Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
Los sofisticados medios técnicos de
los servicios de inteligencia no consiguen localizar a bin laden
Cincuenta
días después de los atentados en Nueva York y Washington, la
CIA, en colaboración con los servicios de inteligencia paquistaníes
y las fuerzas especiales británicas, siguen sin detectar a Bin Laden,
principal sospechoso de los ataques terroristas contra EE UU.
Desde hace seis años,
los servicios de inteligencia estadounidense cuentan con una unidad
especial para controlar los movimientos del millonario saudí. Sin
embargo, y a pesar de que en las últimas semanas el dispositivo de
búsqueda se ha reforzado notablemente, aún no se ha logrado atrapar
al terrorista.
El equipo de fuerzas
combinadas desplegado contra Bin Laden y sus seguidores está formado
fundamentalmente por la CIA, los servicios secretos de Pakistán (ISI),
la Fuerza Aérea norteamericana, el Servicio Especial Aéreo británico (SAS),
servicios de vigilancia vía satélite, combatientes de la
oposición afgana, desertores de las filas de los talibán y
cientos de refugiados dispuestos a hablar con tal de que se
garantice su seguridad.
El plan inicialmente
diseñado para capturar al terrorista internacional parecía claro
y eficaz: agentes de la CIA, ayudados por otros cuerpos de
inteligencia, pondrían en marcha operaciones para dividir a los talibán.
Mientras se efectuaban bombardeos para presionar a los radicales, los
servicios de inteligencia rastrearían los distintos lugares donde se
sospecha está escondido Bin Laden, con el fin de detectarle y atraparle.
Pero no está
resultando como estaba pensado. Incluso, el Pentágono se
muestra muy molesto ante la falta de calidad de sus equipos de
inteligencia.
La incógnita
El gran enigma es el
paradero del terrorista saudí. Unos creen aún se encuentra en
Afganistán, mientras que otros piensan que abandonó el país; unos lo
sitúan escondido en las montañas, otros, en alguna ciudad donde sea más
complicado localizarle.
Los analistas de la CIA
han estado estudiando con detenimiento las fotografías vía satélite
obtenidas por los distintos equipos desplegados, en busca del más
mínimo rastro de actividad humana que pudiera indicar el sitio en el
que se encuentra Bin Laden. De hecho, durante las últimas tres semanas,
las fuerzas aéreas de EE UU han utilizado bombas de fragmentación o
antibúnker contra toda cueva sospechosa de albergar al terrorista y
sus secuaces (por ejemplo, en Patkia, Afganistán, hay una zona llena de
cuevas y túneles naturales socavados en la tierra caliza y donde el
hombre ha construido un gran número de pasadizos, que bien podrían
servir de refugio a los criminales).
En este momento, la
operación se centra en bombardeos cuyo objetivo es todo lo que se pueda
identificar con Bin Laden. Para conseguir la máxima información al
respecto y atacar, el Pentágono dispone de una sofisticada tecnología
de espionaje y rastreo (y que espera le permita toparse con alguna
sombra en el terreno o cualquier otro indicio que le conduzcan al
millonario saudí).
Por una lado, EE UU
cuenta con satélites espías, dotados de cámaras de alta
resolución, que observan el terreno a diario. Además, ha desplegado
aviones espía "Predator" y "Gnat" teledirigidos, especiales para
misiones de reconocimiento muy detalladas y precisas. Por otro lado,
tanto los helicópteros como otras aeronaves tienen capacidad para
diseminar sensores electrónicos por los pasos de montaña que
resulten sospechosos. Incluso, el máximo órgano de Defensa en EE UU está
barajando la posibilidad de instalar cámaras térmicas en los
helicópteros para, en tiempo de frío, poder detectar cualquier señal de
calor subterránea que se produzca (como fogatas encendidas en las
cuevas).
Al despiste
Además, la dificultad
de localizar al terrorista saudí se agrava ante las medidas de
seguridad personal tomadas por éste. Si habitualmente le protegen
150 guardaespaldas, ahora sólo le acompañan 20, dedicándose
el resto a explorar nuevas localizaciones donde poder encontrarse
a salvo, o bien que actúan como señuelos por toda la región.
El "séquito" de Bin
Laden está compuesto principalmente por hombres, en su
mayoría egipcios, uzbecos, argelinos o ciudadanos procedentes de
otros países árabes. Están entrenados con métodos propios de
fuerzas especiales y cuentan con rifles de francotirador con
silenciador y visión nocturna, y con equipos de comunicación de alta
tecnología.
Fuente: El
Mundo
31.10.01