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Miércoles, 31 de octubre de 2001


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

Los sofisticados medios técnicos de los servicios de inteligencia no consiguen localizar a bin laden

Cincuenta días después de los atentados en Nueva York y Washington, la CIA, en colaboración con los servicios de inteligencia paquistaníes y las fuerzas especiales británicas, siguen sin detectar a Bin Laden, principal sospechoso de los ataques terroristas contra EE UU.

Desde hace seis años, los servicios de inteligencia estadounidense cuentan con una unidad especial para controlar los movimientos del millonario saudí. Sin embargo, y a pesar de que en las últimas semanas el dispositivo de búsqueda se ha reforzado notablemente, aún no se ha logrado atrapar al terrorista.

El equipo de fuerzas combinadas desplegado contra Bin Laden y sus seguidores está formado fundamentalmente por la CIA, los servicios secretos de Pakistán (ISI), la Fuerza Aérea norteamericana, el Servicio Especial Aéreo británico (SAS), servicios de vigilancia vía satélite, combatientes de la oposición afgana, desertores de las filas de los talibán y cientos de refugiados dispuestos a hablar con tal de que se garantice su seguridad.

El plan inicialmente diseñado para capturar al terrorista internacional parecía claro y eficaz: agentes de la CIA, ayudados por otros cuerpos de inteligencia, pondrían en marcha operaciones para dividir a los talibán. Mientras se efectuaban bombardeos para presionar a los radicales, los servicios de inteligencia rastrearían los distintos lugares donde se sospecha está escondido Bin Laden, con el fin de detectarle y atraparle.

Pero no está resultando como estaba pensado. Incluso, el Pentágono se muestra muy molesto ante la falta de calidad de sus equipos de inteligencia.

La incógnita

El gran enigma es el paradero del terrorista saudí. Unos creen aún se encuentra en Afganistán, mientras que otros piensan que abandonó el país; unos lo sitúan escondido en las montañas, otros, en alguna ciudad donde sea más complicado localizarle.

Los analistas de la CIA han estado estudiando con detenimiento las fotografías vía satélite obtenidas por los distintos equipos desplegados, en busca del más mínimo rastro de actividad humana que pudiera indicar el sitio en el que se encuentra Bin Laden. De hecho, durante las últimas tres semanas, las fuerzas aéreas de EE UU han utilizado bombas de fragmentación o antibúnker contra toda cueva sospechosa de albergar al terrorista y sus secuaces (por ejemplo, en Patkia, Afganistán, hay una zona llena de cuevas y túneles naturales socavados en la tierra caliza y donde el hombre ha construido un gran número de pasadizos, que bien podrían servir de refugio a los criminales).

En este momento, la operación se centra en bombardeos cuyo objetivo es todo lo que se pueda identificar con Bin Laden. Para conseguir la máxima información al respecto y atacar, el Pentágono dispone de una sofisticada tecnología de espionaje y rastreo (y que espera le permita toparse con alguna sombra en el terreno o cualquier otro indicio que le conduzcan al millonario saudí).

Por una lado, EE UU cuenta con satélites espías, dotados de cámaras de alta resolución, que observan el terreno a diario. Además, ha desplegado aviones espía "Predator" y "Gnat" teledirigidos, especiales para misiones de reconocimiento muy detalladas y precisas. Por otro lado, tanto los helicópteros como otras aeronaves tienen capacidad para diseminar sensores electrónicos por los pasos de montaña que resulten sospechosos. Incluso, el máximo órgano de Defensa en EE UU está barajando la posibilidad de instalar cámaras térmicas en los helicópteros para, en tiempo de frío, poder detectar cualquier señal de calor subterránea que se produzca (como fogatas encendidas en las cuevas).

Al despiste

Además, la dificultad de localizar al terrorista saudí se agrava ante las medidas de seguridad personal tomadas por éste. Si habitualmente le protegen 150 guardaespaldas, ahora sólo le acompañan 20, dedicándose el resto a explorar nuevas localizaciones donde poder encontrarse a salvo, o bien que actúan como señuelos por toda la región.

El "séquito" de Bin Laden está compuesto principalmente por hombres, en su mayoría egipcios, uzbecos, argelinos o ciudadanos procedentes de otros países árabes. Están entrenados con métodos propios de fuerzas especiales y cuentan con rifles de francotirador con silenciador y visión nocturna, y con equipos de comunicación de alta tecnología.

Fuente: El Mundo
31.10.01

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