Seguridad Pública y
Protección Civil
los servicios postales de todo el
mundo continúan en alerta y exigen mayor protección
La
inquietud se mantiene ante la inminente campaña de Navidad
Los carteros
estadounidenses reclaman mayores medidas de protección como
consecuencia de que el servicio postal de EE UU está siendo
utilizado como instrumento de ataque por los terroristas, con el
envío de paquetes y cartas contaminados con esporas de carbunco.
Los sindicatos del sector
han exigido ante los tribunales el cierre de las instalaciones
contaminadas, como se ha hecho con la Cámara de Representantes del
Capitolio. Los trabajadores del servicio postal de EE UU (US Postal) ya
han visto morir a dos compañeros víctimas del ántrax y se
quejan de la apertura de estafetas, mientras edificios
representativos como el Congreso fueron cerrados por el miedo al
carbunco.
Unión Postal
Internacional, el organismo de la ONU encargado del sector, ha
enviado un boletín interno a todos sus trabajadores en el que
facilita una serie de medidas de seguridad, fundamentadas
básicamente en la prudencia, y, para aquellos que manejan envíos
comprometidos -como los internacionales-, ofrece la posibilidad de
trabajar, previa petición, con guantes y mascarillas.
Por otra parte, después
de la muerte de los dos carteros, más de 14.000 empleados del US
Postal están sometidos a tratamiento en todo el país, en especial en
zonas de Nueva York, Nueva Jersey y Washington, donde se está reteniendo
el correo de cientos de miles de ciudadanos para comprobar que está
limpio.
El movimiento postal
a escala nacional en EE UU ha bajado notablemente desde el 11 de
septiembre -día de los atentados contra las Torres Gemelas y el
Pentágono-, se ha ralentizado y amenaza con ser hasta bloqueado.
En total, cada año se mueven cerca de 22.000 millones de envíos (se
calcula que cada uno de los 280 millones de habitantes del país recibe
anualmente un promedio de 1.000 piezas de correo, entre cartas
convencionales, facturas, comunicaciones bancarias y ofertas y correo
basura).
Todo lo que está
sucediendo repercute económicamente en los servicios postales de todo
el mundo, en especial en el US Postal, que facturó 528.000 millones
de dólares en el pasado ejercicio. Además del recorte de ingresos que
puede suponer una mala campaña navideña, hay que afrontar mayores
inversiones en seguridad, las pérdidas como consecuencia de no poder
transportar por avión los envíos en los días posteriores al 11-S y la
nueva normativa que impide que los paquetes postales viajen en vuelos de
pasajeros.
En lo que se refiere a la
campaña de Navidad, tanto ciudadanos como empresas se están
planteando el envío tradicional de felicitaciones y se baraja la
posibilidad de utilizar el correo electrónico y se ha llegado
incluso a proponer que los envíos se hagan en sobres de plástico
transparente. En España, American Express lanzó hace unos
días una desafortunada campaña navideña, al enviar a sus clientes un
sobre con la leyenda "Abra y espolvoree" y unos polvos en su
interior (que imitaban copos de nieve), y que han inquietado, ante la
situación internacional, a los ciudadanos.
Tanto Correos y
Telégrafos como Vía Postal (compañía lanzada este año para
competir con la anterior) han informado a sus trabajadores acerca
de las medidas de prevención y protección ante envíos sospechosos
de estar contaminados con ántrax y han proporcionado a algunos de
ellos mascarillas y guantes de látex. En cualquier caso, en
España de momento no hay indicios de atentados relacionados con la
actual coyuntura internacional.
Fuente: Actualidad
Económica
12 al 18.11.01
El País
02.11.01