Seguridad Colectiva
y Defensa Nacional
bush delega en dos generales la
capacidad
de ordenar el derribo de un avión comercial
El presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, ha delegado su capacidad, como
mando militar supremo de las Fuerzas Armadas, de decidir el derribo
de un avión comercial en caso de producirse una situación extrema
como los atentados suicidas del pasado 11 de septiembre. Dos
generales de la Fuerza Aérea podrán ordenar en casos excepcionales este derribo si se
tiene la certeza de que un avión de pasajeros puede ser utilizado con
fines terroristas.
Según informó ayer el
diario The New York Times, la Casa Blanca y el Pentágono han
aprobado esta delegación para garantizar la capacidad de mando en
aquellos casos extremos en los que el presidente no pueda adoptar esa decisión o
ser consultado. El pasado 11 de septiembre el presidente llegó a ordenar
el derribo del cuarto avión secuestrado, aunque no se llegó a ejecutar
al estrellarse el avión en una zona boscosa de Pensilvania.
El general de tres
estrellas Norton
Schwartz, con base en Elmendorf, será el responsable de decidir el derribo de aviones
comerciales sobre el territorio de Alaska, una orden que en el resto del
país decidirá el general de dos estrellas Larry Arnold, con base
en Tyndall (Florida).
Más de cien aviones de
combate permanecen preparados para
despegar en menos de diez minutos de 26 bases de EE UU en cuanto
reciban esa orden, cuando antes del 11-S sólo 7 bases estaban dedicadas
a esta labor. Mientras, cazas F-15 y F-16 patrullan de forma
permanente los cielos de Nueva York, Washington y las principales
ciudades estadounidenses, para lo que ha sido preciso activar
unidades de reserva.
Invertir en seguridad
en los vuelos
Además, Bush presentó
ayer un paquete de medidas para ampliar la seguridad en los vuelos
comerciales. Por un lado, solicitó a los gobernadores de los 50 estados
de EE UU que movilicen unidades de la Guardia Nacional para
realizar patrullas en los 420 aeropuertos del país, una medida
que será costeada por el Gobierno federal.
También agentes
federales supervisarán la seguridad en los aeropuertos, revisando
la formación del personal de seguridad y las medidas aplicadas.
Policías federales armados, que están recibiendo un entrenamiento
especial, viajarán de paisano entre los pasajeros preparados para actuar
en caso de secuestro.
Bush no ha respaldado la
propuesta de que los pilotos trabajen armados, pero a cambio se
comprometió a subvencionar con 500 millones de dólares (unos 90.000
millones de pesetas) medidas de seguridad en la cabina. Para
ello se reforzará la seguridad de las puertas de acceso a la cabina y su
blindaje, se instalarán cámaras de circuito cerrado por las que los
pilotos podrán observar lo que pasa en el vuelo y se imposibilitará la
desconexión del traspondedor.
Fuente: El
País
28.09.01