Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
la cia se plantea los asesinatos
selectivos de
los terroristas que ordene el presidente
La
Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos intenta a
marchas forzadas renovar sus métodos de trabajo para afrontar la nueva
situación internacional tras los atentados del 11 de septiembre, para
centrarse en la lucha contra el terrorismo. La agencia está
seleccionando nuevo personal, con conocimientos de idiomas y
de las zonas más conflictivas, mientras estudia la posibilidad de
realizar asesinatos selectivos, después de que el presidente George
W. Bush aprobara que los agentes secretos recuperen la 'licencia para
matar' que el presidente Jimmy Carter les retiró en los años 70.
La ley antiterrorista
aprobada por el Congreso el pasado jueves se suma a la orden
ejecutiva firmada por Bush, por la que autoriza a la CIA a
capturar o matar a determinados terroristas en operaciones fuera del
territorio americano. Incluso el diario The Washington Post
publicaba ayer que la CIA ya está preparando este tipo de misiones y
fijando objetivos en Afganistán.
La agencia mantiene
ciertos recelos ante estas nuevas funciones, aunque no se descarta
realizar estos asesinatos selectivos siempre que los objetivos sean
fijados expresamente por el presidente. El que fuera 'número dos' de
la CIA hasta junio, John C. Gannon, señaló que lo fundamental es que
"las órdenes del presidente estuvieran tan claras como fuera posible,
incluidos los nombres de los objetivos. El ámbito político tiene que
respaldar al militar, para que los oficiales de inteligencia no se
queden descolgados", según asegura en unas declaraciones recogidas por
El País.
Desde 1976, al menos tres
presidentes de EE UU firmaron órdenes ejecutivas prohibiendo estos
asesinatos selectivos, informa La Razón, después del escándalo
que supuso una investigación parlamentaria en la que se dieron a
conocer numerosas operaciones para asesinar a diferentes líderes
políticos en África, Iberoamérica y Oriente Medio. Las demandas de
Gannon se entienden en el contexto de que las órdenes que los
presidentes daban para realizar estas operaciones durante la guerra fría
eran extremadamente ambiguas para así no implicar nunca al Gobierno en
ellas.
De espías a burócratas
Otro problema a abordar
por la CIA para realizar estas operaciones es que "después de mas de 50
años, la CIA es una organización de burócratas", afirma Frederick
P. Hitz, inspector de la agencia entre 1990 y 1998, que asegura que los
agentes actuales no están entrenados para realizar estas
operaciones encubiertas en el extranjero.
Ante esta situación y las
carencias demostradas por la falta de previsión de los atentados de
Nueva York y Washington, la CIA está llevando a cabo una ampliación
de su plantilla (cuya magnitud es secreta). En su
página web informan del perfil de los
agentes que se precisan, incluso para el definido como "servicio
clandestino", para el que se solicita "espíritu aventurero" y "amor
a la patria", entre otros requisitos. Desde el 11 de septiembre, la
agencia ha recibido más de 23.000 curriculums, muchos de ellos de
personas con dominio de lenguas árabes, lo que supone que las demandas
de empleo recibidas se han multiplicado por diez desde esa fatídica
fecha.
Para el antiguo jefe de
la CIA en Oriente Próximo Reuel Marc Gerecht, el problema estriba en que
los agentes actuales "son funcionarios con traje y corbata que
trabajan en una oficina de la sede central o, si están en el
extranjero, en una embajada, sin sumergirse demasiado en la cultura del
país en cuestión". Gerecht, que abandonó la agencia desencantado por su
burocratización, critica un funcionamiento basado en "recopilar
información y cualquier operación sobre el terreno se deja en manos de
contratados" para mantener el "anonimato y la seguridad" de la
agencia.
En la misma línea, Norb
Garrett, antiguo jefe de operaciones de la CIA y actual presidente de
una división de Kroll (la mayor agencia de detectives del mundo) asegura
que la central de inteligencia se ha convertido en un gran centro de
documentación y planificación que contrata a terceros las "tareas
manuales", lo que provoca que necesiten "aliados y amigos en todo el
mundo", recoge El País.
Fuente: El
País
La Razón
29.10.01