Seguridad Pública y
Protección Civil
Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
la industria farmacéutica aumenta sus
stocks
de antibióticos para combatir el bioterrorismo
Ante
una situación de crisis sanitaria provocada por agentes biológicos o
químicos, la industria farmacéutica juega un muy
importante en cuanto a su respuesta para enfrentarse a aquélla. Ante
un hipotético ataque con agentes biológicos o microorganismos, la labor
fundamental de las farmacéuticas es suministrar y fabricar los
antibióticos indicados para tales afecciones.
Tras
los atentados contra EE UU el 11 de Septiembre, las autoridades
norteamericanas han tenido que hacer frente a las amenazas
bacteriológicas, especialmente después de que diversos ciudadanos
fueran infectados por la bacteria del carbunco o ántrax. Desde
principios del mes de octubre han muerto cinco personas. La
última en el día de ayer, una anciana de 94 años que vivía en el estado
de
Connecticut, el primer caso de la enfermedad fuera de Nueva York,
Washington, Nueva Jersey o Florida.
La reacción de las
compañías farmacéuticas ante los recientes acontecimientos ha sido
la de aumentar el stock de sus antibióticos. De hecho, el
Gobierno de George W.Bush, presidente de los EE UU, está dispuesto a
gastar algo más de 200.000 millones de pesetas en antibióticos
para combatir el ántrax y vacunas para la viruela.
Entre las armas
biológicas, según el profesor titular de Toxicología clínica de la
Universidad de Valladolid y jefe de la unidad regional de toxicología
clínica del Hospital Río Ortega (Valladolid), además de asesor de la ONU
en esta materia, Antonio Dueñas, existen muchos microorganismos
considerados en este apartado, como son la brucelosis, la turalemia o
la peste bubónica.
Para Dueñas, los agentes
vítricos son los peores armas biológicas, porque producen fiebres
hemorrágicas que no tienen antivirales específicos para su tratamiento.
En
lo que respecta a las armas químicas, se distinguen los
agentes nerviosos, el cianuro, la lewisita y los agentes incapacitantes.
Las distintas investigaciones abiertas sospechan que estas armas
químicas existen en Sudán, Pakistán y Afganistán.
Los distintos
laboratorios farmacéuticos han activado su producción de antibióticos
para combatir cualquier tipo de ataque en estas circunstancias. Por su
parte, el Gobierno estadounidense ha obtenido varias concesiones
de los laboratorios como la rebaja de los precios, en el caso de 'Cipro'
de Bayer.
La firma Aventis,
por ejemplo, ha presentado a las autoridades sanitarias del país un plan
para suministrar un número determinado de dosis de vacuna contra la
viruela, así como un proyecto de apoyo técnico y científico para el
desarrollo y fabricación de nuevas vacunas y antibióticos.
Otros, como
GlaxoSmithKline y Johnson & Johnson han donado millones de
dosis de antibióticos contra el bioterrorismo. Por su parte, el
fabricante de la vacuna para la viruela Acambis entregará 54 millones de
dosis al Gobierno norteamericano, al igual que harán Aventis, Baxter y
American Home Products, que están aumentando su producción de estas
vacunas para suministrar al Estado, con el objetivo de acumular hasta
300 millones de dosis de vacuna para la viruela.
Fuente: La
Gaceta de los Negocios
www.usatoday.com
22.11.01