Seguridad Pública y
Protección Civil
2.000 efectivos de equipos de
emergencia rastrean las ruinas del world trade center
Diez personas localizadas vivas bajo
los escombros de las Torres Gemelas
En Nueva York, las
2.000 personas que rastrean las ruinas de las Torres Gemelas han
conseguido localizar vivos en las últimas horas a tres policías, seis
bomberos y un ciudadano. Unos 120 camiones retiran escombros
en la zona del World Trade Center y miles de personas tratan de rescatar
a las personas que se encuentren con vida sepultadas bajo los escombros,
algunas de las cuales llama desde su teléfono móvil al teléfono de
emergencias 911.
Un total de 2.738
supervivientes se han inscrito hasta las 8.50 horas locales (14.50
hora española) en la página
www.ny.com, que ha abierto un espacio especial para que los
trabajadores y supervivientes del World Trade Center escriban su nombre
con el fin de que aquellos familiares y amigos que no pueden
contactar con sus seres queridos puedan saber su estado,
ya que la comunicación telefónica en Nueva York y desde fuera de la
ciudad es muy complicada.
Las medidas de
seguridad adoptadas instantes después de que el primer avión chocara
contra la Torre Norte del World Trade Center reflejaban la gravedad
de los acontecimientos: se clausuró el espacio aéreo estadounidense,
se cerraron los puertos, se desplegó la Guardia Nacional, se evacuaron
Wall Street, la Casa y el Departamento de Estado y se cerraron colegios
y oficinas en la isla de Manhattan.
En Nueva York,
poco después de las 8.45 hora local, la primera de las Torres Gemelas
impactada ardía en llamas. La enorme llamarada cubrió enseguida de
un espeso humo todo el sur de Manhattan. Apenas 15 minutos después,
mientras miles de personas desalojaban los edificios, un segundo
avión colisionaba contra la Torre Sur.
Aunque la explosión en la
segunda torre tuvo lugar un poco más tarde y permitió el desalojo
parcial del inmueble, la baja altura del impacto (en torno al
piso 50) sorprendió a muchos en las escaleras de emergencia.
Apenas pasadas las 15.00
horas en España, las Torres Gemelas ardían. Un equipo de
emergencia integrado por 10.000 personas se desplegó en estos
primeros instantes de la tragedia. Sin embargo, no se pudieron evitar
imágenes como las de ciudadanos saltando de las torres. Testigos
presenciales aseguraron que decenas de personas se habían lanzado
desde los pisos superiores, buscando una salida antes que
enfrentarse a las llamas y al humo.
A través de los medios de
comunicación, las autoridades estadounidenses pusieron en alerta
máxima a los bomberos para que se presentaran de inmediato a los
puestos de mando y aislaron más de veinte manzanas de los alrededores
de las Torres Gemelas, y en las cuatro avenidas que las rodeaban,
colocaron cuatro filas de ambulancias que evacuaban a las miles
de víctimas.
El hospital de
Greenwich Village, muy cerca del lugar del siniestro, pronto se
abarrotó de heridos y algunos cadáveres. Apenas una hora después del
atentado, decenas de médicos y enfermeras comenzaban a atender a los
primeros heridos que llegaban. Un par de horas más tarde (al medio día,
hora local), ya habían recibido 150 personas, la mayoría de ellas "quemadas
de pies a cabeza", como relató el doctor Steven Stern en este mismo
centro médico.
Desde primeras horas y
durante todo el día y como medida de precaución, se interrumpió el
tráfico en la red de metro y en mucho trenes de cercanías. Además,
se redujo el uso de transporte rodado en la "Gran Manzana" y el tráfico
se restringió a los vehículos de emergencia. Las autoridades sólo
permitían la circulación de bomberos, policía y equipos sanitarios.
Millares de personas
huían a pie por los puentes y avenidas, por donde sólo circulaban los
vehículos de emergencia. Las evacuaciones en toda la zona resultaron
tranquilas, dentro de la situación de caos que se vivió ayer en
Manhattan, y no provocaron heridos adicionales. Al mismo tiempo,
decenas de ferrys asistieron a estos supervivientes, que fueron
transportados a las orillas de Nueva Jersey y Brooklyn.
Mientras tanto,
cientos de agentes de la policía, bomberos y servicios sanitarios se
acercaban a las inmediaciones del World Trade Center para auxiliar a
las víctimas y organizar el caos provocado por el ataque terrorista.
Los cientos de
afectados fueron trasladados a un parque cercano, donde se les
clasificaba, según las normas establecidas para estos sucesos. A los
más graves, quienes necesitaban ayuda inmediata en el lugar del
atentado, se les colgaba una tarjeta roja. Aquellos que
precisaban ayuda médica recibían una tarjeta amarilla. La
verde era para los que podían ser trasladados a hospitales más
alejados y la tarjeta negra, para los fallecidos.
Una hora después del
impacto (a las 16.02 hora española), la estructura de la Torre
Sur cede y el edificio se desploma. Apenas media hora después,
a las 10.20 hora local, la Torre Norte, que fue la primera en
recibir el impacto del Boeing, se derrumba. Por fortuna, las
Torres Gemelas, inauguradas en 1970, cedieron en vertical, pero se
calcula que en ese momento se encontraban miles de personas entre los
dos edificios.
El súbito derrumbe
también sorprendió a los equipos de rescate que habían acudido al
lugar del atentado. Fuentes de la Coordinación de Emergencias
calculan que más de 300 bomberos y 85 policías han perdido la vida
en el interior de una de las torres cuando ésta se desplomó mientras
intentaban socorrer a las víctimas
Los centros sanitarios
de Nueva York estaban totalmente colapsados. Las urgencias de los
hospitales se fueron llenando de personas afectadas por las explosiones y
las autoridades sanitarias impidieron el acceso a todos aquellos
enfermos no graves que no estuvieran relacionados con la tragedia,
con el fin de evitar los colapsos en las proximidades de los centros
médicos.
Fuente: El Mundo
El País
12.09.01