Seguridad
Corporativa y Protección del Patrimonio
el director de la torre picasso
asegura que no reforzará su seguridad porque está garantizada
Las medidas de
seguridad de la Torre Picasso en Madrid no se reforzarán
después de conocerse que ETA pretendía atentar contra ella con 1.700
kilos de dinamita en 1999 "porque son las adecuadas", aseguró el
director general del rascacielos más alto de Madrid, Juan Manuel
Jiménez, en declaraciones a ABC.
Este edificio, de 43
plantas y 157 metros de altura, era el objetivo de las dos
furgonetas cargadas con explosivos de la banda terrorista ETA
que fueron interceptadas por la Guardia Civil hace dos años en la
provincia de Zaragoza, según declaró a la Policía la etarra del 'comando
Madrid' Ana Belén Egues tras su detención el pasado día 6 tras cometer
un atentado en Madrid con coche bomba.
Jiménez destacó que es
imposible que un vehículo se aproxime por tierra a la torre, en la
que trabajan 5.000 personas, ya que ésta se encuentra rodeada por
una zona peatonal. Aunque en las proximidades del rascacielos hay
una aparcamiento público, "no es posible llegar en vehículo al núcleo
central del edificio bajo tierra ni sobre ella", aseguró Jiménez, que
añadió que en el estacionamiento se dispone de "medidas de seguridad que
se ven, junto a otras que no se ven", sin especificar la naturaleza de
las mismas.
Curiosamente, este
simbólico edificio es obra del arquitecto estadounidense Minoru
Yamasaki, el mismo que diseñó las malogradas Torres Gemelas de Nueva
York. En el caso de la Torre Picasso, no existe un mirador en su
azotea abierto al público ni ningún comercio ni lugar público en su
interior, tan sólo el vestíbulo es de acceso público, por lo que
tan sólo entran en la propia torre los trabajadores de las empresas
instaladas en ella.
Estos trabajadores
poseen una tarjeta magnética personal que los identifica, con las
que acceden a través de unos tornos a uno de los tres bloques de
ascensores desde los que sólo pueden alcanzar aquella planta del
edificio para la que están autorizados. Después, cada empresa allí
ubicada tiene sus propias medidas de seguridad en sus dependencias.
Simulacros de
evacuación
Además, semestralmente
se realiza un simulacro de emergencia en el que todos los
trabajadores del edificio deben evacuarlo. En estos simulacros suenan
las alarmas, entonces los ascensores bajan de forma automática a
la planta baja y se quedan inmovilizados con sus puertas abiertas,
mientras que los trabajadores tienen que abandonar el edificio por las
escaleras. Aquellas personas que padezcan problemas cardíacos son
advertidas con antelación de que se va a realizar un simulacro, aunque
se les solicita que guarden discreción al respecto.
La Torre Picasso también
cuenta con medidas de seguridad en lo que respecta a los materiales de
construcción para proteger este edificio que, con su superficie de
122.000 metros cuadrados está valorado en unos 20.000 millones de
pesetas. La estructura del edificio es metálica y una capa de
material ignífugo de cinco centímetros de espesor recubre
vigas y pilares y de cuatro centímetros en los forjados. Se
calcula que, en caso de incendiarse la torre, su estructura tardaría
tres horas en ceder bajo el efecto de las altas temperaturas.
Por otra parte, en todas
las plantas se dispone de una red de detección de incendios que
incluye controles de temperatura y de humos, así como sistemas
automáticos de extinción. Más de 180 cámaras de circuito
cerrado de televisión vigilan los lugares comunes, al margen de otros
sistemas instalados por las empresas que disponen de oficinas en este
edificio.
A pesar de este
dispositivo de seguridad, Juan Manuel Jiménez reconoció al citado diario
que "lo que no se puede evitar en ningún caso es que un avión se
estrelle contra el edificio o que un loco con explosivos atados a su
cintura entre y los haga explotar".
Fuente: ABC
09.11.01