Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
el fbi y la cia retienen a cerca de 1.000
sospechosos de colaborar con bin laden
Algunas
autoridades policiales consideran las detenciones inconstitucionales por
basarse en prejuicios raciales
Después
de los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono, las
agencias federales estadounidenses el FBI, la CIA y la NSA
(Agencia Nacional de Seguridad) han iniciado
una campaña de detenciones e interrogatorios, con el balance de
alrededor de 1.000 sospechosos de tener algún tipo de vínculo con
la organización de Osama Bin Laden encarcelados, tanto fuera como
dentro de los EE UU. Además, el Departamento de Justicia tiene una lista
de 5.000 hombres de Oriente Próximo a la espera de interrogar.
Para el presidente de los
EE UU, George W. Bush, los ataques del 11-S fueron fundamentalmente una
ofensiva contra un sistema de libertades al que los terroristas
odiaban. Con el argumento de que la seguridad debe primar sobre la
libertad, el fiscal general John Ashcroft y las agencias policiales
han emprendido una operación marcada por los interrogatorios y las
detenciones.
Además de las actuaciones
policiales y militares, también los ciudadanos estadounidenses tratan
de combatir contra el terrorismo internacional. De hecho, hasta la
primera semana de noviembre las autoridades habían recibido 435.000
pistas. El propio Ashcroft solicitó a los estadounidenses que
comunicasen cualquier actividad sospechosa que pueda involucrar
terrorismo.
Las informaciones
proporcionadas por los ciudadanos, algunas veces se materializan en
verdaderas pistas. Sin embargo, en otras ocasiones, han llevado a la
detención de personas que no son terroristas, sino que han
cometido en violaciones menores de inmigración.
Por ello, la Policía
de muchas ciudades estadounidenses se ha negado a tomar parte
de la que consideran una campaña anticonstitucional. Por ejemplo,
el jefe de la Policía de Portland, como responsables policiales de
Tucson (Arizona), Detroit y Dearborn (Michigan), Richardson (Texas) y
Arlington County (Virginia) han calificado las directrices del
Departamento de Justicia de interrogar a unos 5.000 inmigrantes
legales sólo por el hecho de proceder de países donde actúan
agentes de Al Qaeda de "violación de la ley", "práctica
inconstitucional" o de "actuar a partir de prejuicios raciales".
Incluso,
organizaciones de defensa de los derechos humanos han comparado las
más de 1.000 detenciones de sospechosos tras el 11-S con las
desapariciones en América del Sur y Central, en muchos casos por el
mero hecho de haber entrado ilegalmente en el país.
Cooperación España-EE
UU
Por otra parte,
recientemente fiscales de la Audiencia Nacional se reunieron con
otros tantos representantes del FBI y con un miembro de la
Embajada de los Estados Unidos en España para acordar un sistema de
cooperación e intercambio de información en lo referente a las
investigaciones sobre los atentados en nuestro país, en especial a
raíz de la operación llevada a cabo por la Policía y
coordinada por el juez Baltasar Garzón
contra un ala de Al Qaeda, la banda del terrorista liderada por el
saudí Osama Bin Laden, principal sospechoso de los atentados contra EE
UU.
Tribunales militares
Por otra parte, la
decisión de EE UU de crear
tribunales militares para juzgar a terroristas ha
provocado reticencias en el seno de la Unión Europea, en
contraposición a la opinión de la mayoría de la población
estadounidense, que tras los atentados de septiembre acepta la
limitación de libertades por razones de seguridad.
Los tribunales militares
permitirán juzgar a terroristas o supuestos terroristas en
barcos o instalaciones estadounidenses en todo el mundo. Con esta
iniciativa se permite que una minoría dicte sentencia condenatoria,
incluso de muerte. Además, existe la autorización para espiar
conversaciones reservadas por ejemplo entre un abogado y su cliente,
y el Gobierno puede mantener detenido de forma indefinida a un
ciudadano no estadounidense aunque un juez haya ordenado su puesta en
libertad.
Con los tribunales
militares, el fiscal general puede detener y deportar a cualquier
extranjero si cuenta con "indicios razonables para creer" que
está "implicado en cualquier actividad que ponga en peligro la
seguridad de los EE UU".
Por otro lado, aunque el
Gobierno está obligado a presentar cargos contra cualquier
sospechoso en el plazo de siete días, puede mantener su detención en
lugar secreto y sin cargos de forma definida.
Fuente: ABC
26.11.01
Cinco Días
ABC
23.11.01
www.belt.es