Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
EEUu SE REPLANTEA su SEGURIDAD
TRAS LOS ATAQUES TERRORISTAS EN NUEVA YORK Y WASHINGTON
La seguridad de
los Estados Unidos se ha visto seriamente vulnerada por los
recientes ataques terroristas, que han obligado a este país a ser
consciente de la existencia de ese tipo de acciones.
Hasta hace poco
y desde la Guerra Fría, EEUU se sentía seguro y libre del terrorismo.
Sin embargo, la lucha contra esta forma de agresión no convencional se
había convertido en una prioridad tras la sucesión de atentados
terroristas en los últimos años y en especial después del ataque
contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en
Washington la pasada semana.
A partir de ahora,
el combate contra el terrorismo se centra sobre la política de
seguridad y las prioridades en los gastos a estos efectos, y
surge la incógnita en lo que se refiere al proyecto
antimisiles del presidente de los EEUU, George W. Bush.
Ante todo, hay dos
aspectos fundamentales sobre los que basarse: la necesidad de un
concepto de seguridad nacional en el sentido de seguridad
ciudadana y el nuevo carácter del terrorismo, no tan
centrado en aspectos digitales y bacteriológicos, reflejado en una
mayor sofisticación, anonimato y sin empleo de tecnología avanzada.
Por un lado, se
trata de localizar a los culpables de la catástrofe del 11 de
septiembre, con el riesgo de exagerar la enemistad de regímenes como el
cubano, el libio, el iraní o el afgano. Sin embargo, este propósito se
ve obstaculizado por la calidad de la autoría del ataque: terrorismo
mucho más sofisticado –en medios utilizados y en la forma de eludir la
detección- y anónimo, que no reivindica sus acciones. De hecho, los
principales ataques contra intereses estadounidenses de los últimos años
(contra el destructor “Cole” el año pasado, obra de suicidas; o contra
las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania en 1998) siguen sin ser
reivindicados.
El nuevo terrorismo
(cuyos autores son conscientes de que van a morir en la acción)
desarrolla los preparativos en el mayor secreto y ejecuta
necesariamente en público ante la mayor cantidad de gente. El pasado
día 11, el ataque a las Gemelas se vivió en directo en la mayor parte
del mundo, gracias a la televisión.
En Mayo pasado, Bush
creó una Oficina de Prevención Nacional para coordinar la lucha
contra el tipo de peligros transnacionales que representan los
terrorismos que atentaron contra el World Trade Center y el centro de
defensa norteamericano la semana pasada, pero aún no se han producido
resultados.
En realidad, EEUU
no esperaba una ofensiva como la que se llevó a cabo, con el
secuestro sincronizado de cuatro aviones comerciales, y su impacto
contra las Gemelas y el Pentágono. Esta vez han fallado los servicios
de inteligencia, tanto interior como exterior. Aunque, en el fondo,
no ha habido tanto error de información como de pensamiento
(puede que los servicios secretos estadounidenses contaran con abundante
información, pero no disponían de datos reales sobre los movimientos).
CIA (Centro de
Inteligencia), FBI (Policía Federal) y NSA (Agencia Nacional de
Seguridad) están más tecnificadas que cuentan con medios humanos, y
puede que en esta ocasión ese desequilibrio no haya podido evitar la
tragedia. De hecho, la CIA dispone de cada vez menos gente sobre el
terreno, que hable árabe o esté dispuesta a pasar unos años en las
montañas afganas.
Es de suponer que
los servicios secretos en EEUU, ya criticados después de los
incidentes del 11 de septiembre, sean sometidos a una revisión.
Tanto la Casa Blanca como el Congreso de los EEUU ya planean una
reestructuración, y, por ejemplo, se baraja la posibilidad de eliminar
la prohibición por ley a los agentes de asesinato (en definitiva,
aplicar el asesinato selectivo, vigente en otros lugares del mundo
como Israel).
Fuente: El
País
13.09.01