Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
ee uu despliega un miniejército
espacial
para vigilar afganistán y capturar a bin laden
Desde el
11 de septiembre, EE UU tiene en alerta permanente en el espacio
una flota de satélites dedicados exclusivamente a la guerra de
Afganistán y a la busca y captura de Bin Laden. Un total de doce
satélites espía de baja órbita, situados a una distancia de la
Tierra de 300 a 1.000 kilómetros.
Los llamados 'Leo',
empleados para interceptar señales de radio y móvil. Los últimos
-Sigint, KH o Lacrosse-, capaces de encontrar un blanco en cualquier
lugar del planeta con definiciones inferiores a un metro, y
guiar con precisión bombas, misiles e incluso aviones. Además, a
diferencia de los satélites geoestacionarios (situados a 36.000
kilómetros de altura y que giran a la misma velocidad de la Tierra), los
satélites espía se mueven a voluntad, pudiendo variar la órbita y
acercarse o alejarse, según los objetivos que se les marque desde
el centro operativo de mando.
Tanto el Pentágono como
la CIA y las otras agencias de seguridad norteamericanas pueden ver o
escuchar todo lo que sucede y se mueve sobre Afganistán durante las 24
horas (desde movimientos de tropas y vehículos militares hasta
conversaciones de 'walkie-talkie'), gracias a un miniejército
electrónico y digital en el espacio. El cual está compuesto por dos
satélites de comunicaciones, dos de tecnología con infrarrojos, dos en
visible para observar con luz de día y otros cuatro satélites de radar
SAR, capaces de ver a través de las nubes o con mal tiempo.
Los sistemas
El Lacrosse, un
supersofisticado radar de observación y captación de imágenes
vigila el territorio afgano las 24 horas del día. Consta de unas
antenas y un juego de paneles solares enormes (50 metros de un extremo a
otro) que conforman un complejo sistema de sensores y radares.
Este satélite, que hace fotos mediante emisión de infrarrojos, es
capaz de definir una imagen del objeto en cuestión al detalle.
Otro tipo de satélites
espía son los KH, envueltos en absoluto secreto, que disponen de
la tecnología más avanzada de la maquinaria militar de EE UU en
inteligencia militar. Estos satélites cuentan con un gran telescopio
y llevan cámaras CCD, como las digitales. Su cobertura de
observación abarca las 24 horas del día y tienen una precisión
absoluta en el marcaje de blancos.
Las fotos que los KH
envían a tierra están señalizadas con las coordenadas geográficas
exactas, con un grado de error o desviación de centímetros.
Puede captar fotos fijas o imágenes de vídeo con total nitidez
(su capacidad de enfoque, búsqueda de planos, barrido y zoom es similar
a la de un ser humano), incluso por la noche, aunque no puede
traspasar las barreras de nubes.
Destacan también los
sensores térmicos e infrarrojos, que detectan el calor debajo de la
tierra y concentraciones de personas, distinguen el material de los
objetos y pueden hasta identificar objetos militares con precisión
absoluta y evitar errores provocados por camuflajes.
Sin embargo, la
búsqueda de Bin Laden
está siendo complicada, pues el terrorista saudí conoce toda
esta tecnología de seguimiento y sabe cómo moverse en un país de
650.000 km2, montañoso y lleno de cuevas. Los satélites
pueden llegar a localizar a Bin Laden a través de sus radares, aún así
la captura sería compleja. En cuanto a la posibilidad de encontrarle,
supone una tarea difícil si viaja montado en animales, en zonas de alta
montaña y con poco acompañamiento. Además, en Afganistán la mayoría
viste de forma semejante, con turbante y chilaba corta, y las numerosas
fronteras del país (hasta siete) facilitan la salida del millonario
terrorista por cualquiera de ellas.
Fuente: El
País
22.11.01
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