promoción de la carne de vacuno, que costó 1.000
millones de pesetas.
A estas
cifras se suman otros gastos como la compra de tests, la gestión de los
laboratorios y su personal, las ayudas al sector, lo cual acaba sumando
100.000 millones de pesetas de gastos previstos para todo el año 2001.
El País
ABC
13.06.01