Seguridad Pública y
Protección Civil
miles de muertos en un ataque
terrorista organizado contra nueva york y washington
A
las 8.45 de la mañana de ayer en Nueva York (14.45 hora
peninsular española) un avión de pasajeros impactó sobre una de
las Torres Gemelas, el World Trade Center, donde trabajan más de
40.000 personas y otras 25.000 transitan por el edificio diariamente.
Ese fue el comienzo de una secuencia de actos terroristas que se
desencadenaron tras el secuestro de cuatro aviones de pasajeros,
que fueron lanzados contra los símbolos del poder económico y de defensa
de Estados Unidos. El balance de víctimas mortales, aunque aún no se han
ofrecido cifras oficiales, podría superar las 10.000.
Este primer avión era un
Boeing 767 de American Airlines que había despegado de Boston con
destino Los Angeles, con 81 pasajeros y 11 miembros de la tripulación
en su interior. Tras su impacto contra la torre sur, esta comenzó a
ser evacuada.
Tan sólo 18 minutos
después, todos los espectadores asistían atónitos a la imagen de un
segundo avión de pasajeros lanzándose contra la otra torre, la
norte, lo que provocó una gran explosión, ya que el combustible de las
aeronaves suplió la efectividad de cualquier sustancia explosiva. Se
trataba de otro avión de American Airlines que realizaba el trayecto
entre Dulles (cerca de Washington) y Los Angeles, con 64 personas a
bordo.
A las 9.30 horas de la
mañana, hora local, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush,
reconoció desde Florida que se trataba de un "ataque terrorista" y, poco
minutos después, fueron cancelados los vuelos en todo el país por
primera vez en la historia, tan sólo los cazabombarderos de la Fuerza
Aérea que comenzaron a patrullar y el avión del presidente, el Air Force
One, podían desplazarse por el espacio aéreo. Los despegues de aviones
en los aeropuertos fueron suspendidos y los vuelos procedentes de otros
países, que eran desviados hacia Canadá. También se cerraron las
fronteras con Canadá (5.000 kilómetros) y México (3.500
kilómetros).
Ataque contra el
Pentágono
Entonces,
hacia las 9.43 horas, un tercer avión se lanzó en picado sobre
el Pentágono, sede del departamento de Defensa y del Estado Mayor en
Washington, donde trabajan unas 24.000 personas. El avión era un Boeing
757 de United Airlines, que recorría el trayecto Boston-Los Ángeles, con
65 personas en su interior. El ala oeste del edificio se derrumbó poco
después del impacto y se calcula que las víctimas pueden ser más de
800.
Entre los pasajeros
estaba la colaboradora de la cadena de televisión CNN Barbara Olson,
que llamó desde su teléfono móvil en dos ocasiones a su marido, el
fiscal general Ted Olson. En esas llamadas le relató que el avión había
sido secuestrado y que los secuestradores habían obligado a la
tripulación del vuelo a colocarse en la parte de atrás del avión.
Señaló incluso que el único arma de los delincuentes eran cúters y
otros objetos cortantes, probablemente cuchillos y similares.
También se registraron,
según diversas fuentes, la explosión de un coche-bomba ante el
Departamento de Estado en Washington y una explosión en las
proximidades del Capitolio (sede de las dos cámaras
legislativas).
El presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, se encontraba en Florida cuando se
desencadenaron los acontecimientos. Desde allí se dirigió en su avión,
el Air Force One, primero a Luisiana y desde allí al Cuartel General del
Mando Aéreo, en Nebraska, donde fue resguardado en un búnker,
siguiendo el protocolo de actuación en estos casos. A última hora de la
tarde, se dirigió a Washington.
Ante la nueva situación,
el presidente convocó desde su avión el Consejo de Seguridad Nacional,
el cual ordenó evacuar la Casa Blanca, el Capitolio y el Departamento
de Estado, al igual que la mayoría de los edificios
federales.
Equipos de emergencia
atrapados
Cuando ya parecía que el
horror no podía superarse, el pánico cundió en Nueva York a las
10.05 horas al derrumbarse torre norte del World Trade Center,
cayendo los escombros sobre las personas que observaban los
acontecimientos desde la calle y sepultando en su interior a las
personas que aún permanecían dentro y al menos a 200 bomberos y 78
policías que trabajaban en las tareas de rescate en el interior,
entre los 10.000 efectivos de emergencias que acudieron al lugar. Unos
23 minutos después, se derrumbó la otra torre, la que había sido
atacada en primer lugar.
Un edificio contiguo,
el cual albergaba oficinas del FBI y de los servicios secretos, se
derrumbó en la noche de ayer horas después del derrumbamiento de las
Torres Gemelas, de 110 pisos cada una, que hicieron caer 200.000
toneladas de escombros sobre los alrededores.
Tras el derrumbe de las
Torres Gemelas, el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani,
reconoció que el número de víctimas iba a ser "horrible" y ordenó la
evacuación de la isla de Manhattan. Medidas similares se adoptaron
en el centro de otras ciudades, como Washington y Los Angeles,
ante el temor de convertirse en un nuevo objetivo de esta ola de
atentados.
Un cuarto avión
que, presuntamente, también había sido secuestrado, se estrelló en
Somerset (Pennnsylvania), en el sureste de Pittsburgh, a las 10.10
horas. El vuelo, un avión de United Airlines que se trasladaba de Newark
(Nueva Jersey) a San Francisco con 45 personas en su interior,
parecía haber sido desviado hacia la Casa Blanca o el Capitolio en
Washington o la residencia veraniega de los presidentes en Camp David (Maryland).
Un quinto avión podría
haber sido también derribado ayer por la Fuerza Aérea norteamericana
cuando sobrevolaba la residencia veraniega de los presidentes en Camp
David, aunque esta información no ha sido confirmada.
En Washington y Nueva
York se declaró entonces la 'amenaza Delta', a la que se
recurre sólo en casos de emergencia extrema. El Ejército de Estados
Unidos entró en estado de máxima alerta en todo el mundo. Cinco
destructores y dos portaaviones de la Armada estadounidense abandonaron
su base en Norfolk (Virginia) con destino hacia Nueva York.
Aunque ninguna
organización ha reivindicado de manera creíble estos atentados, todas
las miradas en Estados Unidos apuntan hacia el multimillonario saudí
Osama Bin Laden, que permanece refugiado en Afganistán. Bin Laden,
enemigo declarado de EE UU, financió los atentados contra las
embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania en 1998, en los que
murieron 258 personas, el atantado contra el buque USS Cole en Yemen en y se cree que también participó en el atentado
contra las Torres Gemelas en 1993, en el que murieron seis
personas y más de mil resultaron heridas.
Fuente: El
País
El Mundo
La Razón
Cinco Días
ABC
CNN
12.09.01