Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
ee uu bombardea afganistán y anuncia
"nuevas operaciones" para capturar a bin laden
Estados
Unidos dio comienzo ayer a su ataque sobre Afganistán a las
nueve y veinte de la noche (18.20 hora peninsular española) con el
lanzamiento de misiles sobre la capital, Kabul, y las
ciudades de Bagram, Kandahar, Jalalabar, Mazar-i-Sharif y Herat.
El resultado de los ataques es incierto, pero la agencia Afghan Islamic
Press afirma que se han registrado 25 muertos, mientras que el
Gobierno talibán niega que se hayan producido víctimas mortales.
Estos ataques se
realizaron desde submarinos estadounidenses y británicos, buques
estadounidenses, quince bombarderos de largo alcance B-1, B-2 y B-52, así como
diversos cazabombarderos. Los bombarderos partieron de portaaviones y de
la base británica de Diego García, situada en el Índico, y utilizaron el
espacio aéreo paquistaní, mientras que los B-52 despegaron de su base
permanente en Missouri (EE UU) y fueron reabastecidos en el vuelo.
Los ataques,
que se enmarcan en la 'operación Libertad Duradera', se repitieron
tres veces en Kabul e incluso cuatro en Kandahar, lanzándose un total de
50 misiles crucero Tomahawk y bombas guiadas, cada uno de los cuales tiene un
coste de 180 millones de pesetas.
El presidente de EE UU,
George W. Bush, destacó en su mensaje televisado ayer a la nación la
participación en esta operación de represalia de su "amigo más
sólido, Gran Bretaña". Además quiso destacar el apoyo internacional
con el que cuenta en esta guerra y aseguró que "otros buenos amigos,
incluyendo Canadá, Australia, Alemania y Francia, aportarán fuerzas a
medida que la operación se desarrolle. Más de 40 países en Oriente
Próximo, África, Europa y Asia nos han garantizado su espacio aéreo y
aeropuertos. Muchos más comparten información".
Bush también quiso
preparar a los estadounidenses para una eventual intervención
terrestre ante la evidencia de que los líderes de Al Qaeda, el grupo
terrorista del millonario saudí Osama Bin Laden, supuesto responsable de
los atentados del pasado 11 de septiembre contra EE UU, se ocultan en los
terrenos montañosos de Afganistán. "Los terroristas pueden ocultarse en
cuevas profundas o en otros escondites, pero nuestra acción militar
está diseñada para despejar el camino a nuevas operaciones,
sostenidas, globales e incesantes, para sacarles de ahí y llevarles ante
la justicia", sentenció el presidente americano.
Destruir las defensas
afganas
Por ello, el ataque de
ayer se ha concentrado, según el Pentágono, en destruir los precarios
sistemas de defensa antiaérea afganos, radares, centros de mando y los
campos de entrenamiento de los terroristas. El primer ataque se
concentró en destruir los sistemas afganos de defensa aérea y de
comunicaciones tácticas, así como las estaciones emisoras de Radio
Kabul. En el segundo ataque, los B-1 y B-2 bombardearon cuarteles, bases
de entrenamiento y depósitos de munición. Hay informaciones que apuntan
a que también han sido bombardeados la residencia del ulema Omar y el
Ministerio de Defensa.
En los bombardeos de Bagram se ha atacado posiciones de artillería talibán en torno al
aeropuerto de esta localidad, situada a 50 kilómetros de Kabul, para
permitir el uso de este aeródromo, que ya estaba en manos de la
oposición afgana de la Alianza del Norte, para futuras acciones aliadas.
También resultaron parcialmente destruidos los aeropuertos de Kandahar,
Jalalabad y Herat.
Con estos bombardeos se
abriría el paso a acciones terrestres de las unidades de
operaciones especiales americanos situados en los alrededores de
Afganistán o incluso a un ataque sobre Kabul del ejército de la
Alianza del Norte, que cuenta con unos 15.000 hombres que
conocen a la perfección el terreno, pero que aguardan pobremente armados
la llegada del armamento prometido por EE UU. Además, este ejército se
encuentra descabezado después de que el pasado 9 de septiembre fuera
asesinado su comandante, Ahmad Masud, por dos falsos terroristas.
De forma paralela a los
bombardeos, EE UU desarrolla diversas acciones para mostrar a la
población afgana que su único objetivo son los dirigentes de Al Qaeda y
del régimen talibán. Con esta intención, tras los bombardeos, dos
aviones estadounidenses lanzaron 37.500 raciones de comida y alimentos
sobre las poblaciones afganas. Asimismo, el secretario de Defensa
estadounidense, Donald Rumsfeld, anunció ayer que "la ayuda
humanitaria de 320 millones de dólares (unos 62.000 millones de
pesetas) al pueblo de Afganistán está en marcha".
Amenazas de Bin Laden
Por su parte, Bin
Laden se dirigió al pueblo islámico en un mensaje de vídeo
grabado previamente y que fue emitido hacia las ocho de la tarde hora
local por la televisión de Qatar Al Yazira. En él, el líder terrorista
justifica los atentados de EE UU, recordando que "lo que América está
padeciendo ahora es sólo una muestra de lo que nosotros hemos padecido.
Nuestra nación islámica ha estado padeciendo lo mismo durante más de
ochenta años, humillación y desgracia".
Tras invitar a todos los
musulmanes a unirse a esta "guerra santa" y incitarles a que ataquen a
"los altos funcionarios de EE UU, empezando pro el jefe internacional de
los infieles, Bush y su equipo", Bin Laden concluye su alocución con una
contundente amenaza: "Juro por dios que América no vivirá en paz
hasta que la paz no reine en Palestina y hasta que todos los
ejércitos de los infieles no salgan de la tierra de Mahoma".
Esta justificación fue
reiterada por el 'número dos' de Al Qaeda, el doctor egipcio Ayman
Zawahri, que en el vídeo aparece al lado de Bin Laden, el cual
asegura que los atentados acaecidos en EE UU el pasado 11 de
septiembre se debieron al apoyo norteamericano a la "ocupación" de
los territorios árabes por parte de Israel.
Fuente: El
País
El Mundo
La Razón
ABC
Reuters
08.10.01