Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
Seguridad
Medioambiental y Protección del Entorno
agricultura reduce las ayudas para
eliminar
los residuos de la industria cárnica de vacuno
El
Gobierno propone que el consumidor costee la transformación de los
materiales de riesgo y que las autonomías asuman sus competencias
El
ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, anunció ayer que el
Gobierno cesará las subvenciones con las que, durante el último año,
se ha garantizado la retirada y eliminación de las harinas cárnicas
generadas por la transformación de los materiales de riesgo (MER),
en relación a la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), conocida como
enfermedad de las 'vacas locas', por lo que el año que viene, el
Estado no financiará dichas actividades.
El Administración
central ha dado por finalizado el paquete de medidas urgentes para
disminuir los efectos de la EEB, de forma que a partir de enero
de 2002 desarrollará una política de apoyo a las medidas que deberán
tomar las comunidades autónomas a este respecto, que son las que
tienen las competencias en la materia.
El primer
caso de 'vaca loca' en España apareció el 22 de noviembre del año
pasado. Durante los doce primeros meses de crisis (que ha
provocado una subida del 8% en el precio minorista de los productos
vacunos, unas 59 pesetas por kilo, según La Razón), el Gobierno destinó hasta 152.000
millones de pesetas (en concepto de medidas de sostenimiento,
intervención y adicionales). Pero a partir del próximo 1 de enero,
reducirá en un 90% el presupuesto
para luchar contra la EEB, fijándolo en 10.000 millones de pesetas.
Competencia autonómica
Arias Cañete explicó que
la cifra de 2001 ha sido tan abultada por razones "excepcionales"
que no tendrán su reflejo en los presupuestos de 2002. "Las medidas
adoptadas este año eran coyunturales y justificadas por la aparición
súbita de una enfermedad desconocida hasta el momento. Ahora
están funcionando los laboratorios (22), las incineradoras (16), se ha
recuperado el consumo, con lo que también puede parar la intervención
(...), la situación no tiene nada que ver con la del principio y cada
cual tiene que asumir sus competencias", añadió el ministro de
Agricultura.
"Con la confianza de los
consumidores y los índices de productos recuperados ya no existen los
elementos que indiquen la necesidad de esta ayuda, por lo que el
tratamiento y eliminación de la harinas pasa a ser un asunto de
residuos, un tema medioambiental que es competencia de las
comunidades autónomas", declaraba ayer Arias Cañete.
Dos sindicatos
agrarios (COAG y UPA) han criticado al Gobierno al considerar
que está cometiendo una grave irresponsabilidad al dar por superada
la crisis de las 'vacas locas', que en realidad es un problema
permanente.
Por su parte, las
comunidades autónomas -que han recibido 350.000 millones de pesetas
adicionales de los presupuestos generales del Estado- deben decidir
si se harán cargo de los 28.000 millones de pesetas que cuesta
recoger, tratar y destruir los desechos vacunos; si comparten el
gasto con la industria cárnica o si obligan al sector a incluir
el total entre sus costes de producción.
El traspaso de
competencias también repercutirá en los consumidores. Arias Cañete ha
propuesto que el coste de la eliminación de residuos ganaderos en
mataderos repercuta en el comprador, de forma que se cargue entre
tres y cinco pesetas por kilo de carne de bovino, mientras que para el
resto de las especies tal subida oscila entre tres y siete pesetas.
Balance de la crisis
Un año después de
que se detectara el primer caso de "vaca loca" en España, el sistema de
vigilancia ha analizado un total de 310.000 reses, aunque el
Ministerio se comprometió a realizar 540.000 análisis y calculaba que
los casos positivos no llegarían a 50. En lo que va de año se han
detectado 72 positivos, según el resultado oficial, y para Juan
José Badiola, director del laboratorio nacional de referencia de las
encefalopatías espongiformes transmisibles (ETT), es posible que para
final de año se hayan producido un total de 90 casos de EBB.
Hasta junio, los
ganaderos vendieron 87.500 reses a la Administración para que las
destruyera sin analizarlas; y otras 48.000 vacas murieron en las granjas
y fueron incineradas sin haberles hecho tests. En total, 135.500
reses destruidas sin analizar. Esto quita valor a las estadísticas
oficiales, si bien no afecta a la seguridad de los productos de
vacuno que llegan al mercado, que han sido analizados en todos los
casos.
Además, en los últimos
doce meses, se han convertido en harinas 49 millones de kilos de MER,
4.171 reses han sido sacrificadas y se han retirado de las
granjas hasta 258.000 cadáveres.
Fuente: El
Mundo
El País
La Razón
Expansión
La Gaceta de los Negocios
Madrid y Más
El Diario Vasco
20.11.01
www.elmundo.es
www.agrovia.com
EFE
19.11.01