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Jueves, 13 de septiembre de 2001


Seguridad Corporativa y Protección del Patrimonio

la agencia de aviación de ee uu había alertado de que la seguridad en los vuelos es insuficiente

Critica que el personal de seguridad de los aeropuertos
no esté cualificado y se renueva más de una vez al año

 

La seguridad en los vuelos nacionales en Estados Unidos es más que deficiente. Así lo ponen de manifiesto los informes de la Agencia Federal de Aviación (FAA), que este mismo año comprobó que en varios aeropuertos del país los escáneres no detectaron en el 20 por ciento de los casos armas introducidas en el equipaje de mano de funcionarios de esta institución. Otro estudio de este organismo el año pasado señaló que los empleados de seguridad de los aeropuertos dejaron pasar una de cada cuatro armas.

Deficiencias semejantes fueron ya comprobadas con anterioridad. Un informe de la FAA elaborado en 1999 denunció que agentes federales consiguieron 'colarse' en 46 ocasiones en zonas restringidas de cuatro aeropuertos y llegar hasta las pistas e incluso en 51 ocasiones llegaron a embarcar sin ningún tipo de contratiempo.

Las críticas de la FAA se centran sobre los empleados de seguridad en los aeropuertos, que vigilan el acceso al embarque con un detector de metales y una caja de rayos X, ya que se trata de gente sin cualificación, subcontratada, con un salario medio de 6,25 dólares por hora (unas 1.200 pesetas), una cantidad inferior a lo que suele cobrar un estudiante empleado de una cadena de hamburgueserías, según informa El País.

En un informe elaborado el año pasado se refleja que, por esta precariedad laboral, en casi todos los aeropuertos estadounidenses este personal de seguridad se renueva completamente más de una vez al año, e incluso en cinco de los grandes aeropuertos (entre ellos los de Boston, Atlanta y Chicago) esa renovación tiene lugar más de dos veces al año.

Además, las normas de seguridad parecen totalmente insuficientes, ya que permiten introducir en los aviones navajas, con la única condición de que su hoja no supere los 7 centímetros de longitud.

En líneas generales, la seguridad es más deficiente en los vuelos nacionales de EE UU que en Europa, según señala David Learmount, editor de Flight International, ya que las medidas de seguridad se han relajado más por presión de las compañías aéreas, que se empeñan en facilitar el transporte del mayor número posible de pasajeros. Esto lleva a situaciones imposibles en Europa, como el que los acompañantes de los vuelos nacionales en EE UU puedan acompañar a los pasajeros hasta las puertas de embarque.

Proteger las cabinas

Las cabinas de los pilotos son otro punto débil, por lo que el investigador de accidentes aéreos McArthur Job propone que estén protegidas incluso frente a las balas. También sugiere que los aviones estén protegidos por "guardias armados" y pone como ejemplo a la compañía israelí El Al, que "utiliza este tipo de policías aéreos y le va muy bien".

De todos modos, Malcom English, director de la revista Air International, recuerda que para prevenir esta clase de atentados no basta con aumentar la seguridad para evitar el secuestro de aviones de pasajeros, ya que "los Boeing 747, el doble de grandes que los utilizados contra las Torres Gemelas, pueden ser alquilados libremente".

Una vez secuestrado, sólo queda derribarlo

Si, una vez superadas todas las medidas de seguridad, un piloto suicida se hace con los mandos del avión, la única manera de evitar un atentado es derribar la aeronave, aunque los pilotos militares sólo están autorizados a abrir fuego sobre ella si realiza acciones hostiles o de carácter bélico.

En primer lugar, cuando un controlador aéreo observa que un vuelo ha salido de su ruta, como hicieron los cuatro aviones secuestrados el martes, éste verifica la identidad del avión y su posición a través del transpondedor. En el caso de los acontecimientos del martes, los secuestradores habían desconectados estos aparatos, por lo que en las pantallas de control estos aviones sólo aparecían como puntos luminosos, sin ningún dato adicional.

El procedimiento indica que, si el transponedor está desconectado o falla, se intenta contactar con el piloto por radio y, en caso de no responder, ya se activa el sistema de defensa aérea. Entonces un caza de las Fuerzas Aéreas se sitúa próximo al avión y, si no se consigue contactar por radio, se intenta el contacto visual, realizando el caza maniobras delante del avión indicándole que le siga o aterrice en el aeropuerto más cercano.

Si llegado a este punto, el avión continúa sin obedecer las indicaciones, ya se procedería a abrir fuego, una decisión difícil de adoptar ya que, hasta ahora, nunca un avión de pasajeros había sido utilizado como arma en un atentado.

 

 

Fuente: El País
La Razón
El Mundo
13.09.01

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