Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
Seguridad
Alimentaria y Protección Biotecnológica
la onu se suma a la advertencia sobre
el riesgo de posibles ataques
bioterroristas
Tras
mostrar su vulnerabilidad,
EE UU se cuestiona su sistema de defensa
El
secretario de Naciones Unidas, Kofi Annan, ha pedido a la
Asamblea General de la ONU medidas más estrictas contra las armas
nucleares, biológicas y químicas, ante el peligro de un posible
ataque de estas características.
Estas declaraciones
cobran especial importancia
en un momento en el que el ímpetu suicida de 19 kamikazes,
su perfecta preparación y su profundo odio contra los EE UU dejan
poco margen de duda de que pueda aumentar la oleada de ataques con armas
mortíferas, según The New York Times, y después de que el propio
presidente de los EE UU, George W. Bush advirtiera de posibles nuevos
atentados "a mayor escala, más crueles y apabullantes".
En el contexto de la
actual coalición internacional
anti-terrorista, la Asamblea General aprobó el pasado sábado por
unanimidad una resolución que pide en tono vinculante y conminatorio a
los 189 países miembros que congelen los medios de
financiación de las organizaciones terroristas, nieguen el apoyo
político, diplomático o logístico a cualquier grupo sospechoso y
aceleren el intercambio de información.
Por otro lado, con el fin
de evitar la proliferación de armas químicas o bacteriológicas, Annan
pidió "redoblar los esfuerzos para asegurar la universalidad, la
verificación y el cumplimiento de los tratados más importantes", y "fortalecer
las legislaciones nacionales sobre exportaciones de productos y
tecnologías necesarias" para la fabricación de estos arsenales.
Temores fundados
Estos temores expresados
en la Asamblea de la ONU están fundados en las conclusiones de
diferentes investigaciones y en datos descubiertos tras los atentados de
EE UU. Se sospecha que "células
dispersas" relacionadas con los terroristas del 11 de septiembre han
podido adquirir avionetas para diseminar virus y bacterias con
los que provocar una masacre. De hecho, la Policía Federal de EE UU
(FBI) sospechaba que se podía estar gestando un ataque de estas características después de
haberse incautado de unos manuales sobre fumigación a Moussaoui, un marroquí arrestado en Mineápolis el 17 de agosto por
tenencia de visados falsos.
Por otra parte, un
mecánico de avionetas de fumigación agrícola de Florida informó de que
el suicida Mohamed Atta y otro hombre de aspecto árabe se acercaron
a sus campos en dos ocasiones para informarse sobre el funcionamiento
de la operación de fumigación.
Además, el Instituto de Investigación de la
Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI) asegura en su informe de 2000
que, desde finales de los años sesenta, algunos individuos y
organizaciones no conectadas a ningún Gobierno han mostrado un
creciente interés en materiales químicos y
biológicos. Incluso se sabe que los iraquíes poseen un amplio
arsenal de este tipo de armas.
Por su parte, la CIA
ha alertado de la posibilidad de que algunos científicos rusos vendan
sus conocimientos y su experiencia a organizaciones como la de Bin
Laden, mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS)
se alineó la semana pasada con la Comisión Nacional sobre Terrorismo
creada por Bill Clinton y saltó la alarma más grave desde su
creación sobre una posible guerra biológica, y añadió que no
hacer este aviso sería imprudente, al tratarse de una posibilidad real.
Al mismo tiempo, la
Asociación Médica Americana (AMA) ha pedido a todas las
organizaciones médicas del mundo que "reconozcan el peligro creciente
de que las armas biológicas pueden emplearse para causar epidemias
devastadoras a escala internacional" y ha aconsejado que se
extreme la vigilancia y se atiendan al detalle "respuestas rápidas y
coordinadas, porque las consecuencias de un ataque biológico serán
progresivamente peores y al impacto inicial habrá que añadir los efectos
derivados de los agentes empleados".
La amenaza bacteriológica
puede llegar del empleo de agentes como el botulismo, la viruela, la
peste bubónica, el antrax, el ébola, cólera o la salmonella.
El secretario de Salud y
Servicios Humanos estadounidense, Tommy Thompson, asegura
que el Gobierno de EE UU está listo para responder si hay un ataque
bacteriológico. "Tenemos ocho lugares con material listo para
atender a dos millones de personas durante dos meses, y hay 7.000
doctores y enfermeras listos para responder en caso de un atentado con
armas químicas", añade.
Hasta ahora, se han
realizado diversos proyectos piloto de ensayos médicos en una
isla cercana a Nueva York, pero "los esfuerzos de contención y
protección ante una bioguerra no han recibido la necesaria
atención popular ni el apoyo de los grandes sectores de la nación",
reconoce Frank Ciluffo, del Centro de Estudios Estratégicos e
Internacionales de Washington.
Para muchos, el antiguo
terrorismo era salvaje, aunque abierto a una negociación sobre la mesa.
Sin embargo, ahora "existe un número de grupos terroristas que ya no
quieren sentarse a negociar a la mesa y quieren hacerla saltar por los
aires", añade Ciluffo. Por ello, el ex director de la CIA, John Deutch,
considera que la actual arquitectura de defensa y seguridad nacional
estadounidense debe dar un salto revolucionario.
En esta misma línea, el
director del Instituto Monterey de Estudios Internacionales, Jonathan
Tucker, piensa que "después de lo que ha sucedido el 11 de septiembre,
la prioridad número uno y la de mayor urgencia es redimensionar todos
nuestros sistemas de autodefensa".
Los atentados del mes
pasado han dejado claro la vulnerabilidad de los métodos de defensa
estadounidenses. Para empezar a reaccionar al respecto, el Gobierno
ha creado una comisión especial que informará al Congreso sobre la
amenaza terrorista en todos sus frentes, operativa desde el pasado
primero de octubre.
Fuente: El
Mundo
El País
libertaddigital.com
02.10.01
Tiempo de Hoy
08.10.01