Seguridad
Corporativa y Protección del Patrimonio
la agencia de aviación de ee uu había
alertado de que la seguridad en los vuelos es insuficiente
Critica que el
personal de seguridad de los aeropuertos
no esté cualificado y se renueva más de una vez al año
La
seguridad en los vuelos nacionales en Estados Unidos es más que
deficiente. Así lo ponen de manifiesto los informes de la Agencia
Federal de Aviación (FAA), que este mismo año comprobó que en varios
aeropuertos del país los escáneres no detectaron en el 20 por ciento
de los casos armas introducidas en el equipaje de mano de
funcionarios de esta institución. Otro estudio de este organismo el año
pasado señaló que los empleados de seguridad de los aeropuertos dejaron
pasar una de cada cuatro armas.
Deficiencias semejantes
fueron ya comprobadas con anterioridad. Un informe de la FAA elaborado
en 1999 denunció que agentes federales consiguieron 'colarse'
en 46 ocasiones en zonas restringidas de cuatro aeropuertos y llegar
hasta las pistas e incluso en 51 ocasiones llegaron a embarcar
sin ningún tipo de contratiempo.
Las críticas de la FAA se
centran sobre los empleados de seguridad en los aeropuertos, que
vigilan el acceso al embarque con un detector de metales y una caja de
rayos X, ya que se trata de gente sin cualificación,
subcontratada, con un salario medio de 6,25 dólares por hora (unas 1.200
pesetas), una cantidad inferior a lo que suele cobrar un estudiante
empleado de una cadena de hamburgueserías, según informa El País.
En un informe elaborado
el año pasado se refleja que, por esta precariedad laboral, en casi
todos los aeropuertos estadounidenses este personal de seguridad
se renueva completamente más de una vez al año, e incluso en
cinco de los grandes aeropuertos (entre ellos los de Boston, Atlanta y
Chicago) esa renovación tiene lugar más de dos veces al año.
Además, las normas de
seguridad parecen totalmente insuficientes, ya que permiten
introducir en los aviones navajas, con la única condición de que su hoja
no supere los 7 centímetros de longitud.
En líneas generales, la
seguridad es más deficiente en los vuelos nacionales de EE UU que en
Europa, según señala David Learmount, editor de Flight International,
ya que las medidas de seguridad se han relajado más por presión de
las compañías aéreas, que se empeñan en facilitar el transporte del
mayor número posible de pasajeros. Esto lleva a situaciones imposibles
en Europa, como el que los acompañantes de los vuelos nacionales en EE
UU puedan acompañar a los pasajeros hasta las puertas de embarque.
Proteger las cabinas
Las cabinas de los
pilotos son otro punto débil, por lo que el investigador de
accidentes aéreos McArthur Job propone que estén protegidas incluso
frente a las balas. También sugiere que los aviones estén protegidos
por "guardias armados" y pone como ejemplo a la compañía israelí
El Al, que "utiliza este tipo de policías aéreos y le va muy bien".
De todos modos, Malcom
English, director de la revista Air International, recuerda que
para prevenir esta clase de atentados no basta con aumentar la seguridad
para evitar el secuestro de aviones de pasajeros, ya que "los Boeing
747, el doble de grandes que los utilizados contra las Torres
Gemelas, pueden ser alquilados libremente".
Una vez secuestrado,
sólo queda derribarlo
Si, una vez superadas
todas las medidas de seguridad, un piloto suicida se hace con los
mandos del avión, la única manera de evitar un atentado es
derribar la aeronave, aunque los pilotos militares sólo están
autorizados a abrir fuego sobre ella si realiza acciones hostiles o de
carácter bélico.
En primer lugar, cuando
un controlador aéreo observa que un vuelo ha salido de su ruta,
como hicieron los cuatro aviones secuestrados el martes, éste verifica
la identidad del avión y su posición a través del transpondedor.
En el caso de los acontecimientos del martes, los secuestradores habían
desconectados estos aparatos, por lo que en las pantallas de control
estos aviones sólo aparecían como puntos luminosos, sin ningún dato
adicional.
El procedimiento indica
que, si el transponedor está desconectado o falla, se intenta
contactar con el piloto por radio y, en caso de no responder, ya se
activa el sistema de defensa aérea. Entonces un caza de las
Fuerzas Aéreas se sitúa próximo al avión y, si no se consigue contactar
por radio, se intenta el contacto visual, realizando el caza
maniobras delante del avión indicándole que le siga o aterrice en el
aeropuerto más cercano.
Si llegado a este punto,
el avión continúa sin obedecer las indicaciones, ya se procedería a
abrir fuego, una decisión difícil de adoptar ya que, hasta ahora, nunca
un avión de pasajeros había sido utilizado como arma en un atentado.
Fuente: El
País
La Razón
El Mundo
13.09.01