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Miércoles, 19 de septiembre de 2001


Seguridad Colectiva y Defensa Nacional

EEUu SE REPLANTEA su SEGURIDAD TRAS LOS ATAQUES TERRORISTAS EN NUEVA YORK Y WASHINGTON

La seguridad de los Estados Unidos se ha visto seriamente vulnerada por los recientes ataques terroristas, que han obligado a este país a ser consciente de la existencia de ese tipo de acciones.

Hasta hace poco y desde la Guerra Fría, EEUU se sentía seguro y libre del terrorismo. Sin embargo, la lucha contra esta forma de agresión no convencional se había convertido en una prioridad tras la sucesión de atentados terroristas en los últimos años y en especial después del ataque contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington la pasada semana.

A partir de ahora, el combate contra el terrorismo se centra sobre la política de seguridad y las prioridades en los gastos a estos efectos, y surge la incógnita en lo que se refiere al proyecto antimisiles del presidente de los EEUU, George W. Bush.

Ante todo, hay dos aspectos fundamentales sobre los que basarse: la necesidad de un concepto de seguridad nacional en el sentido de seguridad ciudadana y el nuevo carácter del  terrorismo, no tan centrado en aspectos digitales y bacteriológicos, reflejado en una mayor sofisticación, anonimato y sin empleo de tecnología avanzada.

Por un lado, se trata de localizar a los culpables de la catástrofe del 11 de septiembre, con el riesgo de exagerar la enemistad de regímenes como el cubano, el libio, el iraní o el afgano. Sin embargo, este propósito se ve obstaculizado por la calidad de la autoría del ataque: terrorismo mucho más sofisticado –en medios utilizados y en la forma de eludir la detección- y anónimo, que no reivindica sus acciones. De hecho, los principales ataques contra intereses estadounidenses de los últimos años (contra el destructor “Cole” el año pasado, obra de suicidas; o contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania en 1998) siguen sin ser reivindicados.

El nuevo terrorismo (cuyos autores son conscientes de que van a morir en la acción) desarrolla los preparativos en el mayor secreto y ejecuta necesariamente en público ante la mayor cantidad de gente. El pasado día 11, el ataque a las Gemelas se vivió en directo en la mayor parte del mundo, gracias a la televisión.

En Mayo pasado, Bush creó una Oficina de Prevención Nacional para coordinar la lucha contra el tipo de peligros transnacionales que representan los terrorismos que atentaron contra el World Trade Center y el centro de defensa norteamericano la semana pasada, pero aún no se han producido resultados.

En realidad, EEUU no esperaba una ofensiva como la que se llevó a cabo, con el secuestro sincronizado de cuatro aviones comerciales, y su impacto contra las Gemelas y el Pentágono. Esta vez han fallado los servicios de inteligencia, tanto interior como exterior. Aunque, en el fondo, no ha habido tanto error de información como de pensamiento (puede que los servicios secretos estadounidenses contaran con abundante información, pero no disponían de datos reales sobre los movimientos).

CIA (Centro de Inteligencia), FBI (Policía Federal) y NSA (Agencia Nacional de Seguridad) están más tecnificadas que cuentan con medios humanos, y puede que en esta ocasión ese desequilibrio no haya podido evitar la tragedia. De hecho, la CIA dispone de cada vez menos gente sobre el terreno, que hable árabe o esté dispuesta a pasar unos años en las montañas afganas.

Es de suponer que los servicios secretos en EEUU, ya criticados después de los incidentes del 11 de septiembre, sean sometidos a una revisión. Tanto la Casa Blanca como el Congreso de los EEUU ya planean una reestructuración, y, por ejemplo, se baraja la posibilidad de eliminar la prohibición por ley a los agentes de asesinato (en definitiva, aplicar el asesinato selectivo, vigente en otros lugares del mundo como Israel).

Fuente: El País
13.09.01

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